La movilidad que debemos ser

La movilidad del futuro no debe imponerse, sino responder a las necesidades de los ciudadanos

Wayne Griffiths, presidente de Anfac.
Wayne Griffiths, presidente de Anfac. Cinco Días

Las marcas de automoción estamos construyendo la movilidad del futuro desde hace ya más de una década. La transformación hacia la nueva industria de la movilidad es ahora nuestro reto, para ser también proveedores de servicios. Y siempre bajo dos grandes ejes: la descarbonización y la digitalización.

Atravesamos una etapa desafiante, con la pandemia y sus consecuencias directas tanto para la sociedad en su conjunto como para el sector de la automoción a través de la crisis de microchips y el desabastecimiento de componentes básicos. Pero, aunque esos factores han condicionado el ritmo de producción y de mercado, no van a frenar nuestra transformación. La sociedad no ha parado, sigue teniendo necesidades que han de ser cubiertas. Necesidades como su movilidad diaria. Y es aquí donde la automoción ha sabido adaptarse y avanzar, como siempre, en el desarrollo de soluciones eficientes, asequibles y sostenibles.

La sostenibilidad y la descarbonización son un compromiso de toda la sociedad, y en el sector de la automoción ya estamos liderando esta transformación. Nos enfrentamos a unos exigentes objetivos de reducción de emisiones que han acelerado la entrada de tecnologías de cero y bajas emisiones, donde el vehículo electrificado se ha establecido como la principal herramienta. No podemos olvidar, sin embargo, que además de la electrificación, todo vehículo nuevo, independientemente de su tecnología, ya es una respuesta eficiente y sostenible para afrontar la descarbonización.

El cambio tecnológico no ha de suponer un riesgo para la automoción, sino una oportunidad para toda la nueva industria de la movilidad. Desde el ámbito regulador se ha de ser consciente de que hemos de garantizar el futuro de una industria que en España genera el 9% de empleo sobre la población activa y el 10% del PIB. Y que puede seguir creciendo, tal y como marcamos en el Plan Automoción 2020-2040, con la entrada de nuevos agentes y empresas. Para ello, no basta con querer; son necesarias políticas y herramientas ambiciosas, al igual que los objetivos exigidos.

La crisis de suministros de microchips no ha frenado la transformación del sector

La electrificación ya es un hecho, tanto para la industria como para la sociedad, pero no va a ser un proceso inmediato. La transición debe ser ordenada, conjunta con las Administraciones y donde el sector no sea el único que empuja y pone recursos. Porque este cambio debemos conseguirlo fijando también como objetivo mantener el empleo y la industria que ya tenemos y, en paralelo, conservando el derecho a tener una movilidad individual libre de elección y acceso para todos los ciudadanos.

La movilidad del futuro no se ha de definir por imposiciones, sino como respuesta a las necesidades de las personas. Ha de ser una movilidad en la que cualquiera elija cómo moverse y la ejerza con vehículos cada vez más limpios y sostenibles.

En esta transformación de la industria tenemos en el Perte VEC una palanca necesaria, y muy bienvenida, para poder acometerla, pero no la única. Este plan es solo una etapa de esta transición, ya que tiene que venir acompañada por medidas adicionales en materia industrial, fiscal y regulatoria que nos permitan impulsar la descarbonización y la digitalización, y ser una oportunidad de empleo para las nuevas generaciones. Y aquí hemos de acelerar mucho y ser más contundentes si queremos tener una posición de liderazgo europeo también en la etapa de descarbonización.

La movilidad del futuro es un reto en nuestro entorno europeo y no podemos permitirnos ceder ni la competitividad ni la posición como segundo fabricante a nivel europeo que hemos alcanzado en las últimas décadas. Ahora es el momento: no tenemos un plan B, pero la industria sí está preparada para jugar y salir a ganar.

Wayne Griffiths es presidente de Anfac

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