Capital riesgo

KKR financia con un crédito de 800 millones la compra de IVI

Bank of America, Morgan Stanley, Credit Suisse y Deutsche Bank, coordinadores

KKR financia con un crédito de 800 millones la compra de IVI

KKR ya ha recabado la financiación para firmar una de sus mayores operaciones en el mercado español, IVI. El fondo, que se comprometió a pagar unos 3.000 millones por el líder mundial en tratamientos de fertilidad, ha acordado un paquete de financiación para respaldar la adquisición de la compañía de 800 millones de euros, mientras que aportará el resto con el capital de sus propios fondos, según indican fuentes financieras.

KKR consiguió imponerse en la competida puja por IVI el mes pasado. El gigante del capital riesgo —que meses antes había adquirido la firma del mismo sector Genera Life, con la que espera fusionar la compañía valenciana— se descolgó con una puja por más de 3.000 millones de euros. Y superó a Cinven, que en una alianza con el fondo estadounidense especializado en salud Amulet Capital presentó la segunda puja más alto por algo más de 1.600 millones, pero también a una pléyade de fondos de capital riesgo que se fueron retirando en las distintas fases de la puja, como Nordic Capital, Permira, Bain, Pai o CVC. Morgan Stanley y Arcano se encargaron de pilotar el proceso.

El fondo ganador consiguió romper la baraja gracias a introducir una innovación. No realiza su oferta desde un vehículo clásico de private equity —basado en adquirir compañías con duda, repartirse su capital vía dividendo y venderlas a otro fondo pasados cuatro o cinco años—, sino desde su vehículo de Core Investments. Esto es un vehículo con más de 20.000 millones de dólares destinados a invertir en compañías a largo plazo. Esto le ha permitido elevar el precio pagado por adquirir la compañía, pero sin endeudarla demasiado.

Una operación innovadora

Pese a lo abultado de la puja, finalmente KKR ha optado por una estructura de financiación conservadora. La nueva deuda –que colgará de la compañía, cuyo pasivo financiero bruto era de 121 millones a cierre de 2020– será de 800 millones y representará menos del 50% del coste de la adquisición. El fondo pilotado en España por Iñaki Cobo y Jorge Lluc ha declinado las propuestas de los fondos de deuda, que esperaban hacer con IVI su primera gran operación en el mercado español y ofrecían soluciones más flexibles y con paquetes de deuda más grandes, aunque más caros. Uno de los fondos en liza era el vehículo de deuda de Blackstone.

Finalmente, el crédito para financiar la adquisición de IVI será un préstamo sindicado de tipo TLB. Esto es un tipo préstamo que los bancos financiadores venderán durante las próximas semanas en los mercados a inversores institucionales especializados en este tipo de productos. Bank of America, Morgan Stanley, Credit Suisse y Deutsche Bank pilotan la operación. Se espera que más entidades se sumen a la operación.

La compañía ha cerrado el ejercicio de 2021 con ebitda de 113 millones, de acuerdo al cuaderno de venta que Morgan Stanley repartió a los potenciales interesados en la operación. Esto supone que el nuevo endeudamiento de la empresa esté ligeramente por encima de la siete veces su ebitda. Está previsto que los dos médicos fundadores de la compañía, José Remohí y Antonio Pellicer, mantengan una participación minoritaria y la batuta de la gestión, pero la operación hará de oro a muchos de los otros médicos que contaban con pequeños paquetes accionariales.

Remohí y Pellicer, en las últimas décadas, han conseguido construir un gigante mundial. La cadena de clínicas de reproducción –que fusionaron con la estadounidense RMA, que controla un 30% del grupo resultante– está presente en 79 localizaciones, de nueve países. Cuenta con una plantilla de 2.500 empleados, una cifra de negocio de 287,8 millones y unos beneficios anuales de 48,6 millones a cierre de 2020.

Un mercado que despierta

El ataque de Rusia sobre Ucrania, a finales de febrero, congeló todas las operaciones de financiación a empresas, tras un mes de enero de frenesí. Los bancos trataban, primero, de vislumbrar el impacto del conflicto sobre la economía y las cuentas de las empresas. Y después acomodar sus esquemas de financiación al advenimiento de una nueva era en política monetaria. Todo ello ha desembocado en semanas de sequía en los mercados de bonos y préstamos y un encarecimiento de la deuda. Hace apenas dos semanas Brookfield consiguió abrir la espita con la financiación para la compra de Cupa con un TLB y la semana pasada Iberdrola firmó un gran préstamo verde con Santander.

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