Alemania: no solo faltan enfermeras

La jubilación anticipada constituye una carga para las finanzas públicas del país, pero además agrava la escasez de profesionales y especialistas

No se puede estudiar hasta casi los 30 años, trabajar hasta los 60 y cobrar una pensión hasta más allá de los 90. Es impagable, también en Alemania. Tras la segunda Guerra Mundial, 6 trabajadores financiaban la pensión de un alemán. Hoy son solo 2. Un dilema demográfico con consecuencias para las finanzas públicas y para el mercado laboral. El Gobierno tripartito quiere atajar cuanto antes esta tendencia. En este año de Gobierno de Olaf Scholz Alemania ha dado un giro social pragmático. El pragmatismo refleja el esfuerzo de consenso de todos los partidos que gobiernan, el socialdemócrata, el verde y el liberal. De hecho, Berlín no tiene alternativas porque, sin acuerdo político, Scholz no podría gestionar la transformación que está siguiendo Alemania como coloso industrial en un momento de guerra. Y a todos los retos se suma ahora el demográfico. Las soluciones que se barajan: trabajar más años y atraer a personal cualificado extranjero.

En Alemania faltan electricistas, fontaneros, albañiles, conductores y expertos informáticos. Pero, sobre todo, falta personal cualificado en el sector del trabajo social, en la educación y en la sanidad (enfermería, fisioterapia y cuidado de mayores). “La economía alemana, sin salida, por la falta de especialistas“, critica el semanario hamburgués Der Spiegel. Un déficit que causa una pérdida de negocio por 86.000 millones de euros anuales, según un estudio de la consultora Boston Consulting basado en los últimos datos del Instituto de Investigación de trabajo y empleo, de Nuremberg. En el segundo trimestre de 2022 se registraron 1,9 millones de puestos de trabajo sin cubrir. Además, es una cuestión estructural. Incluso si llegaran entre 300.000 y 400.000 extranjeros cada año se registraría en 2035 una pérdida de población de 3 millones de personas en edad laboral. Janina Kugel, autora del estudio, propone buscar personal cualificado en países con crecimiento demográfico como India, Nigeria, Indonesia y Egipto. “Una posibilidad sería formar al personal en sus países de origen; lo que tendría ventajas tanto para los emigrantes como para los países de salida y de llegada.” Los expertos advierten ya que Alemania se enfrenta a un problema grave, el de la estabilidad de su sistema de salud y pensiones.

No por casualidad faltan profesionales en sectores que no son muy populares porque se trabaja mucho y se paga poco. Asimismo, está el dilema demográfico provocado por el deseo de dejar de trabajar para disfrutar de la vida. A mediados de diciembre el canciller socialdemócrata, el pragmático Olaf Scholz, se quejaba en una entrevista de que muchos empleados se jubilan anticipadamente en lugar de trabajar hasta la edad prevista. Actualmente se está en proceso de elevarla gradualmente de los 65 a los 67 para los nacidos después de 1967. El canciller plantea una reforma del sistema de pensiones para que las empresas encuentren gente y los jóvenes puedan contar con una jubilación futura segura. La realidad es que, de promedio, los alemanes se están jubilando a los 64 años. Existe además la posibilidad de jubilarse a partir de los 63 cuando se ha cotizado más de 45 años. Uno de cada tres trabajadores se jubila antes por esta razón.

Los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, se han jubilado o lo harán pronto y cada vez hay mayores problemas para atender la fuerte demanda de mano de obra cualificada. La realidad hoy es que cientos de miles de puestos de trabajo no se cubren porque faltan especialistas. El ministro de Trabajo lo resume así: “Hoy tenemos mucho menos paro que hace 20 años y, al mismo tiempo, sufrimos un déficit crónico de personal cualificado.” Por otro lado, 2,7 millones de ciudadanos viven de las ayudas sociales; de los cuales tres cuartas partes no tienen formación o no la han concluido. Desde ese punto de vista se entiende que el Gobierno rojiverde y liberal haya reformado la ley social Hartz IV para conseguir que trabaje más gente que está ahora en paro. Hubertus Heil, ministro de Trabajo: “Tenemos que conseguir que el mayor número de personas trabajen. La estabilidad del sistema de pensiones depende del buen funcionamiento del mercado laboral”. Para conseguir que el sistema de pensiones sea seguro a largo plazo, Berlín apuesta por que se trabaje más. Hace 10 años los expertos pronosticaban que en 2022 las pensiones caerían y los trabajadores cotizarían más. Pero hoy hay 4 millones más de personas ocupadas que hace diez años.

Otro proyecto del Gobierno tripartito para mejorar la integración de los extranjeros y al mismo tiempo resolver el problema del déficit de especialistas es la reforma del derecho a la nacionalidad alemana. “Nueve millones de ciudadanos viven y trabajan en nuestro país sin tener la nacionalidad germana. Pero una democracia vive de la posibilidad de codecisión (política). De ese modo surge la legitimidad y aumenta la aceptación de las decisiones estatales”, dijo Scholz a finales de noviembre. La propuesta de su Gobierno es reducir el periodo de tiempo de residencia en Alemania, de 8 a 5 años, como condición para poder acceder a la nacionalidad. En la actualidad no es fácil nacionalizarse porque, además del requisito de la residencia de ocho años, hay que pasar varias pruebas de dominio del idioma (nivel B) y de conocimientos políticos y de la Constitución (test para nacionalizarse) y declararse expresamente por escrito a favor de los valores democráticos. Lo tienen muy complicado los extranjeros que viven de la ayuda social o de la prestación Hartz IV. En Alemania viven 11 millones de extranjeros, de los cuales 6 millones residen desde hace más de 10 años en este país. La oposición democristiana se opone a facilitar la nacionalidad.

Por otro lado, con la idea de atraer a especialistas del extranjero, el Gabinete suavizó en noviembre su ley de inmigración. El objetivo es conseguir 400.000 empleados al año. Para ello el Gobierno ha simplificado las reglas para entrar a trabajar en Alemania y para reconocer títulos profesionales o académicos extranjeros. Además, el plan aprobado contempla la posibilidad de que trabajadores cualificados extranjeros puedan asumir puestos que no tengan nada o poco que ver con sus formaciones originales. Así por ejemplo un policía marroquí podría trabajar de camarero en Berlín. Se priorizará a quienes tengan experiencia laboral, conozcan el idioma y estén cualificados. Y no se obstaculizará a quienes procedan de países no miembros de la UE.

Berlín lo tiene claro: sin reformas se castigará a los jóvenes, que deberán pagar más para compensar el déficit de las pensiones. Otras propuestas que se barajan son: aumentar las cotizaciones de trabajadores y de empresarios, congelar las pensiones y subir la edad de jubilación a los 68 años hasta 2045. También gestionar mejor la salud. El Gobierno de Baden-Württemberg ha decidido invertir 11 millones de euros anuales en salud en el puesto de trabajo a partir de 2024. El Gobierno regional rojiverde pretende así incentivar que los funcionarios sigan trabajando el mayor tiempo posible. Su presidente, Winfried Kretschmann, de Los Verdes, es rotundo: la jubilación anticipada no solo es una carga para las finanzas públicas, sino que además agrava la escasez de especialistas.

Lidia Conde es analista de política y economía alemana