'Metaversarse' sin desesperar en el intento

Es necesario enfrentarse a la ardua tarea de proteger la propiedad industrial en este nuevo mundo. La máxima es la de siempre: lo que es ilegal offline tiene que ser ilegal online

"Solo sé que no sé nada” es la célebre frase atribuida al filósofo griego Sócrates y que hace referencia, cargada de humildad, a la sensación que tenemos cuando comenzamos el aprendizaje de algo nuevo. Y así nos sentimos muchos de nosotros en lo relativo al metaverso.

Aunque los avatares y los mundos virtuales no son nada nuevo -no olvidemos que la comunidad virtual Second Life se creó hace nada menos que 20 años- últimamente las palabras metaverso o NFT (Non-Fungible Tokens) aparecen constantemente en foros, medios de comunicación, webinars y en boca de entendidos y de no tan entendidos.

¿Qué es el metaverso? Tan sencillo, y tan complicado a la vez, como un mundo virtual en el que el usuario puede tener una vida virtual y acceder a experiencias, servicios y productos virtuales. Una vida paralela que va más allá de cómo comenzó este escenario hace ya muchos años con los videojuegos.

En este mundo virtual los avatares de los usuarios pueden asistir a conciertos, a desfiles de moda, construir una casa a su gusto, plantar un huerto y, cómo no, comprar productos o artículos de todo tipo. Los usuarios interactúan como avatares tanto social como económicamente y se convierten también en consumidores virtuales.

En los últimos años, esta evolución se ha convertido en una revolución que ha hecho mutar nuestra forma de relacionarnos y de consumir. El metaverso ha abierto un sinfín de posibilidades y de oportunidades, pero no sin peligros o riesgos.

Sin querer meternos en planteamientos éticos o sociales y para centrarnos en lo que nos ocupa, está claro que este mundo virtual supone un abanico amplísimo de posibilidades para las marcas y las compañías que las lideran. Ya no solo para interactuar con sus seguidores y consumidores, sino para crear líneas y productos nuevos para ese mundo virtual o para crear experiencias.

Muchas marcas se han sumergido ya en el mundo del metaverso, otras muchas se lo están pensando y algunas por el momento no quieren entrar. Las que se animan tendrán que valorar temas como, por ejemplo, la gestión de las cantidades sin precedentes de datos de los consumidores que este mundo proporciona o la explotación de los derechos de las personas que son imagen de sus marcas. Pero todas, las que se suman y las que no, tienen que enfrentarse a la ardua tarea de proteger su propiedad industrial en este nuevo mundo. ¿Por qué? Porque como ocurre en el mundo físico, donde haya algún tipo de negocio habrá gente dispuesta a aprovecharse y a sacar algún beneficio económico de forma ilícita, y el metaverso ya mueve cantidades enormes de dinero. En relación con esta situación, la máxima es la de siempre: lo que es ilegal offline tiene que ser ilegal online.

En este nuevo escenario está pasando lo mismo que ha ocurrido con otras evoluciones en la forma de relacionarnos, de consumir o de hacer negocio, como las redes sociales o el comercio electrónico. La sociedad va muy por delante de las normativas y nos encontramos con situaciones o problemas que a nivel jurídico son muy complejas de abordar y que requieren una estrategia adecuada.

¿Cómo protejo mi marca o mi diseño en el metaverso? ¿Cómo gestiono la protección de datos o los derechos de imagen? ¿Y la contratación de NFT? Son millones las dudas y cuestiones que tienen una difícil respuesta en muchas ocasiones porque vamos aprendiendo sobre la marcha en un terreno que cambia casi por días.

Lejos de sentar cátedra, tendremos que rodearnos y aprender de los expertos que ya se están enfrentando a la defensa y la protección de la marca en este mundo virtual para hacer llegar a las empresas titulares de derechos de propiedad industrial la formación e información más actualizada posible sobre un mundo virtual, global… sin fronteras.

En el ámbito de la propiedad industrial, la conclusión es clara: como ocurre en el mundo físico, proteger, registrar y defender nuestra propiedad industrial en el metaverso, antes de darnos de frente con un problema, siempre será ir un paso por delante a la hora de enfrentarnos a la usurpación o al uso ilegal de la misma.

Los expertos señalan que las situaciones que pueden darse en el metaverso a nivel jurídico no son nuevas y que se aplican las mismas leyes que en el mundo real. El desafío está en que los derechos marcarios son territoriales y acotar una infracción a nivel territorial en un medio que podríamos calificar como infinito, es muy complicado.

Si bien suena curioso decirlo así, el mundo virtual es una realidad. Y una realidad en constante cambio y que, además de grandes emociones, nos va a dar muchos dolores de cabeza. No sabemos si será necesario crear nuevas normas para esta nueva realidad. Igual tenemos que hacer algún cambio cuando nuestro avatar pueda decidir por sí mismo… Lo que podemos hacer ahora es utilizar las herramientas y mecanismos que ya tenemos disponibles para proteger en el mundo virtual de forma integral y absoluta todos nuestros derechos de propiedad industrial.

Aunque nos resistamos al cambio, el metaverso ha venido para quedarse y, con humildad y rodeándonos de los que más saben, podremos adaptarnos a ello y sacarle el máximo provecho a las oportunidades de generación de negocio alternativo que nos ofrece el metaverso, con el menor riesgo.

Gerard Guiu Ribé es director general de la Asociación para la Defensa de la Marca