Las medias verdades de los bancos chinos dificultan arreglar las hipotecas

Para frenar el riesgo sistémico, hay que aclarar la situación de una parte impotante de la cartera de préstamos

Proyecto de Evergrande en Taicang (China).
Proyecto de Evergrande en Taicang (China). reuters

Un raro boicot hipotecario está poniendo de manifiesto el problema de las medias verdades de los bancos chinos sobre la calidad de los activos. 17 de ellos afirman que la negativa de los compradores a pagar las cuotas no es motivo de preocupación, pero el daño podría duplicar el índice de morosidad, que ya está infradeclarado. Para frenar el riesgo sistémico, es necesario aclarar la situación de una parte importante y tradicionalmente segura de la cartera de préstamos.

El número de compradores de viviendas que han suspendido el pago de sus hipotecas se ha multiplicado hasta abarcar más de 300 proyectos en al menos 50 ciudades. Han esperado una media de 16 meses en vano a que los promotores –muchos de ellos en apuros por las medidas regulatorias– entreguen los apartamentos, según la consultora E-house.

Las entidades crediticias, desde las cuatro grandes hasta las de ciudades pequeñas, restan importancia. El rey de la banca minorista del país, el China Merchants Bank, de 136.000 millones de euros, dice que los préstamos incobrables derivados de “proyectos mencionados en internet” no especificados ascienden a solo 1,7 millones, o menos del 0,001% de sus hipotecas totales.

Los indicadores privados son más alarmantes. Guangfa Securities estima que en torno al 5% de los proyectos, medidos por superficie, se han paralizado, lo que se traduce en unos 300.000 millones de euros en hipotecas, o el 1% del total de préstamos bancarios a fecha de junio. Se trata de un paso sustancial respecto a la tasa de morosidad existente, que se sitúa en el 1,8%. Esta valoración de los daños probablemente también sea conservadora, si se tiene en cuenta que algunos compradores pidieron préstamos para el pago inicial y que la crisis acaba de empezar.

Las advertencias oficiales desde 2020 de que el sector inmobiliario era un rinoceronte gris, una amenaza muy probable y de gran impacto, pero descuidada, son más adecuadas que nunca. A pesar de los esfuerzos regulatorios para frenar la exposición, los préstamos inmobiliarios, compuestos en su mayoría por hipotecas individuales, representan alrededor del 27% de todos los préstamos pendientes. Y las garantías oficiales no están ayudando esta vez a aliviar las preocupaciones: el índice CSI de los bancos de la China continental ha caído un 5% en una semana, y el China Merchants Bank ha perdido un 14% este mes, incluso después de la petición de los reguladores a los prestamistas para que satisfagan las necesidades de financiación de los promotores cuando sea razonable. Los bancos comerciales chinos ya tienen un índice de cobertura de préstamos incobrables anormalmente alto, superior al 200%, según el mandato oficial, lo que subraya la falta de confianza en el sistema. La propia estimación ajustada de S&P Global, publicada en junio, sitúa la ratio global de morosidad en el 6,5% para 2022.

Conocer la verdadera magnitud del problema es fundamental para prevenir riesgos más amplios, al tiempo que se garantiza que los bancos estén bien capitalizados y en condiciones de conceder créditos al resto de la tambaleante economía china. Barrer los problemas hipotecarios bajo la alfombra consigue lo contrario.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fe de errores

Un raro boicot hipotecario está poniendo de manifiesto el problema de las medias verdades de los bancos chinos sobre la calidad de los activos. 17 de ellos afirman que la negativa de los compradores a pagar las cuotas no es motivo de preocupación, pero el daño podría duplicar el índice de morosidad, que ya está infradeclarado. Para frenar el riesgo sistémico, es necesario aclarar la situación de una parte importante y tradicionalmente segura de la cartera de préstamos.

 

El número de compradores de viviendas que han suspendido el pago de sus hipotecas se ha multiplicado hasta abarcar más de 300 proyectos en al menos 50 ciudades. Han esperado una media de 16 meses en vano a que los promotores –muchos de ellos en apuros por las medidas regulatorias– entreguen los apartamentos, según la consultora E-house.

Las entidades crediticias, desde las cuatro grandes hasta las de ciudades pequeñas, restan importancia. El rey de la banca minorista del país, el China Merchants Bank, de 136.000 millones de euros, dice que los préstamos incobrables derivados de “proyectos mencionados en internet” no especificados ascienden a solo 1,7 millones, o menos del 0,001% de sus hipotecas totales.

Los indicadores privados son más alarmantes. Guangfa Securities estima que en torno al 5% de los proyectos, medidos por superficie, se han paralizado, lo que se traduce en unos 300.000 millones de euros en hipotecas, o el 1% del total de préstamos bancarios a fecha de junio. Se trata de un paso sustancial respecto a la tasa de morosidad existente, que se sitúa en el 1,8%. Esta valoración de los daños probablemente también sea conservadora, si se tiene en cuenta que algunos compradores pidieron préstamos para el pago inicial y que la crisis acaba de empezar.

Las advertencias oficiales desde 2020 de que el sector inmobiliario era un rinoceronte gris, una amenaza muy probable y de gran impacto, pero descuidada, son más adecuadas que nunca. A pesar de los esfuerzos regulatorios para frenar la exposición, los préstamos inmobiliarios, compuestos en su mayoría por hipotecas individuales, representan alrededor del 27% de todos los préstamos pendientes. Y las garantías oficiales no están ayudando esta vez a aliviar las preocupaciones: el índice CSI de los bancos de la China continental ha caído un 5% en una semana, y el China Merchants Bank ha perdido un 14% este mes, incluso después de la petición de los reguladores a los prestamistas para que satisfagan las necesidades de financiación de los promotores cuando sea razonable. Los bancos comerciales chinos ya tienen un índice de cobertura de préstamos incobrables anormalmente alto, superior al 200%, según el mandato oficial, lo que subraya la falta de confianza en el sistema. La propia estimación ajustada de S&P Global, publicada en junio, sitúa la ratio global de morosidad en el 6,5% para 2022.

Conocer la verdadera magnitud del problema es fundamental para prevenir riesgos más amplios, al tiempo que se garantiza que los bancos estén bien capitalizados y en condiciones de conceder créditos al resto de la tambaleante economía china. Barrer los problemas hipotecarios bajo la alfombra consigue lo contrario.