Energía

Divide y vencerás: la estrategia rusa contra el sistema energético europeo

Moscú ha logrado sembrar discordia con los pagos en rublos, y Hungría, Austria y Bulgaria están entre los países más vulnerables a sus maniobras

Un trabajador griego camina cerca de los gasoductos que conectan el norte de Grecia con Bulgaria
Un trabajador griego camina cerca de los gasoductos que conectan el norte de Grecia con Bulgaria AP

Europa intenta mantenerse unida, pero la presión del Kremlin asfixia a los países más dependientes de sus envíos energéticos. Tras el corte del suministro de gas natural a Polonia y Bulgaria la semana pasada por rechazar el sistema de pago en rublos impuesto por Moscú, los países de Europa Central y del Este apuestan por la diversificación y la nueva infraestructura para blindarse ante posibles nuevos cortes. No obstante, los analistas advierten de que la presión sobre sus sistemas energéticos podría empujar a algunos a ceder a las exigencias del Gobierno de Vladimir Putin, que ha logrado sembrar confusión y dudas entre los Gobiernos y distribuidores europeos.

La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, aseguró el lunes que pagar utilizando el método ruso es una violación de las sanciones económicas y que el bloque presentará este mes un plan para eliminar su dependencia del gas ruso en dos tercios para fin de año. No obstante, la presión del Kremlin pesa sobre los países más vulnerables en un contexto de escasez y en medio de una carrera para eliminar la dependencia que enfrenta los intereses de países dependientes como Alemania con los tiempos de Bruselas.

Si bien las reservas de gas de Europa se han comenzado a rellenar tras haber tocado mínimos a fines de marzo, información de Gas Infrastructure Europe recopilada por CincoDías confirma que los inventarios de algunos países altamente dependientes de Rusia siguen en niveles anormalmente bajos. Mientras que los depósitos de España están llenos al 61,5% y los de Alemania están llenos al 35,2%, las reservas de Austria se encuentran en un 19,5%; las de Bulgaria, en un 18,3%; las de Hungría, en un 20,5%, y las de Eslovaquia, en un 21,44%. La media de la UE el año pasado era alrededor del 30% en esta fecha.

En este contexto, un informe de la calificadora Scope Ratings advierte de que la unidad europea puede verse afectada por la tensión energética: “El anuncio de que Hungría podría cumplir las condiciones para el pago del gas muestra cómo las exigencias rusas socavan las sanciones de la región y debilitan la estrategia común. Esto además expone la urgencia de que la UE cree una unión energética que le permita coordinar mejor sus políticas y seguridad en el sector”. Los analistas de Scope, no obstante, descartan un corte total y prolongado del suministro ruso, ya que estos pagos siguen siendo importantes para Moscú.

Andrei Koboliev, ex-CEO de la empresa estatal de gas Naftogaz de Ucrania, fue el encargado de negociar con Gazprom en los años posteriores a la caída del régimen del expresidente prorruso Viktor Yanukovich. El ejecutivo ucraniano ha asegurado a CincoDías que el nuevo sistema de pagos impuesto por Rusia es en sí mismo una forma de dividir al bloque: “Las personas se están concentrando en el tema de los rublos, pero lo que busca Putin es crear pasos adicionales que le permitan tener aún más control sobre los flujos y sobre los propios compradores. Añadiendo la obligación de abrir cuentas en euros en Gazprombank, ellos están generando un paso intermedio con el que pueden hacer muchas cosas. Por ejemplo, si los pagos nunca llegan ellos técnicamente no estarían incumpliendo contratos. También es una forma de complicar la situación y obligar a algunos países a violar las sanciones.”

Diversificación

Algunos países ya comenzaron a tomar medidas para eliminar el suministro ruso. Polonia, por ejemplo, ha anunciado que planea sustituir la totalidad de sus importaciones rusas con suministro de Noruega. Estos envíos llegarán a través del nuevo gasoducto Baltic Pipe, que estará operativo a finales de 2022 y tendrá una capacidad de unos 10.000 millones de metros cúbicos (bcm) anuales, lo que sumado a importaciones de gas natural licuado (GNL) permitirá cubrir el déficit.

Eslovaquia y Grecia también están apostando por las importaciones de GNL. En el caso del país helénico, ayer inauguró un nuevo terminal para las importaciones marítimas en la ciudad de Alejandrópolis, infraestructura que también será aprovechada por Bulgaria gracias a la construcción de un gasoducto que conectará su territorio desde 2023, y a la habilitación del interconector Grecia-Bulgaria, que estará disponible desde 2022. Los eslovacos, por su parte, están utilizando los terminales ya existentes en Croacia para acceder a importaciones marítimas de Estados Unidos, de Qatar y de otros orígenes.

El bloque, asimismo, está buscando ampliar su abanico de proveedores alternativos, y para esto estaría intentando aumentar la cooperación con algunos países africanos con reservas por explotar. Fuentes de la agencia Bloomberg aseguran que países como Nigeria, Senegal y Angola estarían entre los potenciales nuevos aliados europeos.

El ocaso del petróleo ruso en Europa

Embargo. La Unión Europea estaría ya encaminada a un bloqueo de las importaciones de petróleo desde Rusia. El alto representante de la Unión Europea para Relaciones Exteriores, Josep Borrell, aseguró ayer que el Consejo de Europa ya está próximo a aprobar un sexto paquete de sanciones que afectará a este sector.
Alemania. El país germano, que era considerado el principal opositor al bloqueo de los hidrocarburos rusos entre los países más grandes de Europa, ha afirmado que apoyaría un embargo al petróleo de los Urales. No obstante, ha solicitado que se haga de manera progresiva.
Empresas. Las grandes empresas de hidrocarburos europeas como Shell y BP ya han puesto fin a sus operaciones en Rusia y actualmente están buscando deshacerse de todos sus activos en ese territorio.
Suministro. La flexibilidad para acceder a nuevos proveedores facilita conseguir nuevos proveedores, ya que a diferencia del gas natural, es más fácil de transportar por vía marítima y la mayoría de países cuentan con infraestructura para movilizarlo.

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