Transporte multimodal: ¿por qué debe ser una prioridad?

Combinar carretera, tren y barcos es clave para reducir la huella de carbono y modernizar la logística española

El año 2022 volvió a ser de consolidación y grandes avances para el sector de la logística y el transporte en España. Si bien es cierto que todavía hay ciertos retos en algunas cadenas de suministro, entre todos hemos conseguido reconducir una situación de nubes y claros.

 España se está erigiendo como un país líder en la combinación de diferentes modalidades de transporte. La excelente conectividad de nuestro país nos permite distribuir todo tipo de mercancías de forma rápida y eficiente a cualquier país de Europa en menos de 24 horas. Además de la distribución por carretera, contamos con puertos perfectamente adaptados para transportar cualquier tipo de mercancía por vía marítima. De hecho, los puertos de Barcelona y Valencia ya son una referencia a nivel europeo, y el volumen de productos enviados mediante barcos con Italia, entre otros países, ha crecido de forma notoria en los últimos años.

Con respecto al ferrocarril, son muchos los agentes implicados que abogan por incrementar el nivel de mercancías transportadas por tren. Y España no es una excepción. Hace unas semanas conocíamos la inversión que Renfe prevé realizar para impulsar las mejoras en el sistema de transporte de mercancías. Unos 123 millones de euros para impulsar el proyecto de descarbonización y digitalización, y adquirir vagones, plataformas y locomotoras impulsadas por energía eléctrica 100% renovable.

Los fondos de recuperación europeos, canalizados a través del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia del Gobierno de España, deben seguir siendo otro de los grandes catalizadores para modernizar nuestras infraestructuras ferroviarias. Me refiero principalmente a los ya consolidados puertos secos de Coslada y Antequera, la terminal intermodal de La Boella, en el puerto de Tarragona, el futuro puerto seco en Guadalajara-Marchamalo, enmarcado en el plan portuario Horizonte 2023, y también impulsado por la Autoridad Portuaria de Tarragona, además de las obras para los nuevos accesos ferroportuarios al puerto de Barcelona y a la Terminal Nou Llobregat.

Y no me quiero dejar una infraestructura clave que unirá la Península Ibérica con el resto del continente: la nueva autopista ferroviaria de 1.074 kilómetros que en menos de un año conectará el puerto de Algeciras con Zaragoza y el resto de Europa, y con la que se prevé eliminar 9.000 toneladas de CO2 al año.

Estas son excelentes iniciativas que nos animan a seguir apostando por el transporte multimodal en España, siempre con la mirada puesta en la sostenibilidad y en revertir el avance del cambio climático. La gran prioridad del sector logístico y del transporte debe ser disminuir la huella de carbono en las operaciones diarias y la apuesta por el transporte multimodal es un gran paso para conseguirlo. Desde España se están llevando a cabo iniciativas que unen nuestro país con Francia y Reino Unido mediante ferrocarril, con un impacto claramente positivo en la eficiencia, en la agilidad del transporte de mercancías y en la protección del medioambiente. Está demostrado que el uso del ferrocarril reduce en gran medida la huella de carbono.

Iniciaba esta reflexión preguntándome por qué el transporte multimodal debe ser una prioridad para España. La combinación del transporte por carretera, ferroviario y marítimo se erige como un pilar para la modernización de la economía española.

Es fundamental para el crecimiento de nuestro PIB, el desarrollo y fortalecimiento de nuestras empresas, las relaciones comerciales con los países de nuestro entorno y con continentes en clara expansión como Asia y África. Y, para ello, necesitamos contar con infraestructuras de primer nivel que permitan un crecimiento sostenible del sector durante los próximos 15 o 20 años como mínimo. Más todavía, en un contexto en el que la globalización se ha consolidado de forma definitiva –un tímido estornudo en China se convierte en un gran resfriado para Europa– y las fronteras han dejado de existir, sobre todo en el continente europeo.

No tengo ninguna duda de que el sector seguirá avanzando en la senda de la transformación y la modernización. Cabe destacar que, más allá de apostar por unas infraestructuras óptimas que garanticen la buena salud del transporte multimodal a medio y largo plazo, habrá que seguir atentos a determinados segmentos que van a seguir creciendo de forma significativa en España.

En concreto, me gustaría mencionar el crecimiento sostenido del comercio electrónico. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicados hace unos días, en el segundo trimestre de 2022, la facturación del ecommerce en España aumentó un 33,1% interanual, hasta llegar a los 18.190 millones de euros.

Me llama especialmente la atención que la rama de actividad con mayor volumen de negocio desde España hacia el exterior sea el textil (prácticamente un 10%), una muestra del tirón que sigue teniendo este segmento en nuestro país.

Por último, y no menos importante, el sector del transporte y la logística y sus diferentes modalidades de distribución también se sustentan en la identificación y fomento del talento. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, 2022 fue el mejor año para el empleo logístico desde el inicio de la serie histórica. Más de 1 millón de españoles (el 8,7% del empleo total en España) trabajan en el sector del transporte y la logística, con un crecimiento anual del 4,3%. De hecho, la logística creó el 10% de los puestos de trabajo de toda la economía española en diciembre.

Entre todos debemos seguir creando oportunidades laborales y apoyarnos en las nuevas tecnologías para impulsar la eficiencia y el valor añadido de las operaciones logísticas realizadas desde España. No me cabe duda de que este es el único camino que debemos seguir.

Massimo Marsili es director general, sur de Europa y Marruecos de XPO