La guerra recalienta rutas comerciales congeladas

Argelia ha vuelto a importar trigo francés, y Europa podría anular el veto impuesto a una veintena de cárnicas brasileñas

Espantapájaros en un campo de trigo de Tipaza (Argelia).
Espantapájaros en un campo de trigo de Tipaza (Argelia). reuters

La agitación mundial hace extraños compañeros de cama en el comercio. Argelia rechazaba las importaciones de trigo francés por una disputa diplomática. Eso ha cambiado debido a la escasez tras la invasión rusa de Ucrania. Mientras tanto, Estados Unidos ha llegado a mantener conversaciones con Venezuela. A pesar del resurgimiento de la propaganda política sobre la autosuficiencia, la globalización sigue siendo importante.

La guerra en Ucrania proporciona, en cierto sentido, otra razón para retirarse de un sistema global. Los shocks de suministro resultantes y las sanciones a Rusia alteran los flujos comerciales que existían antes en petróleo, trigo, níquel y otros productos. La lucha por tapar los huecos podría evitarse si los países no dependen de nadie más.

Pero el comercio internacional también ofrece soluciones. Francia estaba pendiente de un exceso de trigo antes del conflicto de Ucrania. El presidente Emmanuel Macron había insultado en octubre a Argelia, uno de los principales importadores, al cuestionar si había sido un país antes del dominio colonial francés. Cerró su espacio aéreo a los militares franceses y su agencia estatal de cereales cortó las compras de trigo. La retirada de Rusia, el mayor exportador de trigo, junto con Ucrania, ha provocado un replanteamiento. Argelia ha empezado a permitir las importaciones de trigo francés este mes.

También Estados Unidos está reconsiderando con quién hace negocios. Después de que Washington prohibiera las importaciones de petróleo de Rusia, una opción para sustituirlas sería Venezuela, que está sometida a sanciones desde 2020. Otra sería Irán, también bajo sanciones.

Otros también están considerando pasar por alto las barreras del pasado. Europa podría anular la prohibición impuesta a una veintena de cárnicas brasileñas para sustituir las importaciones de pollo y cerdo procedentes de Rusia y Ucrania. El límite se impuso en 2018 en medio de una investigación federal brasileña sobre la adulteración de los resultados de los controles de seguridad alimentaria.

Mientras tanto, a pesar de las tensiones comerciales preexistentes y el alineamiento de Pekín con Moscú sobre Ucrania, China está recurriendo a Estados Unidos para obtener productos agrícolas. El año pasado, las exportaciones estadounidenses de soja a China cayeron un 20% en volumen respecto a 2020, a pesar de un acuerdo comercial en el que la República Popular acordó aumentar las compras. En lo que va de año, hasta el 3 de marzo, las ventas de una clase de soja estadounidense alcanzaron un récord, y China es un gran comprador, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

No es posible, y desde luego no es eficiente, que todos los países sean completamente autosuficientes. El comercio mundial presenta riesgos, pero también puede ajustarse rápidamente, siempre que todos los implicados estén dispuestos a hacer concesiones.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías