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Tendencias

¡Bienvenida, economía regenerativa!

La regeneración es el modelo que mejor promueve la construcción de una sociedad más justa y próspera

“Las empresas frenan sus avances en materia social y ambiental por la mayor inestabilidad coyuntural”. Además de una triste noticia, es un titular que ha publicado recientemente un destacado medio de comunicación. Aunque se pueda retroceder circunstancialmente en estos campos, se espera que en los próximos años las organizaciones privadas, el sector público y la ciudadanía sigan abrazando con fuerza el término sostenibilidad, apostando por un equilibrio entre el respeto al medio ambiente, el bienestar social y el crecimiento de la economía.

Ante este escenario, emerge con fuerza y urgencia un debate de fondo. ¿Apostar por la sostenibilidad, desde las empresas y la sociedad, es un objetivo suficientemente ambicioso, si queremos responder con éxito a los retos ambientales y sociales a que nos enfrentamos? No nos engañemos: hasta ahora hemos actuado como si no hubiera emergencia climática, así que ya no podemos contentarnos con ser abanderados de la sostenibilidad. Para tener un futuro próspero como el que ambicionamos, y que no comprometa los recursos de las próximas generaciones, ya no basta con dejar de dañar los ecosistemas, sino que se debe dar un paso más y contribuir, a través de nuestro trabajo, a sanar el daño ocasionado, tanto en el planeta como en la sociedad. Sobre este tema ya se ha avanzado muchísimo. Activistas como Daniel Wahl plantean precisamente la regeneración como el objetivo para mejorar lo que tenemos: “La sostenibilidad actual permite que sigamos emitiendo cantidades inmensas de CO2 a la atmósfera y, aunque haya salvado puntualmente a alguna especie de la extinción, tampoco trabaja de forma real y proactiva en favor de la biodiversidad. Necesitamos una meta, una ambición más alta: un sistema basado en la regeneración. Para alcanzarla, hemos de generar una cultura resiliente y adaptable, que sirva para crear un futuro próspero para el planeta y para la humanidad”, aseguró Wahl durante la ponencia principal que pronunció en la clausura del curso de Consultores Solidarios de Esade Alumni.

Las entidades sociales, inspiradoras del nuevo cambio

El concepto de economía regenerativa, tan importante como desconocido, no ha pasado desapercibido por empresas como Unilever, Walmart o Henkel, que ya están elaborando las guías que pueden ser una referencia para las empresas más pequeñas. Sin embargo, otras entidades normalmente de menor tamaño, como son las organizaciones sociales, inspiran este cambio al resto, ya que tienen en su esencia, principios y valores la regeneración que perseguimos y necesitamos hoy: favorecer la inclusión laboral de personas con discapacidad, mejorar la empleabilidad de las mujeres vulnerables o incrementar las ayudas a los más jóvenes, para que tengan un futuro digno, son solo algunas de las funciones sociales reparadoras que llevan a cabo estas entidades benéficas.

Por todo ello, deberíamos empezar a fijar los cimientos para avanzar hacia una economía regenerativa real, inspirada en los ciclos naturales, que sustituya el crecimiento desenfrenado en un mundo de recursos finitos, por un progreso sostenible, preocupándonos y ocupándonos del impacto local y repensando los procesos de funcionamiento, las interacciones y los diferentes ecosistemas en que operamos, ya sean naturales o sociales. En esta jornada de clausura anual de Consultores Solidarios, aprendimos que la regeneración nos pide estar cerca del territorio, donde pasan las cosas; operar con estructuras organizativas más horizontales, donde la gente pueda movilizar más rápidamente el conocimiento adquirido y la capacidad de decisión esté cerca de donde ocurre la acción, y construir una entidad de abajo arriba, en que los productos y los servicios surjan de las necesidades reales del propio lugar.

En este sentido, desde Esade Alumni Social, la primera iniciativa de consultores solidarios surgida en España y en Europa, promovida por una escuela de negocios, hemos invertido más de 15.000 horas durante el curso 2021-2022 –la cifra más alta registrada en los 16 años de historia de esta iniciativa– a apoyar y acompañar a 41 entidades solidarias, la mayoría de ellas vinculadas a la exclusión social, a la diversidad funcional, a la salud y a la infancia y la juventud, y otras también centradas en la problemática medioambiental, al objeto de favorecer estos proyectos de impacto, que están llamados a inspirar el nuevo cambio que necesitamos. Compartiendo su talento al servicio de las necesidades de estas organizaciones, los antiguos alumnos de Esade han logrado incrementar el impacto de estas ONG y empresas sociales, además de contribuir, en muchos casos, a su viabilidad a través de asesoramiento gratuito en materias como la reflexión estratégica, el marketing, los planes de comercialización o la revisión financiera, con propuestas de futuro sobre el mix de financiación. Creemos que este nuevo patrón regenerativo se empieza a tejer desde las costuras sociales que, día a día, dichas organizaciones luchan por regenerar.

Igual que en su día hicieron con la sostenibilidad, es tan importante como urgente que las empresas integren esta cultura regenerativa en su propósito corporativo y que los individuos hagan lo propio en sus acciones diarias, tal como han hecho las organizaciones sin ánimo de lucro hasta hoy. Además, se presentan sin duda nuevas y fructíferas oportunidades de negocio para quienes sepan entender el potencial de este nuevo concepto, recién incorporado al mundo empresarial. La regeneración es el modelo que mejor promueve la construcción de una sociedad más justa y próspera, así como un mundo realmente más sostenible. ¡Bienvenida, economía regenerativa!

Isabel Rallo es directora de Esade Alumni Social

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