Los centros de datos y la crisis de energía

En la actualidad, los operadores construyen instalaciones más eficientes y respetuosas con el medio ambiente, alimentadas con energía renovable en la mayoría de los casos

Si los datos fueran el nuevo petróleo, los centros de datos serían las refinerías donde se procesan. El crecimiento de la cantidad de datos se está acelerando con la aparición de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA), el Internet de las cosas, el blockchain y el 5G. Al mismo tiempo, las empresas están invirtiendo miles de millones de dólares en hardware y software para hacer un mejor uso de los datos en sus decisiones.

En todo el mundo hay más de 8.000 centros de datos y se espera que sigan creciendo con el aumento de la computación en la nube. Los centros de datos representan aproximadamente el 1% del consumo global de electricidad, que es superior al consumo energético de Suiza, Austria y Noruega. Sin embargo, este porcentaje se ha mantenido bastante estable en los últimos años, lo que resulta alentador, ya que los usuarios de Internet se han duplicado y el tráfico online se ha multiplicado por 20 desde 2010. Y la razón de ello es el aumento de la eficiencia.

El consumo eléctrico en un centro de datos procede principalmente de la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado, así como de los equipos informáticos (servidores, routers, conmutadores, etc.). En la actualidad, los operadores construyen centros de datos más eficientes desde el punto de vista energético y respetuosos con el medio ambiente, alimentados con energía renovable en la mayoría de los casos. Por ejemplo, el software EDA (automatización del diseño electrónico) es el primer paso en la cadena de valor de la fabricación de chips y desempeña un papel fundamental en la compatibilidad del diseño del hardware con el software, lo que contribuye a la eficiencia energética. Los hiperescaladores (por ejemplo, MicrosoftAzure, AmazonWebService o GoogleCloud), algunas empresas de hardware y las empresas de seguridad informática han comenzado a diseñar sus propios chips para obtener un mayor rendimiento y una menor latencia. Por último, las soluciones avanzadas de empaquetado de semiconductores (como el empaquetado en 3D, que requiere el apilamiento de componentes) permiten a las empresas ampliar la ley de Moore proporcionando más capacidades de procesamiento y ancho de banda de conectividad con menos energía.

A medida que el volumen y el uso de los datos continúan o crecen rápidamente, la eficiencia energética en los centros de datos se vuelve aún más crucial. Algunas de las empresas que están contribuyendo a ello son Synopsysis, que es el principal actor del mercado de la energía eléctrica, con más del 30% de cuota de mercado, ofrece soluciones integrales (IP, diseño y verificación) para la exploración, el análisis y la optimización de la energía. Otro ejemplo es el de Nvidia, el principal productor de GPU (unidades de procesamiento gráfico), que recientemente ha lanzado una versión de su chip de gama alta con refrigeración líquida, que consume un 30% menos de energía que su versión anterior con refrigeración por aire. También merece la pena nombrar a OntoInnovation, una empresa de equipos de semiconductores que ofrece soluciones de empaquetado en 3D.

Es cierto que las acciones tecnológicas han sido las más afectadas por la corrección del mercado debido a sus elevados múltiplos, pero si dejamos de lado la volatilidad del mercado a corto plazo y adoptamos una perspectiva más amplia, veremos razones más fuertes para invertir en el sector tecnológico. Además, la tecnología es la solución a muchos de los problemas actuales, como la inflación, la transformación energética y los problemas de productividad. Por ejemplo, no podría existir una cadena eléctrica sin semiconductores de potencia, mientras que la computación en nube ha reducido significativamente el coste de la computación, lo que actúa como fuerza inflacionaria y allana el camino para la transformación digital. Por último, en estos periodos de desconexión en los que los mercados de la competencia se mueven más por el sentimiento que por los fundamentales, se producen muchas deslocalizaciones y surgen más oportunidades selectivas.

Tomasz Godziek es gestor de J. Safra Sarasin Sustainable AM