España da una nueva oportunidad a la colza, que repunta a máximos históricos

Hay sembradas casi 100.000 hectáreas, cifra récord en 20 años

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Esta primavera se extienden vastos cultivos de colza que tiñen de amarillo los campos de España. Hasta febrero de este año había sembradas 98.600 hectáreas, 18.000 más que en 2021, según el avance mensual de superficies y producciones de cultivos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Miteco). Hace 40 años, la fatídica muerte de al menos 346 personas a causa de un aceite adulterado, hizo que la oleaginosa se viera con recelo en España. Sin embargo, en la última década el terreno dedicado a su siembra se ha multiplicado por seis, cobrando especial relevancia en Cataluña y Castilla y León.

La exportación de colza nacional alcanzó los 49,5 millones de euros en 2020. Se trata de un crecimiento del 11,2% respecto a 2019, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC por sus siglas en inglés). No obstante, sigue siendo una cifra minúscula cuando se compara con los principales productores, entre los que están Rusia y Ucrania, que juntas acaparaban hace dos años el 11,8% del total de las exportaciones. Con ambos países inmersos en un conflicto armado, España podría apostar por ampliar la producción de esta materia prima y conseguir un asiento entre los suministradores.

Los analistas coinciden en que un aumento en el cultivo no solo es posible sino deseable. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2021 el mercado registró un repunte del 65% en el precio del aceite de colza como consecuencia de la escasez prolongada de la oferta mundial y la alta demanda procedente del sector del biodiésel. Es una tendencia que lejos de llegar a su fin, va en ascenso por la guerra. Un informe reciente del organismo sobre la importancia de Rusia y Ucrania para los mercados agrícolas mundiales, señala que las interrupciones en las exportaciones en la región del Mar Negro han afectado a tal grado, que en marzo la colza cotizaba a niveles récord. En efecto, en este tiempo ha superado la barrera de los 1.000 euros la tonelada.

En medio de la tensión en el mercado, la FAO cree que podría haber más espacio para proveedores alternativos de colza y sus derivados. La primera apuesta son Canadá y Australia, que representan prácticamente el 50% del total de las exportaciones. También está India, que según Bloomberg ha registrado una cosecha récord de 11 millones de toneladas, un 28% más que hace un año.

No obstante, la coyuntura se antoja como una buena oportunidad para que España empiece a meterse en este sector del mercado. Así lo piensa David Garrido, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Valladolid, una de las regiones dónde más se cultiva este grano. Explica que la colza es una de los cultivos más rentables, pese a la “mala fama” que tiene en el país. Según los datos de Miteco, en 2020 tuvo un rendimiento medio de 2,4 toneladas por hectárea.

Además de su rentabilidad, esta pequeña planta de flor amarilla tiene otro beneficio: mejora la productividad del próximo cultivo que se siembra en la tierra. Los agricultores estiman, por ejemplo, que el rendimiento medio de una cosecha de trigo sobre un terreno que previamente tuvo colza es de un 10% superior al que se consigue con trigo sobre trigo. Por si fuera poco, Garrido detalla que “ayuda a matar malas hierbas de forma natural, por lo que es previsible que se siembre mucho más en los próximos años en sustitución de los herbicidas”.

Por lo pronto, parece que España tendrá que esperar al otoño para decidir si aumenta todavía más sus hectáreas dedicadas a esta oleaginosa. Pedro Gallardo, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) en Cádiz, explica que es entre septiembre y octubre cuando la colza se siembra en el país, a diferencia de otras regiones europeas, en las que se hace en primavera. Por esta razón, duda que se pueda superar en este año la barrera de las 100.000 hectáreas. Mientras tanto, persisten las dudas del futuro que aguarda en el mercado mundial. Según la FAO, la temporada de comercialización 2021/22 de Ucrania se completó antes de padecer la invasión rusa, pero se desconocen los efectos que tendrá en la próxima temporada.

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