Sarasola presidirá la nueva Room Mate y se lanza a crecer en Europa a los seis meses de su quiebra

Baraja una marca de cinco estrellas para competir por el turista de lujo. Ha abierto cinco edificios de apartamentos y un 'hostel' desde 2020

Kike Sarasola posa con parte del equipo del Room Mate Alicia
Kike Sarasola posa con parte del equipo del Room Mate Alicia

“He vuelto”. Fueron las primeras palabras del empresario Kike Sarasola nada más iniciar su comparecencia pública en la que anunció que será el presidente ejecutivo de la nueva Room Mate. Desde que se declaró en quiebra en junio de 2022 hasta que se ha resuelto el concurso de acreedores de forma favorable para la compañía (PwC, el administrador concursal, lo declaró fortuito y eximió de responsabilidad a la antigua cúpula directiva), la compañía fue adquirida por el fondo estadounidense Angelo Gordon y la gestora estadounidense Westmont Hospitality. Ambos han renovado la confianza en Sarasola y todo su equipo directivo y el nuevo presidente ejecutivo aprovechó la ocasión para presentar la nueva Room Mate.

Los nuevos socios (Angelo Gordon y Westmont) apuestan por comprar edificios

Y el primer gran titular es que va a crecer y para ello están mirando oportunidades, no solo en hoteles (en la actualidad cuenta con una cartera de 22 inmuebles en gestión y baraja la creación de una marca de cinco estrellas), sino en edificios de pisos turísticos con la marca Be Mate (gestionan 11 y han abierto cinco en la pandemia en Colombia, México y Turquía) e incluso en hostales, donde han abierto el primero en Estambul (Turquía), con la marca Wabi Sabi. “Retomo mi sueño, que algún día alcanzaré, de llegar a 100 hoteles. De momento vamos a crecer en Europa. Seguiremos las directrices de los nuevos dueños, con los que compartimos valores e ideas. Estamos muy alineados”, reconoció Sarasola, que avanzó que Angelo Gordon y Westmont priorizarán la compra de hoteles, algo impensable en la antigua hotelera. “Son socios inmobiliarios que quieren comprar ladrillo y que me van a ayudar en la nueva compañía. Por orden les gusta la compra, la gestión y el alquiler. Esas serán sus prioridades”. Por destinos, Sarasola destacó a Valencia, Sevilla o Málaga como destinos interesantes para crecer en España y se mostró interesado en ciudades secundarias como Cáceres o Siguenza.

En paralelo al concurso de acreedores, la compañía ha seguido funcionando y Sarasola, al igual que el resto de empresarios hoteleros, hace un buen balance de 2022. “Ha sido un gran año para todos, parecido a 2019 teniendo en cuenta además que los tres primeros meses estuvimos sin actividad”. En 2019, la facturación de la compañía ascendió a 110 millones, aunque las pérdidas fueron de 7,4 millones de euros. El objetivo, tal y como reconoció el nuevo presidente, es volver a beneficio en el corto plazo. “Las perspectivas para 2023 son muy optimistas por lo logrado en 2022. Hemos tenido menos ocupación, pero hemos elevado nuestro precio medio un 25%. Sin embargo no miramos más allá de tres o seis meses porque las reservas de último minuto lo controlan todo”. En cualquier caso resaltó que enero ha sido muy bueno y que prevé un primer semestre “positivo” y un segundo semestre en el que la única certeza es la incertidumbre.

Reconoce una subida media de precios del 25% durante el pasado ejercicio

Sandra Ortega

Preguntado por las razones que habían propiciado la quiebra, Sarasola se centró en culpar al covid. “En 2019 facturamos 110 millones de euros y en 2020 la previsión antes del covid era facturar 160 millones y rebajar la deuda un 30%. La política de crecimiento era consensuada con Rosalía Mera, que era una mujer visionaria e inteligente que quería aplicar la misma velocidad que en Zara. Luego llegó la crisis del covid y nos obligó a tener hoteles cerrados durante año y medio”. En su opinión, la principal lección que ha extraído de la quiebra es que debería haber sido más prudente con el crecimiento en los tiempos de bonanza. “Pero era difícil ser prudente cuando tenías ocupaciones del 100%. Solo en 2020 ibamos a abrir 19 hoteles”.

En cualquier caso evitó cualquier comentario sobre Sandra Ortega, hija de Rosalía Mera, heredera del imperio Inditex y la segunda mayor accionista de Room Mate, con un 31%, hasta que en febrero de 2021 ponía en venta su participación. Posteriormente denunció a la compañía hotelera por impago en dos de sus hoteles en EE UU (finalmente fue desahuciada en ambos) y demandó al gestor de su patrimonial Rosp Corunna, José Leyte, por enriquecerse de forma indebida y por firmar avales supuestamente injustificados en favor de Room Mate.

Con la vista puesta en Oriente Medio y China

Gasto. Los objetivos de la hotelera resucitada no cambian con respecto a la compañía fundada por Sarasola. “Antes el mix de clientes se dividía entre un 80% para viajeros extranjeros y un 20% entre nacionales. Creemos que sigue siendo el equilibrio adecuado y que nos permite estar diversificados”. El nuevo presidente ejecutivo de Room Mate destacó el fuerte crecimiento experimentado por los turistas de Oriente Medio en la pandemia. “Son buenas noticias porque compensan el menor gasto de otras nacionalidades. También espero que los clientes chinos, cuyas fronteras se acaban de abrir, empiecen a venir en breve porque gastan mucho dinero y son muy importantes”.

Beneficio. Frente a las críticas de que la compañía no logró beneficios desde su fundación, Sarasola consideró que 2020 habría sido el primer año en lograr números negros si no llega a ser por el covid. “En 2019 tuvimos ebitda positivo y 2020 era la fecha para tener beneficio neto”. También se mostró seguró de que la situación cambiará en breve. “Con los nuevos socios vamos a tener beneficios muy pronto porque hemos depurado todos los sistemas financieros y hemos optimizado todos los costes”.

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