Mercado bajista

El S&P 500 y el bono a 10 años de EE UU ponen rumbo a su peor año desde 1931

La Bolsa de EE UU cede un 23% en lo que va de ejercicio, su peor dato desde 2008

S&P 500 pulsa en la foto

Con los bancos centrales acelerando las subidas de tipos y la economía desacelerándose, las opciones de los inversores conservadores de obtener rentabilidades positivas se ven muy acotadas. Mientras el S&P 500 cae un 22,8% y va camino de firmar su peor año desde 2008, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 se aproxima a la barrera del 4%, un comportamiento que se traduce en unas caídas que rondan el 18,5%, las mayores de su historia. Charlie Bilello, fundador y consejero delegado de Compound Capital Advisors, señala que todos aquellos inversores que hayan seguido la regla de invertir el 60% de su cartera en Bolsa y el 40% en deuda vendrán acumulando unas pérdidas en lo que va de año próximas al 21,5%, una situación que no se vivía desde 1931 (-27,3%).

“La Bolsa y la deuda han caído al unísono, provocando un gran quebranto en este tipo de carteras de corte más conservador”, subraya Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Securities. Es decir, a diferencia de lo acontecido históricamente, a día de hoy la estrategia convencional 60/40 ya no sirve. Esto contrata con lo que pasó en 1931. Hace 91 años el grueso de las pérdidas correspondía a la renta variable. El crack del 29 trajo consigo un periodo bajista para la Bolsa que duró 33 meses, durante los cuales el S&P 500 llegó a caer un 86% desde máximos. El 43,8% de ese recorte se produjo en 1931, frente al -2,6% del bono a 10 años. Los años precedentes la Bolsa cayó mientras la deuda llegó a avanzar más del 4%. Es decir, la deuda hizo valer su papel de activo refugio.

Los bancos centrales son los principales responsables del mal comportamiento de los mercados. Después de la inyección de liquidez y la batería de medidas no convencionales puestas en marcha para mitigar el impacto de la pandemia, ahora combatir la inflación es el objetivo prioritario.

Aunque en los últimos meses se ha acelerado el ritmo de las subidas de tipos, son muchos los que consideran que sigue siendo insuficiente. Esa es la idea que se desprende de las actas de la pasada reunión de la Reserva Federal publicadas la semana pasada. Los funcionarios del organismo que preside Jerome Powell son partidarios de tipos más altos el tiempo que sea necesario. El mercado no tardó en reaccionar a los mensajes. Los operadores del mercado han puesto en precio un alza de las tasas en 125-150 puntos básicos este año y descuentan un horizonte de tipos en el entorno del 5% para 2023, por encima del 4,5% recogido en las últimas proyecciones.

Diego Morín, analista de IG, cree que solo una reducción significativa de la inflación ayudaría a ahuyentar las pérdidas. Sin embargo, esto parece que está lejos de suceder. En septiembre la tasa interanual en EE UU se situó en el 8,2% con la subyacente en el 6,6%, máximos de 1982. A la espera de que se publiquen mañana los datos de la zona euro, la inflación en la región cerró agosto en el 9,1%, muy lejos del objetivo del 2% a medio plazo que establece el BCE. El experto considera que solo una moderación de los precios contribuiría que los bancos centrales pusieran freno al endurecimiento monetario.

Junto a la política monetaria, Morin señala otros factores que hacen prever tiempo duros para los mercados y la economía mundial. Especialmente delicada resulta el momento que vive Europa con una crisis energética compleja y una guerra que empujará a la zona euro a la recesión. Aunque el experto no descarta que alguna compañía pueda sorprender con los resultados, los inversores se centrarán en las proyecciones. “En los próximos meses acudiremos a bastantes “profit warnings ante la escalada de precios que perjudicará a los márgenes de las compañías”, explica.

A la espera de un rally puntual de las Bolsas

Recuperación. Los expertos consideran que mientras el S&P 500 no pierda los 3.500 puntos, los inversores bajistas tardarán en aparecer, una corriente que podría invertirse si el índice cae por debajo de esta barrera psicológica. El mercado fía en las recompras de acciones un posible mini rally de final de año, que arrancaría en noviembre. Tanto desde Goldman Sachs como desde Bank of America esperan que a partir de entonces se registren entradas diarias de 4.500 millones de dólares (unos 4.573 millones de euros) en recompras de acciones y que podrían suponer una inyección de optimismo para el mercado. Ahora bien, en caso de que el S&P 500 pierda el soporte de los 3.500 puntos, los analistas ven posible que baje hasta los 3.180 puntos, lo que equivale a una caída adicional del 13,5%.

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