La inflación provoca que un plato de macarrones cueste como mínimo un 32% más que hace un año

Los 15 alimentos esenciales de la cesta básica se incrementan en un 17% interanual

La limitación de precios levanta suspicacias entre los expertos

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Una cesta básica de la compra elaborada por Cinco Días costaría hoy un 17,1% más que hace un año. Las harinas y cereales suben un 38% desde el año pasado, el pan un 14,7%; para hacer una tortilla de patatas habría que pagar un 16,9% más por el aceite, un 22,5% extra por los huevos y un 12% adicional por las patatas con respecto a 2021.

La subida media de los precios de 15 productos de uso básico que compondrían una hipotética cesta de la compra como la propuesta por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, muestra el importante aumento.

La propuesta toparía unos precios acordados con las grandes distribuidoras, una medida que el profesor de economía de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Hidalgo, avisa: "Por lo general [la limitación de precios de los alimentos], son malas noticias".

Díaz explicó que la medida se configuraría como un "acuerdo", no como un cambio legal. Según la ministra, la propuesta está inspirada en la cesta básica francesa panier des essentiels (cesta esencial) que tuvo un precio fijo de 10€ y estaba compuesta por productos como patatas, zanahorias, naranjas, entre otros, y que fueron distribuidos por la cadena Carrefour. Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia, tomó esta medida para combatir los efectos de las elevadas tasas de inflación del país galo, que rondaban entonces el 2%.

La normativa contempla el tope de precios para productos y servicios ordinarios, en los supuestos de "ausencia de competencia efectiva, obstáculos graves al funcionamiento del mercado o situaciones de desabastecimiento", según el Ministerio de Agricultura.

Hasta la fecha, este supuesto no se ha aplicado y los servicios y productos regulados son escasos y de carácter especial, por ejemplo las tasas y tarifas de los transportes públicos urbanos, las llamadas de tarifación especial (las que empiezan por 118, 803, 806 y 807) o los precios máximos por créditos universitarios.

Para Hidalgo, topar precios en "mercados maduros", como el de los alimentos, traería externalidades negativas. La medida podría afectar a los eslabones más débiles de la distribución y producción. Las empresas con músculo financiero pueden asumir reducción de márgenes, cosa que no pueden igualar muchos comercios de barrio. "Si vendes una barra de pan a 1,20 y una gran distribuidora fija el precio a 0,80, la gente irá al más barato", asegura Hidalgo, lo que supondría la quiebra del pequeño comercio.

A los precios topados en los últimos meses de la bombona de butano y los topes al precio del gas en la factura de la luz y de generación eléctrica, se suman casos como el de las limitaciones a 0,96 euros en abril de 2020 y a 0,72 a finales de ese mismo año de las mascarillas durante la pandemia.

Los expertos advierten de que los casos son diferentes, en lugar de un shock de oferta, el aumento de los productos básicos que entrarían en la cesta viene asociado al aumento de los precios de la energía y los combustibles, que incrementan los costes de producción y son los principales responsables de la inflación.

A diferencia del caso de las mascarillas, para que una limitación de precios a una cesta básica funcionara, debería de justificarse "en base a la subida de beneficios empresariales y la falta de competencia del mercado y eso es muy difícil de justificar en la situación actual", asegura el economista.

En el caso del tope al gas, los economista de Caixa Research, aseguran que la regulación de precios, aunque evita que aumenten, produce externalidades negativas, como un mayor consumo de gas para producir electricidad, en un momento en que se intenta reducir este consumo al máximo, y una producción más ineficiente, ya que la producción de electricidad a través de centrales de cogeneración -más eficientes que las de ciclo combinado- ha caído de un 15% a un 9%.

Otros ensayos de precios regulados

Precios cuidados. El Gobierno de Argentina acuerda el precio de los productos de los supermercados a un precio fijo. La asociación de consumidores Adecua asegura que la medida ha dado resultados “relativos”. Además, denuncian que los distribuidores minoritarios “se ven imposibilitados a competir”.
Alquileres. Cataluña aprobó en 2020 una ley que congelaba y regulaba el precio de los alquileres, reduciendo en un 3% el precio medio de la vivienda. La medida fue anulada por el Constitucional este año por ingerencia competencial con el Estado.
Hungría. Tiene el precio de seis productos básicos regulados. El azúcar (0,66 euros), la harina de trigo (0,51), el aceite de girasol (1,80), el jamón (3,58), la pechuga de pollo (4,03) y la leche ultra pasteurizada (0,69) y las carcasas de pollo (0,75).

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