Por qué es importante saber hablar en público

EY ha lanzado una beca formativa para que los universitarios mejoren su capacidad de comunicación

Una mujer habla en público ante un auditorio.
Una mujer habla en público ante un auditorio. getty images

Las denominadas habilidades blandas o soft skills son cada vez más demandadas en las empresas. Una serie de destrezas que convierten a un empleado en un buen profesional más allá de sus conocimientos técnicos. De ellas, la comunicación es la estrella por su carácter transversal. “El qué siempre es importante, pero el cómo, la manera que tenemos de transmitir las cosas, es clave”, asegura la profesora de Deusto Business School Adela Balderas.

 Una habilidad que, en contra de la creencia popular, no es innata, sino que requiere de mucha práctica. “No nacemos hablando. Todo se consigue a través de trabajo y esfuerzo, de aceptar un desafío y retarte”, prosigue la docente. Por tanto, no sentirse cómodo hablando en público en un momento determinado no es excusa para no poder desarrollar esta destreza. Un ejemplo de ello es el estudiante de Cunef Jesús Peláez Parra, quien se proclamó ganador de la pasada edición de EY Voice a pesar de haber conseguido participar en la iniciativa por lista de espera. EY Voice es una beca formativa impulsada por la consultora, junto con la Universidad de Alcalá y la Liga Española de Debate Universitario, que busca formar a los estudiantes españoles en habilidades comunicativas.

Los 50 estudiantes que participen en la edición de este año recibirán formación online en materia de oratoria durante el 23 y el 24 de junio, que funcionará a modo de proceso de selección. De entre todos ellos se seleccionará a 20 personas, que pasarán del 4 al 8 de julio en la Residencia Universitaria Lope de Vega, donde convivirán 24 horas al día para fortalecer la experiencia de trabajo en equipo. Asimismo, recibirán lecciones sobre cómo mejorar su expresión oral en las instalaciones de la Universidad de Alcalá. Tras esta semana, se escogerán 10 finalistas que se enfrentarán el 8 de julio en la cúpula de EY en Madrid, donde expondrán diferentes discursos sobre un tema de interés general para hacerse con el galardón. El año pasado, la final contó con la asistencia del director de relaciones institucionales de EY, Borja Sémper, el periodista Javier Gómez y el socio director de talento de EY, José Luis Risco, y la inscripción para esta edición está abierta hasta el 31 de mayo en https://www.ey.com/es_es/careers.

La iniciativa busca contribuir también a reducir la brecha entre empresa y escuela. “Siempre nos quejamos que de la universidad vienen con buenos conocimientos técnicos, pero les faltan soft skills. Era una buena oportunidad para solucionarlo”, comenta la responsable del proyecto de EY, Rocío Rodríguez Caballero. Para ello se apoyaron en la Liga Española de Debate Universitario. “Trabajan mucho la oratoria, que es una habilidad que se está perdiendo con las nuevas formas de comunicarse. Aprovechamos su metodología: ellos diseñan el programa formativo y nosotros ponemos la logística”, prosigue la portavoz de la consultora.

Jesús Peláez Parra, ganador de la última edición de EY Voices.
Jesús Peláez Parra, ganador de la última edición de EY Voices.

En las sesiones llevan a cabo actividades relacionadas con la comunicación, aunque complemente diferentes, desde crear sus propios cuentos o presentarse al resto de la clase, explica Peláez Parra, estudiante de Derecho y Administración de Empresas y ganador de la pasada edición de EY Voices. Controlar la respiración abdominal, aprender a modular la voz y gesticular correctamente fueron otros de sus aprendizajes durante esta experiencia. Para Balderas, lo más importante es “comunicar de manera clara y concisa, así como que haya una coherencia entre la comunicación verbal y la no verbal”.

El concurso está abierto a todas las titulaciones, pero la mayoría de los candidatos son estudiantes de Derecho o Ciencias Políticas, si bien cada vez hay más interés también desde la Ingeniería. “Se están dando cuenta de que lo necesitan también para su trabajo”, justifica Peláez Parra. Una idea que comparte Balderas: “Siempre pensamos en comunicación como una gran palabra que se aplica solo a conferenciantes, pero la realidad no es esa. No se trata de tener un cargo de representación o no: todo el mundo es portavoz de sí mismo”. También estas personas deben poder transmitir sus ideas a un público general. De hecho, cuanto más complejo y técnico es lo que se quiere expresar, mayor habilidad se necesitará. “A quienes piensen que no necesitan trabajar sus habilidades les invitaría a reflexionar sobre todo lo que comunican en un día”, concluye la docente de Deusto Business School.

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