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El TJUE da alas a la Superliga pero aboca su futuro a pactar con la UEFA

El tribunal apunta a un abuso de posición dominante de los organismos deportivos al vetar y amenazar nuevos torneos, aunque reconoce su legitimidad para autorizarlos, siempre con criterios objetivos y transparentes

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez (izq); el CEO de A22 Sports Management, Bernd Reichart (centro); y el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta (dcha).
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez (izq); el CEO de A22 Sports Management, Bernd Reichart (centro); y el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta (dcha).Mariscal / efe

La justicia europea da alas a los promotores de la Superliga. En una sentencia que ha tenido en vilo al fútbol europeo en el último año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) señala que la FIFA y la UEFA están abusando de su “posición dominante” con respecto a la autorización de esta nueva competición, al amenazar con sanciones para impedir su lanzamiento. La Superliga se anota un gol, pero ni mucho menos definitivo.

Los magistrados son claros al afirmar que los vetos impuestos son contrarios al derecho de la Unión, y ponen el foco en que ciertas prácticas llevadas a cabo por ambas asociaciones futbolísticas no se corresponden con la normativa europea de la competencia, ya que la organización de competiciones de fútbol y su explotación son actividades económicas.

Por ello, deben respetar las normas en materia de competencia y las libertades de circulación, a pesar de que el deporte presente ciertas características específicas, como la existencia de asociaciones dotadas de facultades normativas, de control y sancionadoras, que además organizan las competiciones.

A lo largo de su resolución, el tribunal con sede en Luxemburgo destaca que las normas de autorización, de control y sanción aplicadas por UEFA y FIFA en 2021, cuando nació la Superliga, deben ser calificadas como una restricción no justificada a la libre prestación de servicios, habida cuenta de su carácter arbitrario. “Dichas normas no se limitan simplemente a obstaculizar o a hacer menos interesantes las diferentes actividades económicas de que se trata, sino que, más bien, las impiden, al limitar el acceso de todo aquel que quiera empezar a ejercerlas”, reza la sentencia.

Esta sí legitima las facultades de FIFA y UEFA para organizar y explotar competiciones futbolísticas, y también para imponer unas normas comunes para la autorización previa de sus participantes siempre que no incurran en una “explotación abusiva de una posición dominante”.

Punto clave

Ese es el punto clave de lo expuesto ayer. El TJUE considera que las amenazas de FIFA y UEFA a los promotores de la Superliga no estaban basadas “en criterios de transparencia, objetividad, no discriminatorios y proporcionados”, por lo que incurrían en un abuso de su posición dominante.

La UEFA defendió ayer que esas normas ya fueron reformadas hace un año. El ente que preside Aleksander Ceferin fijó criterios administrativos, financieros, deportivos, éticos y de mérito para autorizar una nueva competición. Entre ellos, esta debería cumplir los principios “de apertura y mérito deportivo”, algo por lo que se señaló a la Superliga al nacer como una competición semicerrada, y que tampoco acaba de solucionar con su última propuesta de formato.

El TJUE no entra a valorar la viabilidad de la Superliga, ya que su sentencia responde a las preguntas que el Juzgado de lo Mercantil número 17 de Madrid, que instruye el caso, le elevó para definir las facultades de UEFA y FIFA ante sus amenazas. Pero sí deja una frase: “Una competición como la del proyecto de la Superliga no debe ser necesariamente autorizada”.

Según fuentes jurídicas conocedoras del caso consultadas por este periódico, lo conocido ayer mantiene la legitimidad de la UEFA como organizador y autoridad en los torneos de fútbol europeos, aunque le exige una mayor pulcritud normativa a la hora de justificar posibles vetos.

Lo que sí permite es a los impulsores de la Superliga promover y publicitar su competición, así como a dialogar con equipos y asociaciones del fútbol europeo, sin miedo a amenazas, pero en última instancia debería contar con el visto bueno de UEFA, si se considera que su nueva normativa no es discriminatoria. “Nunca se ha prohibido a Madrid o Barcelona que pongan en marcha una Superliga. Pero si quieren seguir participando en ligas nacionales y torneos de la UEFA, deben tener el consentimiento de esta”, dice una de las fuentes consultadas.

Oposición

“Desde hoy los clubes serán los dueños de su destino”, dijo ayer el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, principal impulsor de la Superliga junto al Barcelona. Pérez, que matizó que deberá estudiar con detenimiento el alcance de la resolución, dijo que esta “reconoce plenamente nuestro derecho a proponer e impulsar las competiciones europeas que modernicen nuestro deporte”.

Pero para ello deberá convencer a más clubes. Por lo visto ayer, ni las principales ligas, incluidas Premier League, LaLiga y la Bundesliga; ni la asociación de clubes ECA, ni la propia UEFA, están por la labor. “Nuestras normas actuales están plenamente en línea con lo que dice el TJUE”, dijo el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin. “Espero que puedan comenzar su maravillosa competición lo antes posible, con dos equipos”.

Con la resolución del TJUE, el caso vuelve al juzgado madrileño de lo mercantil, que juzga esa potestad de UEFA y FIFA para amenazar a los clubes de la Superliga. Ambas se arriesgan a sanciones económicas y a posibles pleitos futuros por el abuso de posición dominante que refleja la sentencia europea, con potenciales efectos millonarios. Las partes se abocan a un acuerdo si no quieren cronificar una guerra futbolística y judicial.

La Superliga presenta su formato sin definir financiación ni el acceso por méritos

64 equipos. La empresa promotora de la Superliga, A22 Sports, hizo pública la nueva versión de la competición, la tercera desde que el proyecto nació en abril de 2021. Ahora hablan de un torneo masculino con 64 clubes, 16 menos que en la última propuesta, divididos en tres divisiones: Star, Gold y Blue. Las dos primeras, compuestas por 16 equipos, y la última por 32. En los tres casos, los clubes se repartirían en grupos de ocho, con partidos en casa y a domicilio, lo que garantizaría un mínimo de 14 enfrentamientos. Al final de esa ronda de grupos se celebraría una fase de playoff entre los ocho mejores equipos.

Ascensos. El sistema contempla ascensos y descensos entre divisiones, pero A22 no explica qué equipos entrarían el primer año y bajo qué criterios se repartirían entre las divisiones. Sí contempla 20 entradas de nuevos equipos cada año a la tercera división por méritos desde las ligas domésticas, pero la mayoría de equipos se mantendrían en la primera y la segunda independientemente de su posición liguera nacional.

Financiación. A22 no confirmó que se mantenga el crédito puente que JP Morgan se comprometió hace dos años a aportar por 4.000 millones. Sí presentó una plataforma de streaming, llamada Unify, donde ofrecería los partidos y resúmenes, tanto de forma gratuita como con suscripciones de pago sin publicidad. La promotora tampoco detalló el grado de apoyo que están consiguiendo de otros clubes. 

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