Los beneficios de la reforma laboral para el empleado

Solo durante el primer trimestre de este año, durante el periodo de adaptación a la nueva ley, se han realizado ya más de un millón de contratos fijos

Llevamos más de una década de polémicas entre Gobierno y oposición, independientemente de su signo, alrededor de una norma que afecta a toda la población activa, trabaje en ese momento o aspire a ello: la reforma laboral.

En los últimos doce años se han tramitado tres reformas diferentes en este ámbito, la primera, en 2010, con Zapatero como presidente, y la segunda, en 2012, con Rajoy, se centraron en las indemnizaciones. La tercera y última hace unos meses con Pedro Sánchez y Yolanda Díaz ha puesto el foco en las contrataciones temporales.

La reforma laboral entró en vigor el pasado 31 de diciembre y las empresas disponían de margen hasta el 30 de marzo para adaptarse a los cambios establecidos en la nueva ley. Esto significa que en los tres primeros meses de 2022 las empresas han podido seguir haciendo contratos como hasta ahora, pero, sin embargo, en el primer trimestre de este año se han realizado más de un millón de contratos fijos (1.069.190) y su porcentaje respecto del total ha ido aumentando mes a mes: en enero fue del 15%, en febrero subió hasta el 21,9%; y en marzo se ha duplicado el porcentaje con el que inauguramos el año, con un 30,7%. Todos ellos superan ampliamente la media de 2021 (10,87%).

Si ponemos la lupa en marzo, se han creado 1.671.841 de empleos, lo cual supone una subida de 267.734 (19,07%) respecto al mismo mes del año 2021; de todos ellos, 513.677 son indefinidos, lo que quiere decir que casi uno de cada tres contratos firmados es indefinido. Un dato todavía más sorprendente si tenemos en cuenta todo lo que ha pasado este mes de marzo, con la incertidumbre generada por la guerra de Rusia y Ucrania, la tremenda huelga de transportistas y la tasa de inflación más alta desde 1985. Por lo tanto, que esta sea la tendencia de contratación durante los meses previos a que impere la obligatoriedad de aplicar la nueva ley y con todos los factores que están removiendo la economía mundial es muy positivo.

La piedra angular de la reforma laboral 2.0 es fomentar la contratación indefinida. Para ello se ha limitado mucho el tipo de contrato temporal que se permite y, aunque se presupone que la contratación ha de ser indefinida, hay tres razones por las que se puede firmar un contrato temporal: por circunstancias de la producción (como pueden ser picos de trabajo de una empresa; con una duración máxima de entre seis meses y un año dependiendo de los convenios colectivos), por sustitución o porque sean contratos de formación. En este punto cabe destacar que se ha reducido el tiempo para adquirir la condición de fijo por encadenamiento de contratos temporales a 18 meses en un periodo de 24 (antes eran 24 meses en un periodo de 30).

Los contratos por obra han desaparecido. Ya no se pueden hacer. Un cambio sustancial para una economía acostumbrada a este tipo de compromisos y al que se tendrán que acostumbrar las empresas. Otra forma de contratación a la que podrán recurrir es el contrato fijo discontinuo, es un contrato indefinido, pero con la particularidad de que se desarrolla de forma intermitente en el tiempo. Esta fórmula está pensada para trabajos de naturaleza estacional o para aquellos vinculados a actividades productivas de temporada que se repiten en el tiempo, como podría ser un socorrista. De esta forma, el trabajador adquiere una estabilidad que antes no tenía y una igualdad de derechos.

En paralelo a la reforma laboral, hay otro aspecto muy interesante que hay que poner de relieve. Con el impacto de la pandemia en la sociedad, y más concretamente en el entorno laboral, las empresas se han dado cuenta de la importancia que tiene la digitalización para el desarrollo de prácticamente cualquier negocio. Por ello, el Gobierno ha utilizado unas ayudas de la Unión Europea para destinar 3.000 millones de euros al llamado kit digital, que servirá para que las compañías que se adhieran al plan reciban hasta 12.000 euros para digitalizarse de la mano de los llamados agentes digitalizadores, que recibirán el pago directamente del Gobierno. Es decir, el Ejecutivo invierte en empresas para que le den su servicio de digitalización a pymes que lo necesitan, algo que, además, prevén que genere entre 50.000 y 60.000 puestos de trabajo más, que evidentemente se tendrán que regir por la nueva normativa laboral.

En definitiva, queda mucho por mejorar, sobre todo en el tema de salarios con la inflación por las nubes, y las empresas van a tener que cambiar su modus operandi para aplicar la nueva reforma laboral a sus contrataciones y a sus plantillas, pero poco a poco parece que la situación del empleo está mejorando, que los trabajadores están cada vez más protegidos y que la digitalización permite implementar estos cambios de manera mucho más eficiente. Habrá que estar muy pendientes a las cifras de contratación de los próximos meses para ver si siguen la tendencia actual.

Salvador Fernández es director legal de PayFit