La economía precisa reformas que atraigan inversión, no más impuestos

El sistema fiscal español tiene un problema de bases, no de ingresos, y los expertos reclaman un debate sobre los grandes impuestos y su recaudación que contribuya al crecimiento

El sistema fiscal español tiene un problema de bases, no de ingresos, y los expertos reclaman un debate sobre los grandes impuestos y su recaudación que contribuya al crecimiento

Creen que aprobar tributos como los dirigidos a las energéticas y los bancos no soluciona las deficiencias de los ingresos públicos

“Se recuperan el margen de intermediación y la rentabilidad de los bancos por la subida de tipos, pero no son beneficios extra”

En tiempos de crisis como los actuales es necesario reforzar el entorno económico captando inversión y talento y reformar el sistema tributario para que tenga eficacia recaudatoria, más que crear figuras tributarias nuevas como los impuestos dirigidos a los sectores energético y bancario. Esta es la idea principal que defienden los expertos participantes en el Foro Futuro, que bajo el título “La fiscalidad adecuada en tiempos de crisis” y organizado por CincoDías en colaboración con Banco Santander, tuvo lugar ayer.

El profesor titular de Hacienda Pública de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado de Fedea, Jorge Onrubia, comenzó explicando que, por varias razones, “faltan recursos, lo que condiciona mucho la propia evolución del crecimiento”. Por ello, “yo no desligaría la necesidad de una reforma integral de las grandes figuras del sistema (IRPF, sociedades e IVA) de medidas coyunturales que se puedan tomar”. Aunque sobre algunas, como la bajada del IVA en la factura energética, dijo que “sería muy cuidadoso, porque trata a la renta de todos los hogares por igual” y, además, puede agravar el déficit, el cual, debido al alto endeudamiento de las cuentas públicas, es para el profesor un problema bastante grave.

Jorge Onrubia recordó que los ingresos de los impuestos sirven para financiar gasto público, con lo que “posiblemente, a través de la recaudación de los grandes tributos se podrán adoptar programas dirigidos a paliar situaciones de pobreza”.

 

La reforma de los tributos que aportan el grueso de la recaudación “hay que pensarla ya; el problema de España es recaudatorio debido a un tipo medio efectivo bajo porque las bases están desacopladas con nuestro PIB, ya sea por la economía sumergida, por la existencia de muchos beneficios fiscales o por la forma de medir las bases imponibles y me refiero al sistema de módulos”, aseguró.

Recargos

Respecto a los nuevos impuestos “soy muy cauto: son una especie de recargos a los que ya existen y son claramente insuficientes en su aportación”. El profesor teme que, con un déficit contenido, “hay riesgo de que cualquier ingreso extra acabe financiando gasto público estructural”.

Joaquín Maudos, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie, centró su intervención en criticar duramente los impuestos “a los supuestos beneficios extraordinarios”. Explicó que hay muchos argumentos en contra pero destacó, respecto al dirigido al sector bancario, que “se dice que cuando suben los tipos de interés hay beneficios extra. Efectivamente, el margen de intermediación de un banco fluctúa con los tipos de interés y si éstos suben, ese margen se suele recuperar. Pero del mismo modo, cuando los tipos han estado en terreno negativo desde 2016 a 2022, ese margen ha estado muy, muy deprimido”. “Ahora, continuó, tenemos una recuperación del margen y la rentabilidad pero no califiquemos a eso de beneficios extraordinarios”. Maudos recordó también que las entidades bancarias han concedido estos años muchos préstamos a tipo fijo, con el riesgo de que se produzca un problema de morosidad.

Este experto opina que, además, el impuesto “es discriminatorio” porque se aplicará a las entidades financieras a partir de un determinado “umbral”. En cuarto lugar, Joaquín Maudos criticó que se aplique a la suma del margen y las comisiones. “Eso son ventas, no beneficios” señaló. Otro motivo de desacuerdo es que se argumente “que como se ha ayudado a la banca con fondos públicos en el pasado, que arrime el hombro ahora, pero no olvidemos que los bancos que ahora van a pagar el impuesto son aquellos que no recibieron ayudas”.

Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis, profesora en la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong e investigadora sénior del think thank Bruegel, lanzó el siguiente mensaje: “Si nuestra estructura de gastos y recursos fiscales mejora, lo lógico es que podamos crecer más”. En época de vacas flacas como la actual, “tenemos que tener espacio fiscal pero no subir impuestos en un momento como este sino ampliar la base”. La analista insistió en que la política fiscal hay que utilizarla “para atraer empresas de valor añadido, para atraer inversión directa y talento porque las cadenas de valor global se están reajustando”. E, igualmente, “hay que ofrecer estabilidad”.

Objetivos

 

Para el profesor de Economía de IE University, Fernando Fernández, “la fiscalidad en tiempos de crisis es la misma que en tiempos de crecimiento porque responde a tres objetivos: financiar el gasto público, aportar estabilidad al ciclo económico y facilitar el crecimiento”. Por eso, en su opinión, “es tan importante la seguridad jurídica, bastante incertidumbre hay como para añadir ocurrencias fiscales”. Fernández añade que la política fiscal, que ya es anticíclica, no es solo tributaria “sino que es también política de gasto” y ahora tiene que jugar “un rol fundamental contra la inflación, retomar su papel estabilizador, recordar el sacrosanto objetivo de estabilidad presupuestaria”. También “hay que focalizar el gasto”.

