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El precio del gas se dispara ante la expectativa de mayores recortes rusos de cara al invierno

Los flujos se mantienen en alrededor de un 20% del volumen que se recibía el año anterior en esta fecha

Una planta de almacenamiento de gas natural en Alemania
Una planta de almacenamiento de gas natural en Alemania AP

El precio del gas en los mercados europeos se ha disparado este lunes, impulsados por el miedo a nuevos cortes del suministro ruso. Los flujos del Nord Stream se mantienen alrededor de los 14,423 mwh, aproximadamente un 20% del volumen que se transmitía hace exactamente un año, y fuentes rusas de la agencia Bloomberg señalan que Moscú podría reducirlos a los mínimos contractuales. En este contexto, el precio de los contratos futuros del gas natural en el mercado neerlandés, que es el referente europeo, llegaron a dispararse hasta los 203,2 euros/mwh, y ahora se mantienen en más de un 3,7% por encima del precio de cierre anterior.

La carrera por rellenar los depósitos antes de invierno preocupa a Bruselas. Si bien de media las reservas de la región se encuentran al 68,8%, los envíos reducidos de Rusia incrementan la dificultad para alcanzar el objetivo europeo de un 80% para diciembre. La situación es aún más complicada en Europa central y del este, donde la infraestructura de regasificación es casi inexistente y la dependencia del gas ruso es mayor o absoluta. De hecho, Alemania, cuya principal vía de abastecimiento es el Nord Stream y que no cuenta con infraestructura para acceder al GNL del mercado internacional, tiene sus depósitos llenos tan solo al 68,55%. Asimismo, países como Austria, Hungría o Croacia a penas han superado el 50% del almacenamiento, según información del Gas Infrastructure Europe recopilada por CincoDías.

"La situación del gas en Europa está pasando rápidamente de un escenario 'malo' a uno 'feo' en el último mes. Con los flujos del gasoducto Nord Stream al 20 % de su capacidad, las acumulaciones de almacenamiento en invierno podrían ser insuficientes", han sentenciado este lunes los especialistas de Bank of América en un informe. "República Checa se perfila como el país más vulnerable, con el mayor riesgo de escasez de gas y la mayor sensibilidad a los efectos indirectos entre países. Hungría depende en gran medida del gas ruso, pero parece estar en conversaciones constructivas [con Rusia] sobre el suministro. Polonia ha diversificado completamente sus importaciones fuera de Rusia. Rumanía es productor de gas y podría cubrir la mayor parte de sus necesidades internas", detalla la analista, Mai Doan, a medida que la perspectiva de escasez de gas en Europa se vuelve más visible.

Rusia afirma que los problemas técnicos, como la falta de documentación y el mantenimiento de la turbina, le han obligado a reducir los suministros en las últimas semanas. No obstante, las autoridades europeas acusan al Kremlin de utilizar los cortes como herramienta de presión política y represalia ante las sanciones económicas tras su invasión a Ucrania. Bruselas, por su parte, se ha volcado hacia las exportaciones de GNL desde países como Estados Unidos para intentar subsanar el vacío que ha dejado el gas de Siberia.

Rusia ha sido el mayor proveedor de gas de la Unión Europea en las últimas décadas, llegando a cubrir alrededor de un 40% de la demanda. En este contexto, los líderes europeos acordaron este 27 de julio reducir de forma conjunta el consumo de gas en un 15%. España, no obstante, solo reducirá entre un 7% y un 8% su consumo de gas de forma voluntaria, argumentando que no está interconectada con las redes europeas y pueden demostrar que su infraestructura nacional de GNL se utiliza para redirigir gas a otros países.

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