Coyuntura

Los precios energéticos hacen caer la confianza empresarial europea a mínimos históricos

El BCE afirma que los retos que afrontan a las empresas se deben, entre otras, al empeoramiento de su capacidad para cumplir con los pagos de las deudas y al “desvanecimiento” de la actividad

Confianza empresarial Pulsar sobre el gráfico para ampliar

La confianza empresarial se encuentra en mínimos históricos. Desde, al menos, la anterior crisis financiera no estaba tan baja, según se desprende de la última encuesta de Eurochambres publicada este miércoles. Las compañías europeas han pasado de tener una mirada optimista de la salida de la pandemia para 2022 a observar con gran pesimismo la entrada de 2023, principalmente por las dificultades de acceso a las materias primas y el encarecimiento energético.

El informe financiero del Banco Central Europeo (BCE) publicado este miércoles da argumentos a las empresas sobre sus malos augurios. La institución refuerza los temores de recesión, presionados por los precios de la energía, las interrupciones de la cadena de suministro y la interrupción del suministro de gas. Por todo ello, el BCE afirma que las estimaciones de riesgo de crecimiento económico sitúan el mayor nivel de contracción económica posible en el -2,5% para 2023.

En este escenario, la institución que reúne las cámaras de comercio europeas afirma que las expectativas de contratación, inversión o las exportaciones van a la baja. En el caso del empleo, el sondeo asegura que se “pone en peligro” los puestos de trabajo por la clara tendencia a la baja del indicador.

Cabe mencionar que las preocupaciones de los empresarios no solo son los aumentos de salarios debido al contexto inflacionista, también encontrar a trabajadores cualificados, que es la segunda mayor preocupación del empresariado europeo, según afirma la encuesta. El único factor en el que las compañías mantienen una mirada positiva, aunque menor que el año anterior, es en los ingresos por ventas nacionales.

Nubarrones empresariales

Tras la fuerte recuperación y los elevados beneficios del año pasado, las empresas de la zona euro se enfrentan ahora a un estancamiento de la actividad y a un endurecimiento de las condiciones financieras. El BCE asegura que, pese a que los beneficios empresariales han sido “sorprendentemente” altos (un 8% superiores a los registrados en 2019) y a que se han mitigado gran parte de los impactos de la pandemia, gracias a las medidas de apoyo público; se espera que la vulnerabilidad de las empresas aumente por encima de su media a largo plazo en los próximos trimestres.

El organismo bancario afirma que los retos que afrontan a las empresas se deben al empeoramiento de su capacidad para cumplir con los pagos de las deudas, el aumento de los costes de financiación, el mayor apalancamiento y el “desvanecimiento” de la actividad. En concreto, el BCE observa que las compañías más perjudicadas por todas estas dinámicas son las pymes, que se han visto menos beneficiadas por el repunte de la actividad y corren mayor riesgo de insolvencia si la actividad económica se contrae y las condiciones financieras se endurecen aún más.

Descensos en la competitividad

La eurozona es un gran importador de energía y lo ha seguido siendo, pese a los costes tan elevados de esta. El BCE afirma que es por esto que se está produciendo una transferencia de poder adquisitivo de la zona euro al resto del mundo.

El organismo dirigido por Christine Lagarde concluye que los precios de la energía pueden poner en entredicho ciertos modelos empresariales y afectar negativamente a la competitividad de las empresas de la zona del euro. El BCE hace hincapié en los sectores electro intensivo, donde la confianza empresarial ha bajado de manera más acuciante.

Si la energía sigue con precios tan elevados, los productores podrían tener menos capacidad de fijación de precios que sus competidores internacionales para repercutir los mayores costes y precios de los suministros en los usuarios finales. La autoridad bancaria concluye que esto ha colocado a algunas empresas en una posición vulnerable, en particular las que tienen elevadas necesidades de servicio de la deuda, un elevado consumo de energía y obligaciones contractuales fijas.

 

 

El clima empresarial en España

La Cámara de Comercio de España presentó su propio informe sobre clima empresarial en septiembre. En el mismo, se especificaba que, en aquel momento, se presentaba una imagen general de pesimismo con respecto a las perspectivas económicas del presente año a nivel general, pero también un aumento de las expectativas económicas de las empresas de cara a 2023. Las compañías, de manera general, se mostraban especialmente optimistas con respecto a las ventas en el extranjero, con el consumo interno y con la contratación de personal.

El informe también mostró la preocupación general del 86,7% de los encuestados por una recesión económica. Desde la Cámara de Comercio aseguraron que la evolución y crecimiento económicodependerá de los sectores.

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