La economía circular se establece en la Industria 4.0

Un uso adecuado de las tecnologías de la información ayuda a generar procesos productivos limpios

En la transición de la economía lineal a la circular, el reciclaje industrial surge como un actor imprescindible. A través del establecimiento de la economía circular, la sostenibilidad es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad. Por eso, servirse de un uso adecuado de las tecnologías de la información (TI) en los procesos productivos ayuda a generar industrias limpias que den paso a ciclos de vida de productos pensados para reutilizarse y reciclarse.

El sector industrial es uno de los que genera mayores cantidades de residuos, por lo que es imprescindible hacer un seguimiento y mejor manejo de los residuos generados a lo largo del proceso de producción y consumo. Por eso, el papel de las tecnologías de la información permitirá hacer un mejor análisis de la situación, y más estratégico, a partir de la gestión de datos, tanto en los procesos productivos como en el consumo de productos.

El uso de tecnología informática en el reciclaje industrial ayuda, por tanto, a cumplir con los objetivos de la economía circular, al proporcionar información precisa de recolección para el reciclaje, entre otras cosas. Se trata de conectar polos de la logística inversa con la logística convencional en una tarea de trazabilidad que solo se logrará con sistemas como los relacionados con la Industria 4.0.

El despliegue de las tecnologías de la información aplicadas a la industria presenta muchas oportunidades de asimilación de sistemas de información de última generación. Una de ellas es la tecnología de visión, la cual permitirá detectar y seleccionar mejor los componentes de reciclaje, vertidos normalmente sobre enormes bandas transportadoras a fin de pasar por procesos de lavado, desinfectado y de transformado en pellets, un biocombustible asequible y sostenible que puede ser utilizado, por ejemplo, en la calefacción de viviendas. Estos sistemas, además, almacenan y transfieren información a sistemas centrales de datos, lo que permite a los operadores o encargados de línea utilizarlos para generar alertas, hacer análisis o tomar decisiones.

Existen ya proyectos de big data que ayudan a determinar las tendencias en los tipos de desperdicios en función del consumo, nivel de erradicación de polímeros multicapa y seguimiento del ciclo de vida de un producto, hasta su reciclaje para incorporarse en uno nuevo. Se trata de tener un mayor control de todo el proceso de selección de residuos, que haga la recolección y transformación de residuos todavía más eficientes.

Son sistemas que, por ejemplo, analizan el llenado de contenedores en diferentes municipios de España, o siguen en tiempo real la información de la recolección, o la clasificación de material en plantas de reciclaje.

Propuestas de esta naturaleza, basadas en sistemas de información y análisis de datos, prevén establecer mecanismos de trazabilidad para extender la cadena de suministro a un círculo que garantice la sostenibilidad y que, aunque en este caso, está centrada en los productos plásticos, funciona también para otro tipo de materiales, como podrían ser metales y sustancias químicas; sustancias generadas del desecho de maquinaria, de electrodomésticos o de equipos electrónicos.

Estos son algunos ejemplos de proyectos que contribuyen a una economía circular dentro de este sector, pues el reciclaje industrial además contempla la reutilización de materiales y residuos mecánicos, químicos, biológicos o incluso energéticos. De consolidarse en un solo sistema de administración de datos y de trazabilidad, los (complejos) cruces de información de todos estos procesos podrían ayudar mucho a construir una economía circular global muy redituable en términos de sostenibilidad.

A ellos se suman otras referencias basadas en la utilización de sistemas de información bajo ambientes 4.0 o los algoritmos relacionados con la inteligencia artificial, que pueden ayudar a lograr la eficiencia buscada en el reciclaje y reutilización de materiales, y conseguir que el final del ciclo de vida del producto (desde la perspectiva de una economía lineal) sea el punto de inicio de un nuevo ciclo.

Leo Benítez es director de ‘phygital’ de Minsait, una compañía de Indra