¿Cuál es el mejor momento para volver a invertir?

Las dos variables que hay que tener cuenta son el rápido incremento de los tipos y la exclusión de Rusia de gran parte de la economía global

Este año se ha convertido en uno de los años más difíciles para iniciarse en la Bolsa. Durante dos años, a pesar de la pandemia, los principales índices bursátiles como el S&P 500, uno de los más importantes de Estados Unidos, alcanzaban nuevos récords cada pocas semanas. Sin embargo, en el primer trimestre de 2022 el escenario ha sido muy diferente y prácticamente todos los grandes índices bursátiles han registrado pérdidas.

La guerra de Ucrania, la aceleración de la inflación (o, todavía peor, la amenza de estanflación), y los problemas en la cadena de suministro se suman a las consecuencias de la pandemia anquilosando los mercados bursátiles. Y, aunque la situación en los mercados se ha calmado desde la segunda quincena de marzo, tras las fuertes pérdidas de enero y febrero, lo cierto es que los inversores siguen manteniéndose cautelosos a la hora de invertir.

Ante este panorama muchos se preguntan, ¿es mejor guardar el dinero bajo el colchón que arriesgarse a perderlo con los altibajos actuales de la Bolsa? ¿Cuándo es seguro volver a invertir? Lo cierto es que no existe el momento perfecto para empezar a invertir de nuevo y tiempos como los actuales requieren que los inversores se esfuercen un poco más.

Los picos y los valles que se producen en el mercado bursátil son siempre más fáciles de reconocer en retrospectiva, y nadie ha dado todavía con un método fiable para predecir el momento óptimo a la hora de invertir. Calcular con precisión los tiempos y planificar una entrada y salida perfectas del mercado bursátil es básicamente imposible, sobre todo para los inversores minoristas. Para muestra, un botón: de entre todos los gestores de fondos de gestión activa (fondos en los que un inversor profesional decide cuándo comprar y vender acciones para cambiar la composición de la cartera), solo el 25% fue capaz de obtener mejores rendimientos que el S&P 500 en 2021.

Quedarse al margen, por otro lado, tiene también un coste. Si no se invierte, se están perdiendo ganancias potenciales. Por supuesto, a veces esas ganancias son negativas a corto plazo, pero cuanto más tiempo se espera, más posibilidades hay de perder beneficios. Es lo que se conoce como el coste de oportunidad. En definitiva, no existe el momento perfecto para empezar a invertir y esperar tampoco es sinónimo de éxito, pero sí que existen ciertos factores a tener en cuenta que nos pueden ayudar a la hora de dar el paso e invertir, o volver a hacerlo.

No ser capaz de predecir la evolución de los mercados no significa invertir a ciegas. Los brokers no solo se fijan en los valores o índices en los que quieren invertir, sino también en lo que ocurre en el mundo. Los dos datos que más hay que tener en cuenta actualmente son el rápido incremento de los tipos de interés y la exclusión de Rusia de gran parte de la economía mundial. Los tipos de interés altos tienden a beneficiar a las empresas financieras, así como a los sectores industrial y de consumo. Pero, en contraparte, estos sectores también necesitan que la economía crezca y, en periodos de estanflación, en los que los precios aumentan pero la economía no crece, tienden a obtener menos beneficios.

La guerra, así como las sanciones a Rusia, han afectado a todos los niveles, desde el precio del petróleo hasta la disponibilidad de trigo y aceite de girasol. De forma general, los mercados reaccionan con nerviosismo ante cualquier señal de un nuevo conflicto y cualquier señal de que las negociaciones no van bien, provoca importantes caídas en un solo día. A corto y medio plazo, los expertos prevén que los precios del petróleo sigan siendo volátiles, lo que afectará a las acciones del sector energético, las empresas de servicios públicos y las industrias que dependen de que los precios de la electricidad y el petróleo se mantengan estables.

Así pues, ¿cuándo será seguro volver a invertir y cómo? La respuesta se encuentra en la autoconfianza. En el pasado, la inversión a largo plazo ha sido capaz de sortear grandes crisis, pero esto nunca es indicador del futuro. Una opción es ajustar la cartera a la situación actual y centrarse en acciones que se benefician de la subida de los tipos de interés y de los precios de la energía. Pero hay que tener en cuenta que la volatilidad seguirá presente en la cartera. De hecho, la volatilidad será siempre un elemento intrínseco a las inversiones, por lo que lo que realmente importa es el grado de satisfacción y confianza que uno siente al tomar una decisión de inversión. Si se puede aguantar que los altibajos sean un poco más pronunciados de lo habitual y se está muy atento a lo que sucede en el mundo, no se necesita nada más para potenciar los ahorros, incluso en momentos de incertidumbre como el actual.

 Paula Cabrito es Experta en finanzas para el mercado español en Vivid