La crisis de los pequeños del coche eléctrico es mala para los grandes

Faraday o Lucid tienen poca cuota de mercado, pero sus problemas avisan de una caída de la demanda general

Coche eléctrico de lujo FF91, de Faraday Future, en su sede de Gardena (California, EE UU).
Coche eléctrico de lujo FF91, de Faraday Future, en su sede de Gardena (California, EE UU). reuters

Los rezagados en la carrera de los vehículos eléctricos parecen dispuestos a abandonar. Faraday Future Intelligent Electric declaró el lunes que tiene “dudas sustanciales” sobre su capacidad para seguir siendo un negocio en marcha. Es la última de una serie de señales que indican que el entusiasmo de los clientes por los vehículos eléctricos puede estar decayendo. Aunque esto puede despejar el campo de rivales pequeños, sigue siendo una mala señal para la industria.

Faraday Future, una de las empresas que salieron a Bolsa durante el boom de las SPAC, o vehículos cheques en blanco, aún no ha entregado coches a los clientes. La empresa tiene ahora 369 pre-pedidos, frente a los 399 de principios de año. Lo mismo ocurrió en su rival Lucid, cuyas reservas disminuyeron en 3.000 en el tercer trimestre. Esto significa que Faraday Future está fundiendo más de 100 millones de dólares al trimestre, lo que le obligó a principios de mes a solicitar una línea de crédito de capital al fondo de cobertura Yorkville Advisors.

El antaño insaciable apetito de los inversores por financiar operaciones de fabricación de vehículos eléctricos, que funden efectivo, se basaba en la idea de que había suficiente demanda para absorber cualquier capacidad que se pusiera en marcha. Pero con la subida de los tipos de interés y la ralentización de la economía, los consumidores no parecen dispuestos a desembolsar decenas de miles de dólares por un coche nuevo. Incluso Tesla, el líder industrial de Elon Musk, acaba de ver cómo las entregas a los clientes cayeron por debajo de su tasa de producción en el último trimestre.

Sin embargo, goliats rentables como Tesla o General Motors pueden absorber cierto grado de desaceleración y ajustarse en consecuencia: los ejecutivos de GM dijeron en una presentación de resultados de octubre que elaboran sus planes con un ojo en la rapidez con que los coches se venden fuera de los lotes de los concesionarios. También se benefician de una cartera de coches más baratos, que pueden resistir mejor en un mercado difícil. Startups como Faraday y Lucid se dirigen a compradores de lujo, con precios que superan ampliamente los 100.000 dólares.

Aunque los rivales más pequeños podrían abandonar, estas empresas son un error de redondeo en el conjunto del sector. En California, uno de los principales mercados del coche eléctrico, las empresas Lucid y Rivian Automotive representaron menos del 2% de los vehículos de batería vendidos en los primeros nueve meses del año. Así que tienen poco efecto en la intensidad competitiva general. Más bien, los problemas de estas empresas pueden ser el preludio de un frío invierno para los coches eléctricos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías