Consejo

Cos no podrá votar en la reunión del BCE de diciembre por la rotación de turnos

La defensa de una política más gradual pierde un claro apoyo

El debate sobre la reducción de balance y el alza de tipos será intenso

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.
Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, está logrando forjar el consenso entorno a las contundentes medidas que está tomando la institución desde este verano. En la reunión de diciembre se prevé una nueva subida de tipos y el anuncio de la hoja de ruta sobre la reducción del balance de la institución.

El debate volverá a ser intenso en el Consejo de Gobierno, ya que en función de la magnitud del alza de tipos que se decida–de 50 ó 75 puntos básicos– se habría superado o no el territorio del tipo de interés neutral, mientras crece la división sobre cuál es el momento idóneo para dejar de reinvertir la deuda en balance.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, podrá participar en el debate pero no tendrá en esta ocasión capacidad de voto. El sistema de rotación del turno de voto adoptado en 2015, con la incorporación de Lituania al euro, establece que las cinco mayores economías de la zona euro –Alemania, Francia, Italia, España y Holanda– se repartan de forma rotativa cuatro derechos de voto en el Consejo de Gobierno. Y los 14 países restantes se reparten otros 11 derechos de voto.

La rotación no afecta a los miembros del comité ejecutivo del BCE y todos ellos tienen voz y voto en cada una de las reuniones. En la del 15 de diciembre, se quedarán sin votar el gobernador del Banco de España y los gobernadores de Bélgica, Eslovaquia y Finlandia, según el sistema de turnos.

Halcones y palomas

Sin el voto de Cos, el grupo de las denominadas palomas –partidarios de una política más acomodaticia– queda debilitado, en un momento en que el sesgo de las decisiones del BCE, dispuesto a combatir la inflación por encima del crecimiento, está inclinado a favor de los halcones. Junto a Cos, se alinean en ese bando de unas políticas más suaves el italiano Fabio Panetta –miembro del comité ejecutivo–, el griego Yannis Stournaras; el chipriota Constantinos Herodotou; el italiano Ignazio Visco; el maltés Edward Scicluna; el portugués Mario Centeno y el economista jefe, Philip Lane.

Recuperan turno de voto los halcones del Bundesbank y del Banco de Eslovenia

Entre los gobernadores que tampoco votarán en diciembre, “tanto Wunsch (Bélgica) como Kazimir (Eslovaquia) son halcones, mientras que Olli Rehn (Finlandia) es visto como una paloma muy suave, probablemente más en el campo neutral”, explica Alessandro Tentori, director de inversiones para el sur de Europa de AXA IM.

Para Frederick Ducrozet, director de análisis macroeconómico de Pictet WM, la rotación de votos no tendrá un gran efecto en las decisiones del BCE en diciembre. “Lagarde lleva mucho tiempo insistiendo en la importancia de alcanzar el consenso más amplio posible en cada reunión”, explica. El experto no descarta otra subida de 75 puntos básicos si la inflación no da tregua –el IPC de noviembre se conocerá el día 30– pero añade que con los tipos ya más cerca del nivel neutral –que no estimula ni desacelera la economía y que para muchos es el 2%– , “es más probable que a partir de diciembre el BCE vuelva a un enfoque más gradual”.

Cos no votará en diciembre pero sí recuperan su voto los halcones Joaquim Nagel, del Bundesbank, y el esloveno Boštjan Vasle, para quien el tipo neutral está en el 3%, según apunta Tentori. “En el escenario de una presión sostenida sobre los precios, será relativamente fácil inclinar la decisión del Consejo de Gobierno hacia otra gran subida”, añade. Por ahora el austríaco Robert Hozzman se ha mostrado a favor de un alza de 0,75 puntos si la inflación persiste y el lituano Gediminas Šimkus no descartaba ayer un alza de esa cuantía en diciembre.

En cuanto a la reducción de balance, Pablo Hérnandez de Cos es partidario de ser muy cauteloso dado el elevado endeudamiento. “Debemos ser muy graduales y predecibles, hay muy poco conocimiento de los efectos de la reducción de balance”, señaló ayer. Nagel, del Bundesbank, es en cambio partidario de empezar ya a principios de 2023 con esa reducción, para lo que bastaría con dejar de reinvertir la deuda que vence del programa APP.

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