Inestabilidad

La guerra en Ucrania seca el mercado de deuda corporativa pese a la elevada liquidez

Las operaciones se retrasan ante el aumento de la volatilidad

Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en Ucrania.
Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en Ucrania. Reuters

Primero fueron las limitaciones que acompañan a la presentación de resultados (black out en la jerga financiera) y en la actualidad la elevada volatilidad derivada del estallido de la guerra en Ucrania. La actividad del mercado de capitales ha caído drásticamente, una situación que contrasta con la hiperactividad vivida en las primeras semanas de enero, cuando bancos, empresas y soberanos aprovecharon la elevada liquidez que había en las carteras para acelerar sus planes de financiación ante las expectativas de subida de tipos.

Los mercados no consiguen encontrar un rumbo y a “los emisores, en general, les preocupa mucho la incertidumbre y la volatilidad que existe en niveles intradía”, afirma Francisco Chambel, jefe de mercado de capitales para Iberia de UniCredit. Esto ha provocado que los que tenían previsto emitir una vez concluido el black out no hayan podido salir al mercado. A ellos se suman los que preveían hacerlo antes de la presentación de resultados, pero que pospusieron las operaciones a la espera de conocer con mayor certeza las previsiones de los bancos centrales sobre la retirada de los estímulos.

A pesar de que sigue existiendo mucha liquidez y que los bancos centrales se han comprometido a hacer todo lo que esté en sus manos para garantizar unas buenas condiciones financieras, en la última semana el mercado de deuda corporativa prácticamente se ha paralizado. Las últimas emisiones en euros se realizaron antes de que Rusia invadiera Ucrania. El 23 de febrero Unilever captó más de 1.500 millones en una operación de tres tramos referencias en libras y siete días antes Deutsche Boerse vendió 500 millones en bonos híbridos al 2,125%.

Salvador Díaz, director de inversiones de la gestora de Altair Finance, afirma que no veía una situación de tanta sequía en los mercados de capitales desde 2008. “Nosotros tenemos un pulso muy cercano con el mercado, y estamos viendo que prácticamente no hay emisiones de deuda por parte de compañías, y que tampoco hay interés por comprar en los mercados secundarios”. subraya. Un buen número de ofertas se están retrasando o retirando por completo. “El conflicto no proporciona la necesaria estabilidad que requieren las aventuras de emisión y los últimos datos de precios que estamos viendo en mercado ya producen repuntes que no tienen en cuenta aun los efectos que provocará la situación en Ucrania sobre la inflación”, añade Jesús Sáez, responsable de mercado de capitales de Natixis en España.

Aunque esto complica la reactivación del mercado, Chambel espera que en cuanto se abra los emisores aprovechen para ejecutar todas las operaciones que se han ido acumulando. En el mejor de los escenarios las previsiones que manejan desde Unicredit apuntan a que en cuestión de unas semanas el mercado se reactivará.

Además de la volatilidad generada por el conflicto bélico los emisores esperan a conocer las decisiones que adopten los bancos centrales en las citas de este mes. “Se espera un discurso más moderado”, sostiene Chambel. En sus últimas intervenciones el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, adelantó que en la reunión del 15 y 16 de marzo apoyará un aumento de los tipos de 25 puntos. Es decir, se destierra la idea que venían sobrevolando el mercado y que apuntaban a un primer ajuste de 50 puntos básicos. Por su parte, el BCE ha enfriado las expectativas de subida de tipos este año y se ha comprometido a seguir garantizando liquidez. Esto ha ejercicio como amortiguador y ha contribuido a que los diferenciales no se ampliaran como en momentos de crisis anteriores. “Aunque se han ampliado, los inversores no han entrado en pánico”, reconoce Chambel.

Cuando el mercado de deuda recupere la normalidad Sáez espera que se cumpla la secuencia de anteriores episodios de inestabilidad. Los primeros en salir serán los emisores y formatos de deuda más seguros como los soberanos y agencias, incluso en monedas diferentes del euro. El jueves pasado la norteamericana Boston Scientific, reabrió el mercado con la venta de bonos a tres, seis, nueve y 12 años por un total de 3.000 millones de euros. Esta cantidad está lejos de los 50.000 millones de dólares (45.794 millones de euros) que levantaron en tres jornadas las empresas estadounidenses con grado de inversión.

Los soberanos brillan

Emisiones. La búsqueda de refugio por parte de los inversores y la expectativa de que los bancos centrales ralenticen la retirada de los estímulos se ha traducido en una caída de las rentabilidades de la deuda. A cierre del viernes, el rendimiento del bono alemán a 10 años registró la mayor caída semanal desde 2011. Los emisores soberanos y agencias con rating alto son los que tienen un mejor acceso al mercado, una situación que están exprimiendo para ejecutar sus programas de financiación y garantizarse unos precios bajos. El pasado jueves el Tesoro español reabrió el bono verde emitido en septiembre, una operación en la captó unos 1.002 millones, pero a precios más elevados. Unos días antes Alemania vendió 4.000 millones en la reapertura del bono con vencimiento en 2052. “Lo normal es ir viendo que se añaden al mercado los emisores y formatos de deuda de más riesgo y con calificaciones más bajas”, explica Sáez.

Préstamos. Con el mercado de deuda cerrado, los expertos esperan que la demanda de préstamos aumente en algún momento para financiar las adquisiciones. “Hay bastantes bancos esperando a ser sindicados, pero nadie quiere ir primero y averiguar cuál es el nivel de demanda”, asegura a Bloomberg un experto de Tikehau en Londres.

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