Álvaro Acebrón: “La compra de Lacer refuerza nuestra presencia en España”

El director general de Italfarmaco y vicepresidente del grupo señala que la transacción, pendiente del visto bueno de Competencia, robustece el área de cuidado de la salud e incorpora a su cartera la cardiovascular. El grupo no descarta otras adquisiciones

Álvaro Acebrón, director general de Italfarmaco y vicepresidente del grupo.
Álvaro Acebrón, director general de Italfarmaco y vicepresidente del grupo.

Fue la operación estrella del verano. En julio, el grupo italiano Italfarmaco se hacía con la catalana líder en el cuidado de la higiene bucal Lacer, una transacción aún pendiente del visto bueno de la CNMC y cuyo monto no ha sido divulgado todavía por la compañía, aunque se hablaba de que la farmacéutica había recibido ofertas por valor de unos 500 millones de euros.

Álvaro Acebrón (1966, Madrid), director general de Italfarmaco en España y vicepresidente del grupo, afirma que la adquisición refuerza la presencia de la compañía en el mercado español, aporta talento, mayor presencia exterior y nuevas áreas. Acebrón, licenciado y doctorado en bioquímica y biología molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, que lleva 28 años en la compañía de marcas como Natalben (complemento alimenticio), Ferplex (hierro), Lexxema (alergias) o Deltius (vitamina D3), prevé este año unos ingresos superiores a 800 millones y alcanzar los 1.000 millones en 2025 o dos años antes, gracias a la integración de Lacer. El grupo invierte en torno al 10% de su cifra de negocio en I+D.

¿Qué aporta Lacer al grupo?

La operación está todavía pendiente de autorización por parte de las autoridades de la competencia. Pero, en primer lugar, nos aporta la incorporación del talento, de todos los empleados de Lacer, con una trayectoria de éxito muy reconocida durante muchos años, y evidentemente viene a reforzar nuestra presencia en el mercado español, uno de los más importantes: supone cerca de un tercio de la facturación total del grupo. Y en segundo lugar, la posibilidad de expansión internacional y, adicionalmente, la incorporación de la planta de producción de Cerdanyola del Vallès (Barcelona), que complementa la capacidad productiva.

¿A qué países prevé expandirse?

Estamos en más de 30 (en Europa, Latinoamérica, África, Oriente Medio y en algún país asiático); por tanto, la prioridad sería ampliar nuestra presencia en esos países. Además, tenemos acuerdos de distribución y licencia con terceros en muchos otros.

España es uno de los mercado más importantes: supone cerca de un tercio de la facturación total del grupo

¿Cuándo se pronunciará la CNMC?

Posiblemente, para final de año podamos tener alguna respuesta y esperamos que no vaya a haber problemas.

¿Cuál fue el monto de la compra?

Es una información que no puedo proporcionar. Ha sido un proceso muy competitivo [Stada, Colgate, Cooper Pharma e Insud Pharma se sumaron a la puja] en el que al final supimos mostrar el valor que tenía esta operación a los accionistas.

El presidente de la compañía, Francesco De Santis, dijo en julio que uno de los objetivos de esta adquisición era “aportar nuevas alternativas terapéuticas”, ¿en qué áreas?

Estamos ya presentes en el mercado de cuidado de la salud, y esta adquisición viene a reforzar nuestro modelo de negocio en este segmento. Evidentemente, incorporamos nuevas áreas, como el cuidado oral, donde Lacer es líder en España, y la cardiovascular, en la parte farma.

¿Por qué resulta tan atractiva el área de cuidado de la salud?

Es un negocio independiente de la financiación y el reembolso del Sistema Nacional de Salud, pero más dependiente de la capacidad adquisitiva de los consumidores y, por lo tanto, está sujeto a los vaivenes de la economía. Ahora, con inflaciones altas, quizás el poder adquisitivo disminuya y se pueda ver afectado. Pero va en la línea en la que estamos trabajando en los últimos años.

