Los grandes fondos prevén un frenazo en la compraventa de hoteles en España

Blackstone, Stoneweg, Brookfield y Angelo Gordon creen que los precios todavía no han caído lo suficiente para acelerar las adquisiciones

Bruno Halle, socio de Hoteles de Cushman & Wakefield; Felipe Klein, director general de inversiones de HIP; Alberto Nin, vicepresidente senior de la canadiense Brookfield; Miguel Casas, director general de Hospitality del fondo suizo Stoneweg y Jacopo Burgio, director del área inmobiliaria de Angelo Gordon en Europa
Bruno Halle, socio de Hoteles de Cushman & Wakefield; Felipe Klein, director general de inversiones de HIP; Alberto Nin, vicepresidente senior de la canadiense Brookfield; Miguel Casas, director general de Hospitality del fondo suizo Stoneweg y Jacopo Burgio, director del área inmobiliaria de Angelo Gordon en Europa

La reactivación del turismo ha servido para que las empresas hoteleras hayan compensado parcialmente el agujero de deuda acumulado durante los dos años de pandemia y miren el futuro con mayor optimismo por la recuperación de ingresos y ocupación. Una recuperación que al mismo tiempo ha frenado las necesidades de venta y que provocará una ralentización en un mercado que cerró la primera mitad del año en 1.521 millones de euros, por encima de los niveles de 2019, según el último informe de la consultora Colliers.

Así lo aseguraron los portavoces de cuatro grandes fondos de inversión (Blackstone, Stoneweg, Brookfield y Angelo Gordon) durante su intervención en la conferencia anual de inversión hotelera organizada por Cushman & Wakefield, en la que coincidieron en que habrá un frenazo en los próximos trimestres y que solo surgirán oportunidades en empresas que se vean sobrepasadas por el alza de los costes de financiación y la inflación. “La recuperación ha provocado que los vendedores no estén posición de venta activa, más aún si la estructura de deuda es sostenible. Puedo anticipar una congelación de las operaciones y no veo un descuento a corto plazo”, subrayó Felipe Klein, director general de inversiones de HIP, la división hotelera de Blackstone, que cuenta con una cartera de 72 hoteles en propiedad en el sur de Europa, de los que 59 están situados en España, seis en Italia y Grecia, uno en Portugal. “Tenemos 15 operadores diferentes para nuestra cartera”, remarcó.

Auguran que las oportunidades procederán de empresas sobreendeudadas o de las que no puedan trasladar la inflación a tarifas

Una de las últimas oportunidades que ha surgido en el mercado española ha sido la compra de Room Mate, en concurso de acreedores, por parte del fondo estadounidense Angelo Gordon y la gestora estadounidense Westmont Hospitality. “La nueva compañía la podemos utilizar para comprar algunas marcas e incluso para franquiciar. Hasta ahora era una marca de contratos en alquiler y ahora queremos cambiarla, metiendo capital y cambiando hacia contratos de gestión, con un múltiplo de rentabilidad mayor, e incluso de franquicia”, aseguró Jacopo Burgio, director del área inmobiliaria de Angelo Gordon en Europa. Como puntos fuertes de Room Mate destacó la gran reputación de marca y su penetración en redes sociales, “con más followers que cadenas multinacionales” mientras que el otro lado remarcó la necesidad de profesionalizar la gestión financiera.

Pese a esa la recuperación de tarifas y ocupaciones previas a la crisis del coronavirus, Miguel Casas, director general de Hospitality del fondo suizo Stoneweg, consideró que la creación de oportunidades de compra puede venir del incremento de los costes generado por la inflación. “Aquellos que no puedan trasladar la inflación a tarifa o que tengan mucha deuda. También puede venir de familias con muchos activos que no puedan sostenerlos en la actualidad”, recalcó. El fondo cuenta con cinco activos en cartera, todos ellos comprados a través de la joint venture que mantiene con Bain Capital, entre ellos el Hotel Los Monteros, en Marbella, por el que pagó 47 millones de euros, o el hotel Don Carlos, también Marbella, adquirido a Palladium.

Alberto Nin, vicepresidente senior de la canadiense Brookfield, que compró la cartera de Selenta por 440 millones, confirmó que hay una fuerte divergencia entre los precios de venta de los activos hoteleros y los precios de compra. “No hay ventas aceleradas por la urgencia”. Pese a ello se mostró dispuesto a seguir vigilando el mercado para posibles oportunidades, como la compra del hotel Princesa en Madrid, adquirido el pasado mes de mayo por 175 millones de euros.

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