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Renault da marcha atrás y reintegrará su división de coches eléctricos: los sindicatos franceses temen por sus 12.000 trabajadores

La compañía revierte una de las medidas estrella de su anterior CEO, que había creado una empresa separada, Ampere, la cual no pudo cumplir con el objetivo de salir a Bolsa. A día de hoy, la dirige el español Josep Maria Recasens

El consejero delegado de Ampere y máximo directivo de Renault España, Josep Maria Recasens.

El grupo automovilístico Renault está pensando dar marcha atrás a una de las medidas estrella del anterior consejero delegado, Luca de Meo. Según han adelantado medios internacionales como Bloomberg y luego ha confirmado la propia compañía, Renault planea reintegrar su división de vehículos eléctricos y software Ampere dentro de su estructura. El proyecto fue anunciado a bombo y platillo por De Meo en noviembre de 2022, con el objetivo de sacarla a Bolsa en el ejercicio siguiente y así sumar inversores para los costosos proyectos de coche eléctrico. Sin embargo, la burbuja del vehículo eléctrico se pinchó y Renault decidió no sacar al parqué a Ampere ante la falta de apetito inversor.

“Ampere está considerando optimizar su organización para amplificar su impacto y convertirse en el centro de ingeniería avanzada de Renault Group para vehículos eléctricos y software“, ha señalado la empresa en un comunicado, en el que ha destacado los avances en electrificación del consorcio francés. ”Tras dos años marcados por avances importantes en vehículos eléctricos y software (por ejemplo: el desarrollo de una plataforma única AmpR Small, la preparación del primer Software Defined Vehicle por parte de un actor europeo para 2026 y la creación de una cadena de valor de baterías en Europa), se está estudiando una evolución de Ampere para reforzar su papel estratégico dentro del grupo”, ha añadido Renault.

La compañía se reunió este miércoles con los sindicatos franceses para presentarles esta propuesta, en la que los representantes de los trabajadores quedaron preocupados por el futuro de los 12.000 empleados de Ampere, la mayoría de ellos en el país galo, según indican fuentes cercanas a los sindicatos a este periódico. Los representantes de los trabajadores no saben si este movimiento acarreará recortes de empleo, pero ven difícil que el grupo reabsorba a esas 12.000 personas. Por su parte, Renault ha afirmado que será “una evolución organizativa socialmente neutra, sin impacto en los derechos y paquetes sociales de los empleados de Ampere y Renault afectados, gracias al marco social común”.

“Esta es la primera reunión informativa dentro del marco de esta reflexión sobre la organización de Ampere. Se espera que el proceso de información/consulta comience en las próximas semanas”, ha añadido la compañía.

En España, la afectación sería nula, ya que Ampere no tiene presencia, debido a que las plantas nacionales están centradas en la producción de vehículos híbridos (Palencia y Valladolid) y en motores de combustión y cajas de cambio (Valladolid y Sevilla). Estas últimas están bajo el paraguas de Horse, la división de motores de combustión en la que también participan la china Geely y la petrolera Aramco. También está por ver cómo afectará la reintegración de Ampere a su consejero delegado, el español Josep Maria Recasens, quien además ostenta otros importantes cargos dentro del grupo, como la dirección de estrategia de producto y la presidencia de Renault España. Es, además, el presidente de la patronal española de automovilísticas, Anfac.

El movimiento estratégico de Renault es un síntoma más de las turbulencias que vive el motor europeo en el ámbito del coche eléctrico, donde las ventas no han subido al ritmo que se preveía hace unos años y sector al que se han sumado una gran cantidad de competidores, sobre todo chinos. En 2025, por ejemplo, 26 firmas del gigante asiático (sin contar a Volvo, controlada por Geely, y a Smart, compañía conjunta entre Mercedes-Benz y Geely) matricularon al menos un vehículo en España, quedándose con una cuota de mercado del 10%.

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