No descartamos otras adquisiciones en el futuro

¿A qué ritmo crece?

Entre el 2% y el 5% anual.

La industria se queja del aumento de costes y de que no puede repercutirlos en el precio final de los medicamentos. ¿Qué postura tiene el grupo al respecto?

Nosotros sufrimos, como el resto de los laboratorios y otros sectores, un aumento importante de nuestros costes de producción y de la energía, y que otros sectores pueden repercutir en el precio final del producto, pero, en nuestro caso, eso no ocurre porque el precio de los medicamentos está intervenido, no se puede subir; tratamos de adaptarnos a las circunstancias actuales y trabajar en cualquier mejora que podamos obtener.

El Ministerio de Sanidad ha abierto la puerta a mejorar esta situación.

Hay un proceso de negociación abierto, pero va más en la línea de ver cuál es la aportación del sector a la contención del gasto farmacéutico.

¿Estudia el grupo otra compra en España o en el exterior?

Todavía es pronto para pensar en nuevas adquisiciones [risas]. Esta siempre ha sido un área en la que hemos estado muy abiertos a las oportunidades que podían aparecer en el mercado y no descartamos que en el futuro pueda venir otra.

La salud de la mujer es la división más importante y en la que somos líderes; supone del 30% al 35% de la facturación

¿En esa misma área o en cuáles?

Estamos abiertos a estudiar otras opciones que pudieran venir a complementar algunas de las áreas en las que estamos trabajando. Y no solo en España, sino también a nivel internacional, fundamentalmente en Italia. Aunque llevamos más de 80 años en este mercado, siempre hay espacio para ampliar.

En junio, la compañía publicó datos del estudio en fase III del Givinostat, para la distrofia muscular de Duchenne, ¿cuándo se lanzará?

Estamos en conversaciones con las autoridades regulatorias de Europa y Estados Unidos para iniciar el proceso de registro. Después vendría la fase de negociación de precio y financiación, con lo cual esperamos estar en el mercado en 2024-2025. El estudio [en el que participaron 179 niños] ha mostrado una desaceleración en la progresión de la enfermedad.

¿Qué otros tiene en cartera?

Este es el más avanzado. También, con la misma molécula, investigamos otras indicaciones en oncología. Y acabamos de obtener la autorización de Teglutik en China, otro producto de desarrollo propio que facilita la deglución en los pacientes con ELA que tienen problemas para tragar y que se comercializa en buena parte de Europa y EE UU.

Esperamos lanzar Givinostat en 2024-2025, un fármaco que desacelera la progresión de la enfermedad de Duchenne

¿Por qué este lanzamiento en China? ¿Hay mucha prevalencia?

Afortunadamente, tiene una prevalencia relativamente baja, pero la población china es tan grande que siempre hay pacientes que se pueden beneficiar de este tratamiento. Estamos presentes en este mercado con alguno de nuestros productos y esto viene a complementar nuestra cartera.

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento para este año?

A nivel de grupo, creceremos del orden de un dígito. En 2021 tuvimos una ligera recuperación tras la pandemia y en 2022 estamos en la consolidación de esa tendencia. Con cierta preocupación, viendo las perspectivas económicas para 2023.

¿Cuál es la división que más crece?

La parte comercial es la más importante y la que más está creciendo. Luego, tenemos un área industrial con cinco fábricas de medicamentos repartidas por todo el mundo (tres en Europa y dos en Latinoamérica, de producción farmacéutica y de productos químicos). Aquí también tenemos algunos acuerdos para fabricación a terceros. Estamos exportando los productos que fabricamos a más de 30 países, cubrimos prácticamente los cinco continentes. El 30% de la fabricación es interna y el 70%, para terceros (de este porcentaje, el 70% es para destino internacional y el otro 30%, nacional).

