La historia de Bob Iger ya no es una película de Disney

Llevó al grupo a lo más alto y, tras dos años de mandato fallido de Bob Chapek, vuelve para calmar a los accionistas y buscar otro sucesor

Bob Iger, consejero delegado de Disney.
Bob Iger, consejero delegado de Disney.

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. En este caso, el argumento es más sombrío, al menos. Robert Bob Allen Iger (Nueva York, EE UU, 1951) llevó a Disney a lo más alto, pero el cambio de costumbres acelerado por la pandemia, a favor del streaming y en perjuicio de los parques temáticos y los cines, ha cambiado el panorama. Iger recupera el puesto de CEO tras dos años de pausa con Bob Chapek al frente.

Iger fue consejero delegado de la Casa del Ratón entre 2005 y 2020. Siguió durante un año como presidente ejecutivo y, tras un año retirado, ha vuelto a petición del consejo. Durante su mandato, el grupo pasó de un valor de mercado de 48.000 millones de dólares a 257.000 millones; compró Pixar por 7.400 millones, Marvel por 4.000 millones y Lucasfilm (La guerra de las galaxias, Indiana Jones), de George Lucas, por 4.060 millones, así como los activos de entretenimiento de 21st Century Fox, por 71.300 millones de dólares. Construyó nuevos parques temáticos en Hong Kong y el resto de China, y promovió Disney+, el servicio de streaming. Pero dejó la compañía muy endeudada.

Tiene dos hijas con su primera esposa, Kathleen Susan Iger, y dos hijos con la segunda, la periodista Willow Bay. Es el primogénito de una familia judía de Nueva York; su padre, veterano de la Segunda Guerra Mundial, fue directivo de una empresa de marketing, además de profesor de esta disciplina; tocaba la trompeta, y padecía trastorno bipolar. Su madre era profesora ayudante en un instituto. Su tío-abuelo Jerry Iger era socio del histórico dibujante Will Eisner, creador de The Spirit.

Bob desarrolló un amor por los libros desde muy joven. Se graduó magna cum laude en televisión y radio por el Ithaca College, y su sueño era presentar las noticias. Empezó a trabajar como operario en la cadena ABC, y fue subiendo en el escalafón. En 1985, la firma se vendió a la red de televisiones locales Capital Cities, una empresa cuatro veces menor, en una operación apoyada por Berkshire Hathaway, de Warren Buffett.

ABC, cuenta Iger en sus memorias, era escéptica sobre la capacidad de los nuevos dueños, Tom Murphy y Dan Burke, para dirigir una de las mayores TV del país. Él, sin embargo, quedó impresionado por la ética de trabajo del dúo y su confianza en sus empleados. Su estilo de gestión (también admirado por Buffett) ha sido uno de sus faros, afirma. Su lema es: trata a los demás con respeto. Iger destaca por su amabilidad. El productor de discos, cine y teatro David Geffen, fundador de Dreamworks junto a Steven Spielberg, dijo: “Nunca he escuchado a una persona decir algo malo sobre él, y nunca lo he visto portarse con ruindad”.

En 1988, Iger fue el jefe de programación de ABC para los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary (Canadá). Varias competiciones tuvieron que retrasarse por el mal tiempo, y su equipo rellenó la emisión con historias humanas, con un gran éxito de audiencia que llamó la atención de la dirección. Al año siguiente fue nombrado jefe de ABC Entertainment, donde aprobó series como Twin Peaks, de David Lynch. Fue subiendo en la jerarquía hasta llegar a jefe de operaciones del grupo.

En 1995, Disney compró la compañía por 20.000 millones, y recuperó la marca única ABC. Iger siguió en el puesto hasta 1999, año en que pasó a dirigir la división internacional de la matriz; y ascendió hasta ser la mano derecha del CEO, Michael Eisner. Iger cuenta que este no era del todo consciente de las complejidades de los medios, como la negociación de los derechos de la NFL de fútbol americano. Iger le fue de gran ayuda.

En 2005, los consejeros Roy E. Disney y Stanley Gold iniciaron una campaña contra Eisner. La empresa se hundió en Bolsa y estuvo a punto de comprarla Comcast (presidida por Steve Burke, hijo del mentor de Iger). Finalmente, Iger fue nombrado CEO, con el rechazo de Roy Disney y Gold; pero les dio la atención que reclamaban, y pacificó la situación. También arregló la relación con Steve Jobs, jefe de Pixar, que se había planteado cambiar de socio: logró incluso que vendiera la compañía a Disney. Con esa misma capacidad de convicción, adquirió Marvel, Lucasfilm y la mayor parte de 21st Century Fox, de Rupert Murdoch; mientras, renunció a adquirir Twitter, que pensaba que chocaba con los valores de Disney. En 2019, renunció a su puesto de consejero de Apple, para evitar un conflicto de intereses mientras las dos firmas se preparaban para lanzar Disney+ y Apple TV+.

Su salario alcanzó en 2018 los 65 millones de dólares. Abigail Disney, nieta de Walt, lo criticó: “Iger es un buen hombre, pero podría haber subido el sueldo un 15% a todos los empleados y aun así seguiría ganando 10 millones”.

En su autobiografía El viaje de toda una vida (2019), Iger afirmaba que pretendía retirarse pronto: “No siempre es bueno para una persona tener demasiado poder durante demasiado tiempo”. En febrero de 2020 anunció su marcha, y el consejo nombró CEO a Chapek, hasta entonces jefe de parques, experiencias y productos. Pero Iger no se fue del todo: se quedó como presidente ejecutivo, inicialmente solo para supervisar la transición, y luego, debido a la pandemia, para un par de años en total.

En junio, el consejo renovó a Chapek para tres ejercicios, pero unos meses después lo ha destituido. No ha logrado enderezar la compañía, lastrada por la deuda de la operación con Fox (50.000 millones), el declive de los parques temáticos y la competencia de Netflix y otros servicios de streaming. Iger ha firmado para dos años, mientras busca a su nuevo sucesor.

Los accionistas han recibido con cierto alivio el cambio, pero la cotización sigue anclada en valoraciones de 2015. Chapek acababa de anunciar despidos en el grupo. Jennifer Saba, analista de Reuters, cree que Disney debe vender activos, como ESPN. De fondo está la presencia de inversores activistas como Nelson Peltz y Dan Loeb.

Como los maestros alfombreros Los Fernández del anuncio radiofónico, Iger es muy amable: pero el mundo de los contenidos ya no es un cuento de Disney.

Aspiraciones políticas

Se considera centrista, aunque más cercano al Partido Demócrata. En 2016, el recién elegido Donald Trump lo incluyó en su consejo de empresarios, pero dimitió cuando el país se retiró del Acuerdo de París sobre el Clima.

En 2020 se planteó seriamente presentarse a las elecciones presidenciales como candidato demócrata, pero renunció por la resistencia de su familia, su sensación de que un empresario no sería bien valorado por los demócratas, y porque Disney estaba comprando activos a Fox (cercana a los republicanos).