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El gran temor de los opositores: la incógnita de fechas

Los retrasos, como el ocurrido en las oposiciones a Policía Nacional, generan incertidumbre Puede crear un sentimiento de indefensión en un proceso exigente emocionalmente

EFE

Una noticia aparecida en la prensa en las últimas semanas hizo que el teléfono de Lucio Toval comenzara a sonar. Al otro lado de la línea algunos de sus alumnos en la academia Marsan, donde prepara a candidatos para entrar en la Policía Nacional. El director de la institución educativa se dedicó a calmarlos y a aclarar que las oposiciones seguían adelante, a pesar de que el Tribunal Supremo informó de que se habían anulado, porque en las bases de la convocatoria se excluía a los aspirantes con cuerpos intraoculares o lentes fáquicas, un requisito que el alto tribunal suspendió en septiembre de 2021. A las pocas horas, la Dirección General de la Policía corrigió lo que definió como “un error involuntario” y el proceso sigue, aunque con unos dos meses de demora con respecto a las fechas de otros años.

“El retraso en la publicación de la convocatoria se ha debido a unas modificaciones en el temario y en los requisitos médicos. Aunque estamos dentro de los márgenes normales y los que aprueben entrarán en la academia en septiembre, como es habitual”, explica Toval. Cambios de fechas o retrasos, como en este caso, provocan incertidumbre entre los aspirantes, uno de los mayores enemigos cuando se está en un proceso tan exigente. “Lo bueno de las oposiciones a Policía Nacional y a Guardia Civil es que se sabe que salen todos los años, y previamente en el BOE se publican las plazas que saldrán. Pero en otras, como las de Policía Municipal, sí que existe esa incertidumbre, porque no tienen una convocatoria regular. Hay veces que los ayuntamientos sacan dos en un año y luego pasan varios hasta que vuelven a convocar otra”, asegura Toval.

Javier Rodríguez Ortega, psicólogo especializado en tratar a opositores, sostiene que un cambio de fechas va a afectar al candidato “sí o sí” en el “proceso muy exigente emocionalmente” por el que pasa mientras se prepara para el examen. “Este alargamiento de plazos tiene un componente agresivo. Incluso se podría decir que un punto de tratar mal al candidato, en el sentido de que no se cuida a la persona, con el nivel de entrega que supone una oposición. Es un problema estructural, porque el sistema es frío por naturaleza. El Estado no puede pararse a cuidar a las personas”, añade. El cambio de fechas puede dar lugar también, en opinión de Rodríguez, a una sensación de indefensión, de que el candidato está a merced de lo que pase, que es un poco títere sin poder, “y en una oposición con tanto nivel de incertidumbre, de azar, un mínimo de control es necesario”, aclara.

Frente a estas circunstancias, Rodríguez aconseja no centrar toda la vida en la oposición, relativizar la situación pensando que es solo un proceso selectivo. “Normalmente, la gente que peor lo lleva o somatiza es la que apuesta toda su energía a la oposición, y todo lo que pase en el proceso le afecta. Tanto los cambios de fecha como el posible fracaso”, explica el psicólogo, que defiende que no cuidar la parte emocional “es contraproducente”, porque el estudiante se puede desequilibrar, empezar a dormir mal y los pensamientos intrusivos “aparecen como una locomotora” en su cabeza.

Por su parte, Ángela de las Heras, directora de oposiciones del CEF, lo que hace ver a sus alumnos, en casos de aplazamientos o de fechas que no terminan de fijarse, es que al final todo sale adelante, y que incluso puede tener el lado bueno de ganar más tiempo para estudiar. “Lo que no puedes hacer es venirte abajo, porque sabes que otros con los que compites por una plaza no se van a venir abajo”, sentencia. En sus años de experiencia, De las Heras ha notado cierto cambio social, con jóvenes que ahora tienen menos paciencia para prepararse para puestos que exigen más años de estudio. “Se está tendiendo a elegir oposiciones de nivel más bajo, por el número de temas que tiene y que uno ve que es más asequible”, explica. Aunque asegura que en estos casos de menos temario, la competencia es mucho mayor y la posibilidad de conseguir plaza es menor que las más complicadas, con casi 200 temas, pero con una ratio entre plazas y número de inscripciones más favorable.

Sobre la firma

Manme Guerra
Redactora de la sección Fortuna, donde escribe de recursos humanos, empresas, sostenibilidad, lujo y estilo de vida. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de la Escuela de Periodismo UAM-El País. Ha trabajado en El País, Vozpópuli, Microsoft News y la revista ¡HOLA! antes de incorporarse a Cinco Días en 2022.

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