Álvaro Acebrón, en un momento de la entrevista en la sede de la compañía en Alcobendas.
Álvaro Acebrón, en un momento de la entrevista en la sede de la compañía en Alcobendas.

¿Qué áreas terapéuticas tiran más del negocio?

La salud de la mujer es quizá la más importante y en la que somos líderes; supone en torno al 30%-35% de la facturación. Pero tenemos también productos en el área osteoarticular, metabolismo del hueso, sistema nervioso central, dermatología, respiratorio; cubrimos un buen número de áreas terapéuticas y segmentos de mercado con nuestros productos.

¿Contempla ampliar plantilla?

Siempre tenemos proyectos y viendo dónde podemos mejorar y aumentar; en eso somos una empresa muy dinámica y tenemos procesos de contratación abiertos.

¿Cuál es la facturación prevista?

Este año, a nivel de grupo, estaremos por encima de los 800 millones y tenemos un plan para llegar a los 1.000 millones en 2025. Con la incorporación de Lacer, es posible que se anticipe un par de años.

La innovación y dar respuesta a las necesidades de los pacientes, entre los retos del sector

¿Cómo afectó la pandemia y cuál ha sido el aprendizaje?

La pandemia afectó en dos fases. La primera, justo en el momento del confinamiento, en la que hubo un efecto acopio por parte de muchos pacientes para evitar quedarse sin medicación durante el confinamiento y que luego se compensó con los meses siguientes, donde hubo una bajada en el consumo porque ya se había anticipado. Nos tuvimos que volver muy flexibles para adaptarnos a esos cambios bruscos en la demanda. Sobre todo, lo que aprendimos fue que podía haber problemas de abastecimiento con muchas cosas en el mercado, pero desde luego, lo que no podía faltar nunca eran los medicamentos. Para eso, nos pusimos a trabajar inmediatamente, activamos nuestra planta de fabricación, estuvimos trabajando triple turno, prácticamente siete días a la semana durante los peores momentos del confinamiento y durante mucho tiempo después, para asegurar y garantizar que no hubiera ningún desabastecimiento de ninguno de nuestros productos y, finalmente, lo conseguimos. También tuvimos la oportunidad de colaborar y realizar donaciones de algunos de nuestros medicamentos a algunas comunidades autónomas y residencias de ancianos en los perores momentos de la pandemia, donde había escasez de algunos productos. Tuvimos algunos problemas de abastecimiento de algunas materias primas porque hubo cierre de fronteras en algunos países de donde estábamos recibiendo estos productos, pero conseguimos recuperar y conseguimos que esos problemas no se convirtieran en desabastecimiento de nuestros productos.

¿Cuáles son los desafíos del sector?

Son, por un lado, la innovación y dar respuesta a las necesidades de los pacientes. Y en ese sentido, Italfarmaco es una compañía innovadora que durante muchos años ha apostado por la I+D y que estamos viendo que ha dado resultados y sigue dando sus frutos con algunos proyectos muy interesantes que van a salir al mercado. Por otro lado, adaptarnos a los movimientos que hay últimamente en las cadenas de suministro y aumentos de costes para evitar cualquier desabastecimiento de ninguno de nuestros productos, hablamos de medicamentos y no dejan de ser producto de necesidad básica para todos nuestros pacientes. Y algunos problemas de acceso que estamos viendo con algunos productos innovadores en el mercado, que tardan demasiado tiempo desde la fase de aprobación hasta que estén disponible para los pacientes.

¿Qué valor aporta al negocio que sea una empresa familiar?

La familia lleva muchos años en la gestión de la empresa. El presidente del grupo, Francesco De Santis, lleva ya muchos años dirigiendo los destinos del grupo. Tiene un gran conocimiento del sector y de la empresa, eso nos da mucha estabilidad y visibilidad a la hora de tomar decisiones en las inversiones de proyectos de I+D, de fábrica… sobre dónde quiere ir el grupo.

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