Bares y restaurantes de carretera en los que parar

‘Guía Repsol’ ha localizado sus soletes de carretera en las 50 provincias de España

Son lugares con encanto en los tramos de autovías y carreteras nacionales más transitadas del territorio

Vista del interior del área de Boceguillas, en Segovia, donde sirven bollería propia y panes de aceite.
Vista del interior del área de Boceguillas, en Segovia, donde sirven bollería propia y panes de aceite.

Cafeterías con bollería propia, bares con bocadillos de buen pan, asadores o terrazas en plena la naturaleza. Esta es una selección de los soletes de carretera de la Guía Repsol.

Paradas en la A-1

La Autovía del Norte, entre Madrid y Gipuzkoa, puede que sea la ruta con más paradas obligatorias para una legión de viajeros. Es el caso de Área Boceguillas, en Segovia, cuya cafetería ofrece bollería propia, bocadillos de torta de aceite y un sala cuidada hasta el último detalle. En Burgos, El Lagar de Milagros, sitio de referencia de las bandas de música cuando están de gira. Lo rural y la nueva cocina conviven en El Viso, en Armiñón, en la A-1 a su paso por la provincia de Álava. Ya al final de la autovía, en Tolosa, para probar una verdadera sidrería vasca: Isastegi. Otra parada obligada en Burgos es la cafetería del Hotel Landa, donde la morcilla y la bollería animan a seguir con el viaje.

La A-2 y alrededores

El Área 103, en Almadrones (Guadalajara) es conocido por su cabrito al horno de leña. Siguiendo la Autovía del Noroeste, una vez pasada la ciudad de Zaragoza, Gastrobar Espliego, en Villamayor del Gállego, trabaja la brasa hasta en el postre. Una ración de caracoles de Hostal del Carme, en Lleida, no se olvida, como los guisos de la hermana de Nandu Jubany en Nou Urbisol, en Castellolí (Barcelona). Para probar caracoles a la catalana Can Barris, en Campllong, Girona. De la A-2 nace el Camino Catalán (A-22), que une Lleida con Huesca, y ahí se encuentra, por ejemplo, El Cierzo, en Binéfar, donde destaca el bocadillo de salmón, anchoas, queso fresco, tomate y aguacate. En la A-23, también llamada Autovía Mudéjar, La Vía Verde, en Sarrión.

Camino de la A-3

En la Autovía del Este aguarda a su paso por Cuenca una selección de quesos en Venta San José, o la típica casa manchega El Vasco, en Villarubio. Ya en la Comunidad Valenciana, Las Bairetas, en Chiva, sirve arroz de pato y ajos tiernos. Pero si se opta por el tradicional esmorzaret se puede parar en L’Alter(Picassent). Si el viaje entre el centro de la Península y el Levante discurre por la A-32 –que conecta Linares y Albacete– se puede parar en Confitería La Moderna, en La Roda, Albacete, y comprar sus tradicionales miguelitos.

Arrocería Las Bairetas, en Chiva, Valencia.
Arrocería Las Bairetas, en Chiva, Valencia.

Por la A-4

El Llano, en La Guardia, y El Amigo, en Ocaña, son dos sitios donde comer bien a buen precio al pie de la A-4 a su paso por Toledo. Al llegar a Puerto Lápice, en Ciudad Real, Aprisco es el lugar para tomar unas migas. También se para en Mesón de Despeñaperros, Santa Elena, Jaén. En Córdoba, Sol Zapatilla, en Montoro; en el polígono de Écija, Sevilla, las carnes del Mesón La Campiña; en Jerez de la Frontera, Cádiz, Venta Esteban, con su ensaladilla. En la Autovía del V Centenario (A-49), que une Sevilla con Huelva y el sur de Portugal, Repsol recomienda parar en Chocaíto, en La Palma de Condado, y pedir coquinas.

Cerca de la A-5

La marisquería Bálamo, a las afueras de Alcorcón, Madrid, y muy cerca de la A-5, para probar el pulpo al limón o el camarón salteado. En Montijo, Badajoz, hay que parar en Corral del Rey y pedir su bacalao a la brasa; y en el extrarradio de la capital pacense, casquería y quesos de El Chupi. Es la Autovía Ruta de la Plata –A-66– la que recorre Cáceres, La Isla, en Plasencia.

En las entrañas de la A-6

La autovía que une A Coruña con Madrid es un camino para Castilla y León y el interior de Galicia. En Ávila, a la altura de Adanero, hay que parar para comerse uno de los bocadillos de autor de MA. Para un almuerzo frente al Duero, Doña Carmen, en Tordesillas, Valladolid. Ya en León, una parada muy frecuentada por los viajeros habituales se encuentra en Brazuelo: La Magdalena de Combarros. En el trayecto abundan las cocinas donde reponer fuerzas y alegrar el paladar al llegar a Lugo: Casa do Labrego, en Baamonde, por ejemplo. Una vez en A Coruña, la A-6 enlaza con la AP-9, que recorre la comunidad autónoma: Los Manueles, en A Coruña, y La Mesa de Conus, en Vigo, son dos lugares donde comer bien y a buen precio sin llegar a entrar en las ciudades. Si el viaje prosigue por la Autovía de las Rías Baixas (A-52), dos buenas opciones son: El Chiringuito del Río, en Puebla de Sanabria, en Zamora, y Fogar do Santiso, en Allariz, en Ourense. Algo que destaca la guía son sus maravillosos jardines.

Entre la A-7 y AP-7

La Morera, en Salou (Tarragona).
La Morera, en Salou (Tarragona).

La Autovía del Mediterráneo (A-7) y la AP-7 recorren todo el este y sur peninsular, conectando Cataluña con Andalucía. En Buffet d’Altafulla, en Alatafulla, Tarragona, se encuentra el primer bufet de Cataluña, abierto en 1977. O La Morera, en Salou. Al llegar a Castellón, en El Refugio se desayuna con vistas a la naturaleza del Desert de les Palmes de Benicàssim. En Alicante hay que probar el cuscús del Bar Coratge, en Beniarbeig, y en Murcia, Venta El Abasto sorprende en La Aparecida. Con los gurullos con costilla de Venta El Pobre, en Níjar (Almería), toman el relevo gastronómico en esta carretera y Málaga también sorprende con sus ventas, como Venta García, en Casares.

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