Nueva etapa para la tecnológica

Semana decisiva para que Indra renueve su consejo y refuerce su actividad de defensa

En la junta se votará el nombramiento del consejero dominical de Sapa.

La SEPI, el grupo vasco y Amber Capital controlan casi el 37%

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Semana decisiva para el futuro de Indra. Este jueves se celebrará la junta general de accionista de la tecnológica española, que resultará determinante para que el Gobierno tome el control de la compañía –a través de la SEPI, que ya ha superado el 25% de su capital– y pueda llevar a cabo el giro estratégico que se ha marcado de potenciar la proyección internacional en defensa de esta empresa que considera “estratégica para el país”.

El argumento esgrimido para elevar la participación pública en Indra es que la guerra de Ucrania ha forzado a toda Europa a elevar la inversión en defensa y que España tiene que estar preparada para entrar en esta “desgraciada ventana de oportunidad”, como indicó la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, este mayo durante una jornada sobre la industria de defensa, organizada por el sindicato UGT FICA.

El Ejecutivo español ya ha comunicado a la Alianza Atlántica su plan para duplicar el gasto militar antes de que termine esta década, Alemania ha aprobado una inyección de 100.000 millones para modernizar las Fuerzas Armadas alemanas, y el Gobierno federal de Bélgica ha logrado un acuerdo para destinar el 2% del PIB al gasto en defensa en el año 2035, siempre que se cumplan algunas condiciones.

El conflicto de Ucrania-Rusia ha acelerado algunas tendencias que pueden beneficiar a Indra, y una es que la UE se ha tomado más en serio sus necesidades de defensa y seguridad”, dijo hace unos días en Bilbao Manuel Ausaverri, director de estrategia y sostenibilidad de Indra. Un argumento que también ha esgrimido Joseph Oughourlian, presidente de Amber Capital y del Grupo PRISA, que ha adquirido el 4,18% de la tecnológica por unos 75 millones, tras entender que es “una buena oportunidad de inversión”.

Está previsto, salvo sorpresa, la salida de Terol, líder de los consejeros independientes

Desde la SEPI defienden la mayor participación pública en Indra, pues aseguran que la mayoría de las empresas europeas de defensa cuentan con ella. En Thales, el Gobierno francés tiene un 25,76% del capital; en la italiana Leonardo la participación estatal es del 30%, y en la alemana Hensoldt, del 25,1%. Pero para obtener el peso que buscan en Indra, será clave la renovación del consejo de esta compañía, ya que la SEPI necesita que su composición permita dicho giro estratégico. Algo a lo que se había opuesto la mayor parte del consejo actual, dominado por los consejeros independientes (8 sobre 13), liderados por Alberto Terol.

En la junta está prevista, salvo sorpresa, la salida de Terol, presidente de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo y vicepresidente del consejo, que lleva 12 años en Indra y cumple con su límite de mandatos. La entidad pública, que tiene actualmente dos consejeros en Indra (Antonio Cuevas y Miguel Sebastián), puede acceder a un tercero, tras superar el 23% del capital y ha pedido que se nombre como su nuevo representante al economista Juan Moscoso del Prado, exdiputado por el PSOE.

Otra baza que jugará el Gobierno para ganar poder en el consejo es la inversión en Indra de Sapa Placencia. El grupo vasco de defensa anunció en diciembre la compra de un 5% de la tecnológica a Corporación Financiera Alba por 90,8 millones, pero ya ha alcanzado casi el 8%, según aseguran fuentes del mercado a CincoDías, lo que le daría derecho a tener un vocal en el consejo. Sapa ha pedido el nombramiento de Jokin Aperribay, accionista de la firma y presidente de la Real Sociedad, como nuevo consejero dominical de Indra. Un nombramiento que será sometido a la aprobación de la junta.

Aunque el consejo actual de Indra, y algunos asesores de voto como ISS, Glass Lewis y Corporance, han manifestado su oposición a la entrada de Aperribay (porque su posición accionarial comunicada no llegaba al 7,7%, necesaria para solicitar un vocal, y porque el instrumento financiero que ha utilizado para la compra del 5% –intermediada por Deutsche Bank– “dificulta apreciar la posibilidad de su permanencia”), fuentes próximas a Indra confían en que salga adelante. Gracias también a Amber Capital, “pues aunque su motivación para entrar en Indra es solo de negocio, es obvio que cree en el nuevo proyecto y, por tanto, no será hostil al mismo”, añaden desde la misma compañía. La SEPI, Sapa y Amber Capital rondan entre los tres el 37% del capital de la tecnológica.

Habrá que esperar a una junta extraordinaria para dar a Marc Murtra poderes ejecutivos

Si sale adelante el nombramiento de Aperribay y el de Moscoso (el del consejero de la SEPI se producirá casi seguro en un consejo, puesto que no está contemplado en la orden del día de la junta), será necesario ampliar el número de consejeros (puede hacerse hasta 15), salvo que se produzca alguna baja entre los consejeros independientes. Algo que no se descarta, pues como apuntan fuentes del mercado “algunos, como Carmen Aquerreta, son de la cuerda de Terol, quien ha defendido otro proyecto para Indra”.

Si se aprueban los dos nuevos nombramientos, se logrará el equilibrio de poderes entre dominicales e independientes que persigue la SEPI, pues prevén contar con el apoyo de los consejeros ejecutivos y del presidente de Indra, Marc Murtra.

Fuentes de la SEPI aseguran a este periódico que defienden “la estabilidad accionarial como elemento clave para el fortalecimiento de Indra”, y que su objetivo de elevar su participación hasta el 28% “es prestar todo nuestro apoyo a una compañía estratégica cuya actividad se desarrolla en áreas de vital importancia para los intereses del Estado, tanto en el ámbito civil [en alusión a su negocio de TI] como en el de seguridad y defensa”. 

Próximo objetivo, entrar en ITP

Poderes ejecutivos. Aunque la orden del día de la junta contempla continuar con el modelo que sitúa a Marc Murtra como presidente no ejecutivo, el objetivo de la SEPI es otorgarle poderes ejecutivos, tras el fiasco de hace un año, cuando los consejeros independientes lo bloquearon. “Es lógico que quieran dar ese paso porque necesitan tener una persona de confianza liderando la empresa con funciones ejecutivas”, dicen fuentes del mercado. En cualquier caso, deberán esperar para ello a una junta extraordinaria.

Participación. El siguiente paso será que Indra tome una participación significativa en ITP, el fabricante de motores vasco, que Rolls-Royce vendió al fondo Bain, con el objetivo de recuperar su españolidad y que España gane peso en la industria de defensa. Bain contemplaba la entrada de nuevos inversores hasta este junio, pero el Gobierno le ha pedido que amplíe el plazo, supuestamente a la espera de tomar el control en Indra.

Mataix. Lo que no está claro es qué papel jugará el CEO de Indra, Ignacio Mataix, después de indicar en la conferencia con inversores tras presentar los resultados del primer trimestre que entrar en ITP “no estaba sobre la mesa” de Indra. Algo que la ministra de Industria, Reyes Maroto, le corrigió después al indicar que no descarta a ninguna compañía para formar parte del consorcio español junto a Bain.

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