Robert Langer: “Sin patentes no habría inversión en ciencia”

Ha ganado el Premio Fronteras de BBVA en Biología y Biomedicina

Tiene más de 1.370 patentes utilizadas en 400 empresas

Robert Langer, cofundador de Moderna.
Robert Langer, cofundador de Moderna.

Licenciado en Ingeniería Química, Robert Langer (1948, Nueva York, Estados Unidos) sufrió el rechazo y el escepticismo de la comunidad científica durante décadas. Aun así, soñaba con aplicar su formación a mejorar la salud de la gente, así que presentó su solicitud a un sinfín de hospitales y facultades de Medicina. Muchos le cerraron la puerta. Las nueve primeras solicitudes que envió para subvencionar sus investigaciones fueron rechazadas y la Oficina de Patentes descartó sus propuestas hasta en cinco ocasiones, asegurándole que eran imposibles de llevar a cabo. Así lo explicó durante su discurso en el Palacio Euskalduna de Bilbao, tras recoger el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Biología y Biomedicina. Su contribución a las terapias de ARN mensajero posibilitó el desarrollo rápido y eficaz de las vacunas contra el Covid. Hoy, Langer es catedrático del MIT, cofundador de la empresa biotecnológica Moderna y autor de más de un millar de patentes. Ahora, nadie le cierra la puerta.

¿Qué ha supuesto para usted ganar en una categoría cuyo sector ha acaparado toda la atención mediática y social en los últimos años?

Es un gran honor por varios motivos. Primero, por compartirlo con los doctores Katalin Karikó y Drew Weissman, que también son un reflejo de mi trayectoria. Segundo, porque está muy bien que mis estudiantes vean este reconocimiento maravilloso en el campo de la administración de medicamentos y la biomedicina, que es un campo que hasta ahora no era tan reconocido.

¿Ha servido para que se invierta más en él?

Sí que se ha visto un incremento en ese sentido, este proceso ya está ocurriendo. Tanto Moderna como BioNTech (donde es vicepresidenta Karikó) han salido muy bien de esta situación. Pero la inversión sube y baja porque es muy arriesgada. El problema para los inversores es saber dónde está la buena ciencia y dónde invertir, pero es un sector con mucha promesa y puede ser muy beneficioso tanto para los clientes como para el mercado de capitales.

¿En qué consisten las terapias de ARN mensajero?

Las proteínas son muy importantes. De hecho, varias vacunas son proteínas, pero el problema es que tardan mucho en fabricarse. Por eso, lo bonito de este sistema es que puedes administrar ARN a una persona y el propio cuerpo del paciente fabrica la proteína. Así que lo dejas en manos del organismo.

Robert Langer, cofundador de Moderna.
Robert Langer, cofundador de Moderna.

¿Ha sido la pandemia un acelerador de avances científicos?

Seguramente sí, pero también funciona al revés. Cuando empezó el Covid, allá por enero de 2020, ya se estaban haciendo pruebas clínicas con Moderna y otras ocho vacunas. Lo bueno es que ahora existe la posibilidad de que este sistema se aplique a muchas más vacunas.

Aun así, muchos de estos avances no llegan a todos los países.

Creo que el mayor problema que está causando la distribución de las vacunas es la infraestructura. Es un problema logístico porque no faltan las vacunas, no hay una escasez de ellas. Los problemas son de infraestructura. Una forma de solucionarlo sería llevar financiación a estos países en desarrollo para superar los problemas logísticos de transporte y hacer llegar las vacunas a los brazos de las personas. Otra cosa que se puede hacer, que está haciendo nuestro laboratorio, es ayudar a los países a construir su propio sector biotecnológico. Moderna está creando laboratorios ahí porque el problema es que hay muchas vacunas que se administran y luego hay que poner otra dosis de refuerzo. Así que estuvimos investigando y produciendo vacunas autorrefor­zantes utilizando nanopartículas, con un cóctel de elementos que posibilita que solo se tengan que poner una vez. Hemos estado desarrollando parches, como una tirita, que va administrando ese refuerzo de forma que se reduce la logística necesaria.

Robert Langer, cofundador de Moderna.
Robert Langer, cofundador de Moderna.

Como profesor del MIT, ¿cree que las futuras generaciones de investigadores están bien preparadas para lo que pueda venir?

Sí, los investigadores están bien preparados, pero hace falta más que eso, sobre todo en el plano económico. Hay dos empresas, Moderna y BioNTech, que sin ellas no habría habido vacuna. Y hay que ver incentivos para más investigación para más financiación y para la investigación básica, que es lo que conduce a estos experimentos y a estas vacunas. De hecho, este premio ha sido por nuestras labores en este campo. Tanto los doctores Karikó y Weissman como yo, hemos tenido dificultades en reunir la financiación. Hay gente que dice que habría que abolir las patentes, pero sin patentes no hay inversión. Los inversores invertirían, por ejemplo, en Facebook. Sin embargo, estas dos empresas han salvado millones de vidas. Los investigadores están preparados, lo que hace falta es inversión.

¿En qué va a invertir los 400.000 euros del premio?

Mi mujer lo sabrá mejor que yo. Todavía no lo hemos decidido, pero queremos utilizarlo para algo bueno, ya sea en educación o en investigación.

Sus compañeros dicen que es un ejemplo de perseverancia ante el escepticismo. ¿Lo cree así?

Cuando yo empecé no era reconocido y me denegaron muchas de las subvenciones que busqué. Precisamente, en parte, porque era ingeniero y decían que los ingenieros no podíamos saber nada de biología. Hacen falta buenos mentores y buen tutelaje, pero mi consejo sería que hay que arriesgarse. No es fácil, pero merece la pena.

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