La fragilidad de la zona euro puede retrasar la subida de tipos

EE UU y Canadá están menos expuestos a la crisis rusa

Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Christine Lagarde, presidenta del BCE. reuters

Los bancos centrales hacen malabarismos todo el tiempo. Para el Banco de Canadá, que subió los tipos el miércoles, la inflación es una preocupación mayor que la incertidumbre por la invasión de Ucrania o la posibilidad de nuevas interrupciones del suministro. La Fed también sigue pensando que es conveniente endurecer la política monetaria en marzo. La elección de Christine Lagarde es mucho más difícil.

Al igual que sus homólogos, la jefa del BCE afronta la subida de la energía y las materias primas. El miércoles, el Brent alcanzó su máximo en casi ocho años. El trigo, máximos de 14 años, y el aluminio marcó récord, al interrumpirse las exportaciones rusas. La mayor dependencia de Europa de la energía rusa implica que la presión al alza de los precios que se filtrará a sus consumidores podría ser más pronunciada que en Norteamérica.

Es un problema para el BCE, cuyo objetivo principal es garantizar la estabilidad de los precios. La inflación anual de la zona euro alcanzó un récord del 5,8% en febrero, casi tres veces el objetivo del banco central, ya que los costes de la energía se dispararon casi un 32% respecto a 2021. El BCE publicará nuevas proyecciones a finales de mes, pero dado lo mucho que han subido los futuros del crudo desde su actualización de diciembre, el banco parece destinado a concluir que la inflación superará su objetivo durante más tiempo.

Estas previsiones deberían ser la señal para que Lagarde pusiera fin más deprisa al programa de compra de bonos, a fin de subir los tipos. Pero se justifica un enfoque más comedido. La economía de la zona gozaba de una salud menos robusta que las de EE UU o Canadá incluso antes de la invasión de Ucrania. Además, el bloque está más expuesto a una guerra a sus puertas. La confianza de los hogares puede ser más frágil, mientras que las sanciones y los controles de capital perjudicarán a las empresas que exportan a Rusia.

Una inflación alta no es deseable. Pero el BCE tiene la opción de demorarse en la salida de la flexibilidad. Dado que la niebla de la incertidumbre es más densa en su región, Lagarde debería utilizar ese margen de maniobra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías