La proactividad, clave para destacar en un proceso de selección

No basta con enviar el currículo, hay que mostrar interés en la empresa

Las entrevistas deben prepararse buscando información de la compañía para poder hacer preguntas

La proactividad, clave para destacar en un proceso de selección
GETTY

Un mapa con lugares señalados para tomar café, aparcar sin pagar o comprar una aspirina. Es lo que dejó, junto a su currículo, una chica en la agencia de comunicación Weekend, que recientemente ha cambiado la ubicación de sus oficinas en Murcia. El gesto le ha valido una entrevista de trabajo, tal y como ha contado en sus redes sociales la fundadora de la empresa, Cristina Jover. Este es solo un ejemplo de la creatividad y originalidad con las que cada vez más candidatos intentan destacar en los procesos de selección.

Tras este sencillo mapa está una de las claves que puede llevar a una persona a conseguir un empleo: la proactividad. “Este caso de la agencia de comunicación es particular y no creo que sea extrapolable a otros sectores donde el diseño y la creatividad no tengan tanto peso. Pero sí que demuestra que tener iniciativa siempre está muy bien, independientemente de cuál sea tu perfil. Hay que ser proactivo y ser capaz de presentarse de una manera diferente”, asegura Manuel Cano, gerente en España de Reverse, empresa de búsqueda y selección de personal.

La misma opinión la comparte Alberto Gutiérrez, responsable de la división contact center en Nexian, compañía de recursos humanos. “No solo es inscribirte en una oferta de trabajo con un clic. La persona que llama por teléfono, se pasa por la oficina o contacta por redes sociales para decir que opta al puesto muestra un interés extra que puede ser la diferencia entre ser seleccionada o no”.

Una proactividad que Gutiérrez aconseja tener también a la hora de establecer contactos por redes sociales. “Algo que recomiendo es utilizar bastante LinkedIn para seguir a las empresas que interesen y a las personas que trabajan en ellas, para así tener un contacto más directo. Estar al día de lo que publican porque, además de en portales de empleo, hay compañías que usan sus perfiles para compartir sus ofertas de empleo”.

Sin embargo, el uso de las redes sociales puede ser “un arma de doble filo”, en palabras de Daniel Pérez, director de tecnología de Michael Page, una consultora de selección. “A alguien a quien ves moverse, comentar e insistir demasiado se quita valor. Porque lo que percibes en ese perfil es algo de desesperación. Tienes que saber muy bien cómo aprovechar la red de contactos y la toma de contacto que hagas. No puede ser de forma masiva. Nosotros tenemos profesionales que aplican a todas las ofertas indiscriminadamente. A mí eso lo que me da a entender es que no tiene mucho criterio, ni muy claro a qué se quiere dedicar y dónde está su valor añadido”, amplía Pérez.

La proactividad también es importante a la hora de elaborar el currículo, que debe ajustarse a cada oferta, destacando las habilidades que el candidato tiene para optar a ese puesto en concreto. Y no limitarse a mandar el mismo cada vez. “Es muy útil conocer información de cada proyecto, en la medida que el candidato tiene información ya sea del anuncio o de haber hablado con el empleador, para adaptar el currículo a la vacante”, afirma Cano. Con respecto a la elaboración del currículo, Gutiérrez pone de relieve que es “fundamental” dedicar tiempo a buscar las palabras clave en el anuncio de empleo y usar la mismas a la hora de reflejar por escrito la experiencia profesional, para que así salga entre los destacados cuando las empresas usen buscadores o algoritmos en una primera criba.

Y una vez llegado el proceso a la fase de entrevistas personales, Cano aconseja no tomárselas como “si se estuviera frente a un tribunal” que está examinando al candidato. “La persona que opta al puesto tiene que hacer también preguntas, ser inquisitivo, curioso. Así se causará mejor impresión que si se limita solo a responder. Para ello tiene que prepararse buscando la mayor y mejor información posible”, añade.

En este sentido, Pérez asegura que “la actitud en la entrevista es lo que hace que alguien se lleve el gato al agua, es lo que hace desmarcarse al candidato finalista. Al que normalmente aceptan las empresas lo hacen porque tiene el perfil técnico o la experiencia especializada que necesitan, pero, sobre todo, lo que hoy marca la diferencia sigue siendo la actitud. Tenemos muestras de esto cada día”.

 

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