Los Reyes Magos traen carbón para los CEO

Los cambios en grandes compañías se amontonan a primeros de año y ponen de manifiesto las dificultades del relevo del primer ejecutivo

Este año, los Reyes Magos han dejado carbón a un llamativo número de consejeros delegados de grandes compañías. Es posible que los cambios solo tengan en común el momento –año nuevo, baraja nueva– aunque cuando se analizan estos movimientos aparecen trazas de pandemia, restos de reestructuraciones y crecimiento descontrolado. El chief executive officer (CEO), que es el nombre que en la cultura inglesa, dominante en el business, se da al primer ejecutivo, es el tipo ideal cuando el consejo de administración busca un chivo expiatorio. Por eso son carne de cañón, aunque muy bien adobada.

En una semana han caído los CEO de Cellnex y Vodafone España, dos empresas del sector de las telecomunicaciones muy diferentes, así como el director general de negocio de CaixaBank, que por la acumulación de funciones era una especie de co-CEO, no en vano lo han sustituido ascendiendo a tres. Como contrapunto, la increíble historia de Enrique Sarasola, el hombre que creó y quebró Room Mate, y a quien los nuevos dueños acaban de confiar la gestión. Esto equivale a avalar su gestión hotelera, pero no la financiera, donde no le dejarán margen de maniobra.

Estos cambios sacan a la luz algunos vicios y virtudes que son frecuentes en los relevos. Las salidas de Tobías Martínez y de Colman Deegan de Cellnex y Vodafone España, respectivamente, se han presentado como dimisiones, como renuncias voluntarias, y sin dar a conocer el nombre del sustituto. Es como si Martínez y Deegan hubieran vuelto de vacaciones de Navidad sorprendiendo a sus consejos de administración con un cambio de vida.

Cellnex y Vodafone España no son la banda Taburete, que acaba de fichar a Luis Bárcenas de CEO, una de las ocupaciones que le facilitan su nuevo régimen de semiexcarcelación. Cellnex y Vodafone tienen miles de empleados y lo lógico es que hubieran comunicado los nombres de los nuevos CEO, como ha hecho CaixaBank con la salida de Juan Antonio Alcaraz. Estos procesos de cambio se suelen adornar de palabras como relevo y transición, pero no encajan si Martínez y Deegan no tienen a nadie a quien entregar el testigo ni con quién gestionar el cambio de etapa.

El movimiento en la filial española de Vodafone es aparentemente menos tormentoso que el de Cellnex. Las multinacionales acostumbran a mover los ejecutivos de las filiales de otros países sin miramientos, especialmente si es la que tiene una peor aportación al grupo. Vodafone está metida en un terremoto general con guerra en el accionariado y una CEO interina, Margherita Della Valle, la directora financiera, desde primeros de diciembre pasado. Por tanto, el problema de España puede parecer menor en el contexto general de la compañía, donde accionistas, como el francés Xavier Niel (2,5%), abogan por vender buena parte de los activos.

En el caso de Cellnex, la vinculación y dependencia de su actual CEO demandaba un proceso más cerrado. “El consejo ha manifestado que cuenta con excelente y experimentado equipo de dirección que asegurará una transición fluida y ordenada”, decía el comunicado del cambio. Tan buen equipo que no han sido capaces de nombrar ya al sustituto de Tobías Martínez y hacen una declaración que vale para entender que el nuevo CEO va a ser alguien del equipo actual o lo contrario. Este impasse convierte a la dirección de Cellnex en una especie de gran hermano donde todos se vigilan para ver a quién se le pone cara de CEO.

Martínez dejará formalmente el cargo de CEO el 3 de junio y Deegan el 31 de marzo, igual que su jefe cesado en Londres. Son periodos razonables para cohabitar con el sustituto, para organizar el relevo, pero eternos para dejar a la compañía en manos de un cesado. Si los consejos tardan en nombrar al nuevo responsable, contribuyen a generar interinidad y especulación dentro de las compañías, lo que parece un error de manual, puesto que paraliza la estrategia.

Esto es especialmente preocupante en el caso de Cellnex, ya que Tobías Martínez Gimeno es el padre de la compañía, que nació de las torres de telecomunicaciones que tenía la concesionaria de autopistas Acesa (que tras fusionarse con Áurea en 2002 pasó a llamarse Abertis). Después vinieron las adquisiciones de Tradia y Retevisión, propietarias de emblemas como Torrespaña (El Pirulí de Madrid) o la Torre Collserola (Barcelona), construidas para el Mundial de futbol de 1982 y las Olimpiadas de 1992.

Cellnex es el spin-off de los activos de telecomunicaciones de Abertis montada para salir a Bolsa y protagonizar una de las historias de crecimiento y éxito más llamativas de la empresa española. Debutó en el parqué bursátil en mayo de 2015 cuando tenía 7.500 torres de telecomunicaciones en España y hoy suma 138.000 emplazamientos en 12 países y un valor bursátil de 22.300 millones, mil millones más que Telefónica, que el año que viene cumple 100 años. Mientras tanto, Abertis, el útero de Cellnex, fue excluida de Bolsa en agosto de 2018 tras ser adquirida a partes iguales por ACS y la italiana Atlantia.

Cellnex es difícil de entender sin Tobías Martínez y Francisco Reynés, que era el presidente de Abertis y hoy es el capo de Naturgy. Eran ejecutivos y compañías del grupo industrial de La Caixa. La crisis financiera e inmobiliaria que estalló en 2008 en España supuso la desaparición de las cajas de ahorros y la transformación de las pocas que sobrevivieron. La Caixa fue una de estas, y en 2014 se convirtió en fundación. Debajo tiene a Criteria, un holding que va a menos, donde acumula participaciones industriales (como el 4,8% de Cellnex y el 26,7% de Naturgy) y financieras (30% de CaixaBank).

CaixaBank fue la entidad más activa en adquirir entidades que eran antiguas cajas de ahorros y la guinda fue la absorción de Bankia a finales de 2020. La suma de estas dos grandes entidades tenía importantes duplicidades, lo que ha sido una oportunidad para generar sinergias cerrando oficinas y reduciendo plantilla. Esta ha sido la gran tarea en los últimos años de Juan Antonio Alcaraz, recién cesado como número tres de la compañía. Martínez y Alcaraz dejan sus compañías en plena digestión de las compras. El primero se va con aparentes honores, dando su explicación y sin sustituto. El segundo “causa baja”, sin poder dar explicación y reemplazado por tres. El relevo de personas es muy complejo. Mover activos es más vulgar.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense