La banca en la sombra china reza para ser considerada sistémica

Los fideicomisos, que abastecen a clientes ricos en busca de retornos altos, está muy expuesto al inmobiliario

Pudong, distrito financiero de Shanghái (China).
Pudong, distrito financiero de Shanghái (China). reuters

La caída del inmobiliario chino está sometiendo a la banca en la sombra a un test de estrés sin precedentes. El sector de los fideicomisos de China, de 3 billones de dólares, que abastece a clientes ricos que buscan retornos relativamente altos, es el último en ser investigado por las autoridades. En parte prestamistas no bancarios, en parte gestores de dinero, muchos de sus activos se invirtieron en propiedades, directa o indirectamente. Mientras las ventas de casas cayeron un 32% en el primer semestre, los fideicomisos incumplieron unos 9.000 millones de dólares en productos relacionados con promotores inmobiliarios, según el proveedor de datos Use Trust.

Las instituciones financieras no bancarias jugaron un gran papel en el sobrecalentado auge inmobiliario. Mientras los precios subían durante décadas pese a los repetidos esfuerzos por enfriarlos, los inversores trataron de pedir prestado todo lo que pudieron. Su disposición a pagar tipos de dos dígitos por un apalancamiento adicional atrajo a inversores que pensaban que el sector era demasiado grande como para caer. Los compradores de viviendas financiaron mayores anticipos hipotecarios pidiendo préstamos subrepticiamente a la banca en la sombra, mientras los promotores ampliaron sus carteras de tierras pidiendo créditos fiduciarios. Las empresas en apuros de sectores no relacionados a menudo pignoraban inmuebles como garantía de los préstamos en la sombra. Gran parte de estos créditos se reempaquetaban en productos de gestión de patrimonio (PGP) opacos que se vendían a particulares.

Las autoridades eran conscientes del riesgo moral mucho antes de que los precios empezaran a caer. Intentaron asegurarse de que los productos de alto retorno solo pudieran venderse a instituciones o a “inversores cualificados” con un colchón financiero adecuado, y empezaron a excluir a los promotores muy endeudados de los mercados de crédito convencionales. Suprimieron el uso de instrumentos alternativos, como los préstamos entre particulares y los pagarés bancarios.

Eso ha tenido algún efecto. Los PGP fuera de balance pendientes habían caído al 25% del PIB nominal en 2021 desde el 36% de 2017, según Fitch Ratings, aunque el saldo total ha crecido a 4,2 billones. Los datos oficiales muestran que el inmobiliario supone formalmente solo el 11% de los activos fiduciarios, frente al 14% de 2020. Sin embargo, eso oculta todo el patrimonio de viviendas que se esconde dentro de otras clases de activos. Un análisis de las firmas fiduciarias de la revista financiera local Caixin descubrió que el inmobiliario seguía representando más del 50% del negocio de muchas de ellas.

Aunque juegan un papel en la financiación de no cotizadas, los fideicomisos no son actores económicos fundamentales. El inmobiliario se ha convertido en un motor de la desigualdad en China, y la campaña por la “prosperidad común” del presidente Xi Jinping sugiere que no le importará que los especuladores ricos pierdan la camisa. Los banqueros en la sombra pueden rezar para que los auditores descubran que los fideicomisos contienen demasiado riesgo para dejarlos caer; es su única esperanza de rescate.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías