El alza de tipos en EEUU y Europa: ¿aterrizaje suave o final de una era?

Sin más ambición diplomática, energética y militar, la guerra económica entre Occidente y Rusia provocará una recesión en EEUU y Europa.

Los bancos centrales no supieron contener a tiempo la inflación de los setenta. El resultado fue la temida estanflación: altas tasas de inflación, interés y desempleo. Se dispararon los precios de los hidrocarburos después de los dos choques petroleros de los setenta. En 1979, Paul Volcker se convirtió en presidente de la Reserva Federal. La inflación había alcanzado el 9%. La Fed elevó los tipos hasta el 20%. En 1983 la inflación se situó por debajo del 3%. Pero el precio de atajarla fue un desempleo del 20% y las recesiones que padecieron EEUU en 1981-82 y la mayoría de las potencias del G7 entre 1980 y 1983. Las tasas de paro de los países desarrollados se mantuvieron altas hasta 1985.

Durante las subsiguientes crisis económicas internacionales (financiera y de la eurozona 2009-2013, y la causada por el Covid-19) la Fed y los otros bancos centrales han situado los tipos cerca del 0%. Después los elevaron gradualmente a cotas bajas a medida que se recuperó el crecimiento y empleo. Los confinamientos y el atasco de las cadenas de producción y suministro han impedido satisfacer la demanda de bienes que repuntó con fuerza al levantarse las restricciones. En muchos países desarrollados, profesionales de algunos sectores (aerolíneas) aprovecharon el Covid-19 para jubilarse. No hay suficientes conductores de camión ni personal cualificado en los puertos. China se empeña en una política de erradicación completa de casos de Covid criticada por la OMS. Shanghái es una metrópolis de 25 millones de personas, el mayor puerto mundial desde 2011 y el origen del 27% de las exportaciones chinas en 2021. Su confinamiento total es contraproducente.

Entre marzo de 2020 y noviembre de 2021, el Congreso de EEUU aprobó cuatro paquetes de estímulo por un valor conjunto de 5,1 billones de dólares. Son el Cares Act de marzo de 2020 (2,1 billones), el paquete de diciembre de 2020 (900.000 millones), el American Rescue Plan de marzo de 2021 (1,1 billones) y el programa de modernización de infraestructuras de 1 billón. Protegieron a la parte de la población y empresas más vulnerables ante la pandemia. Pero ningún país inyectó tanta liquidez. Se hinchó una burbuja bursátil alimentada por tipos bajos desde 2009. Muchos colectivos se han acostumbrado al teletrabajo o a vivir de las subvenciones otorgadas en dichos paquetes.

La invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin en febrero acrecentó más la inflación. Se desbocó el precio del petróleo, gas natural, la vivienda y los alimentos. En 2021, la Fed y la Casa Blanca insistieron en que la inflación elevada era un fenómeno transitorio. El banco central de EEUU corrigió su error con un ascenso en marzo de su Federal Funds Rate de 25 puntos, el primero desde diciembre de 2018. La tasa de inflación interanual se situó en el 8,5% en marzo, la mayor subida desde 1981. La Fed se apresuró a incrementar el Federal Funds Rate en 50 puntos básicos el 4 de mayo. Fue el primer alza de 50 puntos básicos desde el año 2000. Los analistas prevén que la Fed incremente los tipos desde la horquilla de 0,75%-1% actual hasta 2,75%-3% a principios de 2023. El comunicado del Comité Federal de Política Monetaria asimismo anunció que la Fed empezaría a vender parte de sus 9 billones en activos.

La subida de los intereses de las nuevas hipotecas o de las existentes con tipos variables ya ha ralentizado el sector inmobiliario en EEUU. El consumo aporta el 66% del PIB en EEUU. En los próximos meses los estadounidenses con hipotecas, deuda universitaria o de sus tarjetas de crédito tendrán que recortar su consumo. El PIB en el primer trimestre de 2022 se contrajo en un 1,4% respecto al último trimestre de 2021. Por otra parte, el mercado laboral no flaquea. En abril se generaron 428.000 empleos y el paro registró un 3,6%. El banco central de EEUU seguirá subiendo tipos en los próximos meses y analizando los confinamientos y el funcionamiento de las cadenas de producción y suministro. El tipo de referencia del Banco Central Europeo se ha mantenido en el 0,25%. En abril la inflación de la eurozona fue del 7,5%, la mayor desde la fundación de la moneda única en 1999. Se proyectan tres aumentos de tipos del BCE en 2022.

El factor más difícil de pronosticar es la duración de la guerra en Ucrania. Las sanciones decretadas por el bloque occidental están haciendo mella. Un total de 433 empresas han suspendido la mayoría de sus actividades en Rusia y otras 331 se han retirado completamente del país. Pero entre dichas 764 empresas no hay casi ninguna de las potencias emergentes. China, India, Brasil, México, Indonesia y Turquía mantienen sus inversiones y comercio con Moscú. El PIB conjunto de los países aliados (EEUU, UE, Japón, Reino Unido, Corea, Australia, Taiwán, Singapur) supera los 55 billones. Pero es muy difícil aislar al país más grande del mundo si las mencionadas seis potencias emergentes (con una población de 3,3 billones y un PIB de 27 billones) mantienen sus inversiones y comercio con Rusia. Occidente puede tomar muchas medidas: suspender la unión aduanera de la UE con Turquía; sus aranceles preferenciales con Mercosur, India, México e Indonesia; revocar el acuerdo de suministro de tecnología nuclear civil de EEUU a la India; cortar el aprovisionamiento de GNL de EEUU a Turquía. Catar debe dejar de exportar GNL a China e India.

Necesitamos un partenariado-público privado acelerado de construcción de plantas de licuefacción en EEUU y regasificación de GNL en Europa. En cinco meses ya hará frío en Europa. Sin más ambición diplomática, energética y militar, la guerra económica entre Occidente y Rusia provocará una recesión en EEUU y Europa. Jerome Powell admira a Volcker. Esperemos que ni él ni Christine Lagarde tengan que elevar los tipos tan drásticamente como lo hizo Volcker.

Alexandre Muns es profesor de EAE Business School