Infraestructuras

Ferrovial tendrá negocio aeronaútico y comercial en el aeropuerto JFK hasta 2060

Toma un 96% del paquete del 51% que posee Carlyle en la construcción y operación de la T1, y prevé invertir 1.065 millones

Imagen del aeropuerto JFK el pasado mes de mayo.
Imagen del aeropuerto JFK el pasado mes de mayo. AFP

La remodelación de uno de los aeropuertos más emblemáticos de Estados Unidos, el JFK de Nueva York, va a llevar definitivamente inversión española. El grupo Ferrovial ha cerrado un acuerdo con Carlyle, anunciado el pasado mes de febrero, para hacerse con el 96% de la participación del fondo, del 51%, en la sociedad que se encarga del diseño, construcción y operación de la futura Terminal 1. El grupo que preside Rafael del Pino ha indicado que su inversión ascenderá a unos 1.140 millones de dólares (1.065 millones de euros).

El cierre de la operación está pendiente de distintas condiciones suspensivas, entre las que ya se ha despejado la autorización por parte de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey (PANYNJ, por sus siglas en inglés). El paquete adquirido se traduce en una participación mayoritaria directa del 49% en el proyecto. The Carlyle Global Infrastructure Fund se queda como socio de Ferrovial con el 4% de la instrumental que cuenta con el 51% de la concesión New Terminal One.

El edificio se construirá sobre las actuales T1, T2 y T3, con más de 230.000 metros cuadrados, y el plan contempla futuras ampliaciones. El presupuesto de inversión es de 9.500 millones de dólares (8.880 millones de euros) y se incluye la demolición de los inmuebles existentes y la modernización de las infraestructuras anexas.

Las obras se llevarán a cabo por fases y, una vez finalizadas, darán lugar a la mayor terminal del aeropuerto neoyorquino. La primera etapa de la construcción debería estar finalizada en 2026. Aecom y Gensler fueron seleccionadas como contratistas.

Ferrovial y sus socios, JLC Infrastructure (30%) y Ullico (19%), gozarán de la concesión de la terminal 1 hasta el año 2060. Durante ese periodo, el consorcio liderado por la española tendrá acceso a ingresos por la actividad aeronáutica y por el arrendamiento de los espacios comerciales, según fuentes cercanas a la operación. Se trata, por tanto, de un negocio similar al que Ferrovial tiene en Londres Heathrow, pero centrado en una única terminal.

La decisión de avanzar en el acuerdo con Carlyle se toma con mayor visibilidad sobre la reactivación del sector aéreo tras el impacto de la pandemia. Ferrovial es socio industrial en Heathrow, con el 25% del capital, y mantiene un paquete del 50% en los aeropuertos de Glasgow, Aberdeen y Southampton. Además, tiene abierto un proceso para hacerse con el 60% del aeropuerto turco de Dalaman.

Con la inversión en Nueva York, la compañía entra en la gestión de activos aeroportuarios en EE UU tras zanjar en 2020 el contrato de concesión de una terminal en Denver. Y lo hace en un destino estratégico para las operaciones desde su aeropuerto londinense. JFK es la quinta plaza con más tráfico de EE UU, tras las de Atlanta, Los Ángeles, Chicago y Dallas, con 62,5 millones de viajeros antes de la crisis sanitaria. En el ranking mundial ocupaba la vigésima posición en 2019. La nueva terminal contará con 23 nuevas puertas de embarque para el tráfico internacional.

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