Sobre los nuevos impuestos, Fernando Fernández cree que “hay que crear sobre lo que ya tenemos”. El ejemplo de Alemania, donde se aprobó un tipo extra en impuestos ya existentes, es clave para él. “Si hay necesidades extra de gasto en una economía de guerra, creemos un sobretipo temporal en Sociedades e IRPF”, argumentó. “Porque tengamos un déficit estructural, no tenemos un problema de insuficiencia de ingresos, a lo mejor lo que tenemos es un despelote de gasto”. Aboga, asimismo, por los copagos de servicios.

Por su parte, Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y director de estudios financieros de Funcas, declaró que “debatimos más sobre anécdotas como son estos nuevos impuestos o que una comunidad retire patrimonio que sobre cómo se puede mejorar el sistema fiscal español, que tiene un problema de suficiencia”. Para Carbó es preocupante “porque significa que la pedagogía que hacemos los economistas no sirve para nada”. El entorno es “endiablado y no tengo claro si los políticos son conscientes de los enormes retos que vienen”. El economista reclama, por consiguiente, “un debate mucho más serio”.

Santiago Carbó añadió que los cambios fiscales o aprobar nuevos impuestos “se hace más para hacer política en general que política fiscal. Hacen falta medidas fiscales que ayuden, quirúrgicas” concluyó.

Deflactar el IRPF

El profesor Jorge Onrubia defendió ayer con vehemencia la deflactación del Impuesto sobre la Renta. “Es una cuestión de equidad y la opinión de un hacendista es que sí debe hacerse” indicó. Para argumentar su afirmación puso el ejemplo siguiente: si se aplica un tipo del 20% a unos ingresos de 40.000 euros en todas las situaciones, cuando por efecto de la inflación estos mismos ingresos valen menos y la capacidad de compra es menor, se paga más a Hacienda por menos renta. Santiago Carbó apoyó esta petición. “La inflación está generando nuevos ingresos”, explicó y agregó que la deflactación “debería haber estado en la agenda. Llevamos prácticamente más de un año hablando de esto porque llevamos más de un año con inflación, que ahora es mayor pero que ya era bastante importante”. Y subrayó que “una deflactación no es una bajada de impuestos y habría beneficiado a las rentas que más lo necesitan en este momento”.

Falta de seguridad jurídica y fraude de ley

Chapuza, fraude de ley, atropello, jugar con fuego o daño irreparable son algunas de las expresiones con las que los expertos califican la aprobación de los gravámenes a las empresas energéticas y bancarias.

Jorge Onrubia considera que son “una chapuza, un fraude de ley” ya que son unos tributos creados mediante una proposición de ley, en la que no caben informes de legalidad o de impacto, cuando deberían ir al Parlamento en un proyecto de ley. Critica igualmente que no se les quiera llamar impuestos “para orillar principios constitucionales”. El profesor cree que también es muy discutible que no sean un gasto deducible en Sociedades, así como que es gravísimo jurídicamente que “sean impuestos de artículo único en los que no se definen ni el hecho imponible, ni el régimen sancionador, hay retroactividad y se basen en expectativas y no en ingresos”.

A Joaquín Maudos le preocupa “que el daño ya está hecho” y si luego los tribunales los anulan y los dejan sin efectividad “es ya irreparable”. Opina que sin seguridad jurídica, pues se discriminan sectores, no hay inversión y “captar bases fiscales del exterior tiene mucha importancia”.

Alicia García Herrero también pone el acento en la seguridad jurídica. “No hay que jugar con fuego, hay que crear un entorno estable, dar seguridad jurídica al entorno fiscal” señaló a la hora de evaluar los dos gravámenes. La economista afirmó que “estamos hablando de una Europa que no encuentra su rumbo y la Comisión Europea ha dado a los países miembros espacio pero también hay incertidumbre por el coste de la deuda”.

Despropósitos

El impuesto a los bancos “es un atropello que no tiene nombre” según Fernando Fernández, quien agrega que “los beneficios de la banca son precisamente los que contribuyen a la estabilidad del sistema financiero y, por lo tanto, a disminuir el hipotético coste de un rescate bancario, que es recurrir al dinero de los contribuyentes”. Gravar “presuntos beneficios extraordinarios es un despropósito y un ilógico económico”.

Como también le parece un despropósito que se les diga a los bancos “que no cobren el coste real del servicio, cobros que están establecidos por el Banco Central Europeo, y uno de esos costes es precisamente este nuevo impuesto”.

En relación al gravamen que recaerá en el sector energético, Fernández declaró que con el mismo “hemos abierto gratuitamente una pelea entre empresas. Vamos a gravar beneficios extras y a ver quién los tiene”.

El catedrático Santiago Carbó expresó su deseo de que “la próxima vez que hablemos de fiscalidad, lo hagamos porque el debate es sobre cómo mejorar realmente nuestro sistema fiscal en su conjunto, que sea un debate serio sobre qué impuestos hay que tocar, sobre cómo mejorar el futuro, que no sea porque se ha puesto de una manera anecdótica y de una manera inoportuna, y probablemente por razones que no tienen nada que ver con la fiscalidad, un impuesto sobre la banca o porque se ha retirado el impuesto sobre el Patrimonio en una comunidad autónoma”. Tributo este último que a Carbó le parece irrelevante.

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