SECTOR FINANCIERO

BBVA incorpora las ayudas hipotecarias a sus riesgos y abre la veda en toda la banca

La CNMV insta a consigna la actualización del código en su último folleto

BBVA incorpora las ayudas hipotecarias a sus riesgos y abre la veda en toda la banca

Las medidas de alivio hipotecario impulsadas por la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y aprobadas en Consejo de Ministros el pasado martes no van a ser inocuas para el sector financiero. BBVA ha sido el primero en dar cuenta de la problemática apenas dos días después de anunciarse las ayudas, al consignar el riesgo en una emisión de bonos de 1.400 millones inscrita en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 24 de noviembre. Hasta el punto de asumir que, en un caso extremo, la aplicación de esas disposiciones pueden hacer descarrilar todo el fondo de titulización y el repago de los bonos.

“La posible modificación del Código de Buenas Prácticas y la adhesión al nuevo (...) podrían suponer la modificación de los calendarios de pago de cuotas y de tipos de interés de los préstamos hipotecarios, suponiendo un retraso en el cobro de los importes esperados por el fondo, así como un retraso en el inicio de los procedimientos ejecutivos respecto de los plazos que venían siendo habituales ”, reza la comunicación remitida al supervisor. En ese escenario, se verían afectadas la comercialización y la venta de los inmuebles contituidos como garantía de los créditos, golpeando directamente a los activos que conforman el vehículo. “Lo que afectaría a su capacidad para cumplir sus obligaciones de pago respecto de los bonos”, reconoce el texto.

Para su constitución, el fondo de titulización está respaldado por préstamos hipotecarios seleccionados a 7 de septiembre y con garantías hipotecarias otorgadas sobre inmuebles localizados en su mayor parte en Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana. Cualquier elemento que complique los procedimientos de ejecución o provoque una reducción de los importes a percibir por los préstamos transmidos al fondo, como en realidad ya hace el actual Código de Buenas Prácticas, deteriora los activos que avalan y certifican la emisión, así como el conjunto del programa de financiación.

Fuentes financieras indican que la inclusión de este punto entre los riesgos del folleto se produjo por expreso requerimiento de la CNMV, y que lo lógico es que el resto de entidades se vean sometidas a las mismas obligaciones de cara al mercado. Se trata, en todo caso, de advertencias sobre riesgos que pueden afrontar los bonistas, pero no de un escenario base. Por otra parte, BBVA todavía no se ha adherido a la ampliacion del código y está pendiente, según explican fuentes oficiales del banco, de plantear la posibilidad a sus órganos de administración en reuniones previstas para esta misma semana.

La entidad faciilta datos del impacto del Código en vigor hasta el 31 de agosto de 2022, y aunque el porcentaje dentro de la cartera global del banco no es relevante, sí supone un montante significativo en términos cuantitivos. En concreto, el número de créditos amparados por el paraguas del Gobierno ascendía a 7.401, para un saldo vivo global de 707,6 millones de euros, un guarismo que equivale al 1% de la cartera total que maneja la sociedad.

La propia evolución de los tipos de interés también somete a cierta presión la emisión. En primer lugar, en tanto el propio alza del tipo del dinero amenaza con incrementar la mora y la vulnerabilidad de los deudores. Y en segundo término, porque aunque la cartera escogida está formada por préstamos a tipo fijo en más de un 75%, incluso en este supuesto existe una incertidumbre razonable, ya que los bonos están referenciados al euríbor a tres meses y en el entorno actual podrían superar la rentabilidad que ofrecen los prestamos hipotecarios.

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