El accionista de Disney paga el doble por la mitad de liderazgo

El gigante destinó 60 millones de dólares el año pasado a salarios e indemnizaciones por el cambio de presidente

El logo de la tienda de Disney en Times Square, en Nueva York.
El logo de la tienda de Disney en Times Square, en Nueva York.

La mala planificación de la sucesión en Walt Disney les está costando el doble a los accionistas. El gigante del entretenimiento ha apartado unos 60 millones de dólares en salarios e indemnizaciones para su antiguo consejero delegado, Bob Chapek, y su sustituto, Bob Iger, que ocupará por segunda vez el cargo de consejero delegado. Se trata de una cifra regia para un reino disfuncional.

Chapek, al que se sometió a un despido improcedente en noviembre apenas seis meses después de que el consejo le renovara el contrato, recibirá una indemnización que rondará los 20 millones de dólares, según las cuentas anuales de Disney publicadas el martes. Eso incluye el salario, la bonificación prorrateada y un paquete de acciones restringidas. Dado que Chapek había cumplido su plazo como consejero delegado cuando terminó el ejercicio de Disney, en septiembre de 2022, también recibe una compensación de 24 millones de dólares, con lo que el total asciende a aproximadamente 45 millones de dólares.

Y luego está Iger, el mismo que eligió a Chapek en 2020 y le sustituyó en 2022. El jefe anterior --y actual-- de Disney recibió 15 millones de dólares el año pasado. Eso supone 60 millones de dólares por los dos. Si sirve de consuelo, este año a Iger le corresponderá una cifra más asequible de 28 millones de dólares, un poco más de la mitad de lo que recibió en 2019.

Es cierto que hay empresas de menor tamaño que pagan mucho más. Warner Bros Discovery, cuyo tamaño es una fracción del de Disney, pagó a su jefe, David Zaslav, una compensación total de 247 millones de dólares en 2021. Pero sería mejor comparar con Tim Cook, el consejero delegado de Apple. A Cook le corresponderá un salario total reducido de 49 millones de dólares este año, después de que el consejo lo dejara en la mitad que el año anterior, una manera de contentar a los accionistas. En cuanto a capitalización bursátil, Apple vale 11 veces lo que Disney.

Los retos de Disney se suman a su generosidad. Iger, el anterior presidente, tiene parte de culpa por el cambio de guardia tan repentino que primero trajo a Chapek y después le enseñó la puerta. El inversor activista Nelson Peltz se afana por conseguir un puesto en el consejo, y mientras todo esto ocurre, el sector de los medios de comunicación entra en una recesión publicitaria. En la próxima junta anual, los accionistas podrán opinar, sin que sea vinculante, sobre lo que debería pagar la empresa a sus jefes. Para obtener un voto favorable, hará falta una dosis de pensamiento mágico muy propio de Disney.