Otra lectura de los resultados de las tecnológicas en EE UU

Más allá de las cifras como sector y la respuesta del mercado, es interesante examinar cada empresa y la tendencia de fondo

Elon Musk compró finalmente Twitter y entró en las oficinas de su inversión de 44.000 millones de dólares con un fregadero en los brazos. Poco después salían por la puerta, despedidos, los máximos directivos de la compañía, con 100 millones de dólares cada uno en indemnización: “No hay mal que por bien no venga”.

Mientras la opereta de Twitter entretiene al personal, los mercados están pendientes de la Reserva Federal (Fed), que ha subido los tipos de interés otro 0,75%. Su presidente, Jerome Powell, se siente legitimado: el PIB de EE UU creció un 2,6% en el tercer trimestre, se sigue creando empleo y la tasa de paro está en el mínimo histórico del 3,5%. Parece una contradictio in terminis. Una buena noticia da lugar a mala noticia: conforme la economía y el empleo crecen, más quieren subir los tipos los bancos centrales para controlar la inflación. La subida de tipos supone encarecer el endeudamiento de familias y empresas; salvo los afortunados que tienen ahorros y a los cuales los bancos les remuneran por ello.

Para la banca americana es miel sobre hojuelas: vuelve el margen de intermediación, que muchos daban por muerto. Los resultados de las grandes entidades americanas –Goldman Sachs y JP Morgan Chase, por ejemplo– han sido fabulosos. Alguien dirá que no, y explico el porqué: los seis grandes bancos estadounidenses han dedicado una descomunal cantidad de dinero a fortalecer capital y reservas, ante lo que Jamie Dimon, presidente de JP Morgan, anticipa que va a venir “la peor recesión que hayamos visto” o, parafraseando a la presidenta del FMI, Kristalina Georgieva, “lo peor está por venir”. Los bancos han ganado mucho dinero, pero han provisionado mucho más, proporcionalmente, para prepararse ante un escenario económico mucho peor que el actual.

Las expectativas truncadas del mercado. Es lugar común leer o escuchar que las empresas tecnológicas han terminado su ciclo de crecimiento desmesurado con malos resultados en el tercer trimestre de 2022. ¿Es así? Apple y Microsoft no solo han crecido en ventas y beneficios, sino que sus resultados fueron récord, de nuevo. Apple fue el cisne blanco de la telefonía móvil al vender más iPhones que los otros cuatro grandes fabricantes, como Samsung, que no es estadounidense, sino coreano. Frente a lo que dicen muchos analistas (“las tecnológicas están hundiendo las Bolsas”), lo esencial es fijarse en empresas concretas y en las tendencias de fondo.

Las big tech han ganado mucho dinero este tercer trimestre: Apple, Microsoft, Amazon, Meta y Alphabet (Google). Ya vimos que las dos primeras ganaron más dinero que en trimestres anteriores. Amazon, Meta y Alphabet ganaron menos (pero ganaron) y –pecado mortal en Wall Street– sus resultados fueron inferiores a los esperados por analistas e inversores. Ayuda, para entender, analizar en profundidad las cuentas de resultados de las empresas, y destacar algunos datos. El mercado dijo que Microsoft Azure (unidad de cloud) vendió un 35% menos. La realidad es que vendió más, pero la fortaleza del dólar y los tipos de cambio de las divisas disminuyeron esas ventas de cloud en los apuntes contables de Microsoft.

Alphabet (Google y Youtube) creció en ventas y beneficios, pero no en la misma proporción que en la media aritmética trimestral de la última década, por lo que el mercado la penalizó diciendo que volvía a “los niveles de 2013”. La realidad es que Sundar Pichai, presidente y CEO de Alphabet, está reorientando recursos según prioridades de negocio y, por ejemplo, IA y quantum computing son prioridades que, además, suponen muchas inversiones que menguan el beneficio.

Otro tanto podría decirse de Meta (Facebook). Ha vendido y ganado mucho, pero este es el segundo trimestre consecutivo en que vende y gana menos de lo acostumbrado. Menores ingresos por publicidad y mayores inversiones en metaverso son la causa de la debacle de Meta, que en 2022 ha perdido el 70% de su valor en Bolsa.

Alphabet, Meta y Amazon comparten dos factores: menores ingresos por publicidad online y aumento de inversiones en nuevos negocios que disminuyen el beneficio. Aunque Amazon es diferente. Penalizada en Bolsa por hacer lo que siempre hizo entre 1998 y 2015: reinvertir en innovación todo lo ganado para crecer a largo plazo. Y, en el corto plazo, decir que el cuarto trimestre será flojo en ventas, algo que han advertido todas las tecnológicas y no ha sentado bien a nadie, porque se trata de la campaña de Navidad, cuando, por ejemplo, la distribución se juega el 40% de sus ventas anuales.

Hay tendencias de fondo que afectan a otros líderes tecnológicos: semiconductores, móviles y ordenadores. En el primer caso, AMD e Intel se ven obligadas a recortar costes (personal y fábricas) porque les faltan componentes de China para fabricar. El mercado de smartphones ha vendido casi un 20% menos este trimestre: la gente no cambia de móvil cada dos por tres. Y la caída de ventas de ordenadores (PC y portátiles), tanto por falta de componentes como por falta de demanda en el segmento empresarial, por los ahorros de costes, ha recortado las ventas un 20% en el tercer trimestre (IDC, Gartner), afectando a los líderes mundiales, como Lenovo, HP, Samsung.

Realidades versus expectativas: las empresas ganan dinero en EE UU, aunque sea menos. El PIB y el empleo van bien. Los estadounidenses ahorraron estos tres años previos: intuyo que las previsiones pesimistas de las empresas de cara a la campaña de Navidad no se cumplirán. Se venderá más y en enero volveremos a la normalidad grandiosa a que nos tenían acostumbradas las grandes empresas de EE UU.

Jorge Díaz Cardiel es Socio director de Advice Strategic Consultants