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El crac de la libra obliga al Banco de Inglaterra y al Gobierno de Truss a intervenir

La divisa toca un mínimo histórico de 1,0384 dólares. El banco central descarta un alza de los tipos de emergencia

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La confrontación desatada entre el paquete de ahorro fiscal anunciado por el Gobierno británico para hacer frente a la recesión y las alzas de tipos impulsadas por el Banco de Inglaterra para atajar una inflación galopante amenazan con acabar con la paridad entre la libra y el dólar y forzar una intervención a gran escala en el precio del dinero de Reino Unido. La divisa británica sufrió ayer un minicrac que la arrastró hasta el mínimo histórico de 1,0350 dólares. El desplome, que duró apenas unos minutos –flash crash, en la jerga– hizo saltar las alarmas y forzó al Banco de Inglaterra y al Gobierno británico a salir al paso.

El Banco de Inglaterra aseguró que "no dudará en cambiar los tipos de interés si lo considera necesario", si bien optó por no realizar una subida de emergencia del precio del dinero. Al cierre de Europa la caída de la libra se suavizó al 1,95%, situándose en los 1,0647 dólares. Desde el mercado no se descarta aún una reunión extraordinaria de la institución, previa a la cita de noviembre, para subir los tipos de interés, medida ayer descartada por el banco central, que la semana pasada elevó el precio del dinero en 50 puntos básicos, por debajo de las expectativas del mercado. "Relizaremos una evaluación completa, en la próxima reunión ya agendada, del impacto sobre la demanda y la inflación de los anuncios realizados por el Gobierno, así como de la caída de la libra, y actuaremos de acuerdo a todo ello", afirmó el Banco de Inglaterra. Al mismo tiempo, el ministerio de Economía prometía la publicación de un plan para reducir el endeudamiento y reafirmaba su rigor presupuestario.

El Gobierno británico de Liz Truss presentó el viernes el mayor paquete de recorte de impuestos desde 1972. Medidas que el ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, aseguró durante el fin de semana que serían ampliadas y que el mercado ha interpretado como un más madera para la inflación –9,9% en agosto–, mayor endeudamiento público y mayores subidas de tipos.

Los expertos de UBS creen que ante la poca concreción que ha dado el Ejecutivo británico "sobre cómo se financiará este estímulo, los inversores han añadido una prima de riesgo a los activos del Reino Unido, incluida la libra". Apuntan además que para agravar los problemas de la libra la balanza por cuenta corriente del Reino Unido ha entrado en territorio negativo y el déficit por cuenta corriente podría superar el 5% del PIB en 2022.

Goldman Sachs estimaba que la evolución de la libra depende de la respuesta monetaria contra la inflación a corto plazo y "de unas medidas fiscales bien orientadas. Si bien, hasta ahora los resultados han sido poco alentadores en ambos frentes". De ahí que haya rebajado su estimación de la libra a tres meses a los 1,05 a su cruce frente al dólar –frente al 1,14 previo–.

Azad Zangana, economista y estratega sénior de Europa de Schroders, considera que la magnitud del estímulo fiscal anunciado por Londres obligará al Banco de Inglaterra a subir los tipos más de lo previsto. De hecho, el consenso del mercado prevé ya que en noviembre lo suba en 100 puntos básicos. En Ebury calculan que el precio del dinero rozará el 6% en 2023 en el Reino Unido.

"Este desplome demuestra la falta de confianza de los mercados en el Reino Unido y un debilitamiento significativo de su fortaleza financiera", apunta Franco Macchiavelli, analista de Activotrade. Un mensaje que los estrategas de Citi resumen en una frase: el rey dólar reina, y que prevén que se mantenga hasta la publicación de nuevas cifras de empleo en EE UU.

Más allá de su cruce con la libra esterlina, la fortaleza del dólar comienza a ser un problema para las principales economías del mundo. El

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