El turismo mantiene el optimismo para el verano pese al contexto bélico y de alta inflación

No detectan cancelaciones, pero admiten una menor demanda. La gran inquietud es la subida de precios y su efecto en los resultados

Turistas en la playa de Peguera, en el municipio mallorquín de Calvià.
Turistas en la playa de Peguera, en el municipio mallorquín de Calvià.

El turismo mantiene, por ahora, su optimismo respecto a la recuperación de la facturación, la ocupación y los precios previos a la crisis a partir del próximo verano. Hoteles, aerolíneas y turoperadores descontaban a mediados de enero que el impacto de la variante ómicron desaparecería en marzo y que a partir de abril empezaría una fuerte recuperación del turismo. En esas previsiones no se recogía el repunte inflacionista ligado al alza de precios de la energía ni, sobre todo, la invasión rusa de Ucrania y los temores a que el conflicto generara temor a viajar.

José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, un thintank que representa a 32 de las empresas más importantes del sector turístico (Iberia, Amadeus, Renfe, Meliá, Riu, NH o Palladium, entre ellas), confiesa que no se han producido cancelaciones por ahora y que la principal preocupación está en el repunte inflacionista. “Ha llegado para quedarse todo 2022. Las tensiones en los precios han disparado los costes operativos para aprovisionarse de energía o de alimentos y bebidas. La gran incertidumbre es si la subida de precios se va a poder trasladar a tarifas o bien va ir contra los márgenes de las compañías”, recalca.

Las empresas prevén que el conflicto bélico no tendrá impacto si dura poco tiempo

Zoreda se decanta más bien por la segunda opción, toda vez que ya se está produciendo una guerra de precios para recuperar ocupación de forma acelerada. A las empresas, especialmente a las localizadas en Cataluña, también les preocupa, aunque en menor medida, que no haya turismo ruso ni ucranio en 2022, mientras que todas se muestran intranquilas al no saber cuánto se puede alargar el conflicto. “El principal temor es que se desate un pavor psicológico a una inestabilidad prebélica que haga que la gente no viaje. En la medida que el riesgo bélico se extienda a la UE, la propensión a viajar irá a la baja”, recalca. En cualquier caso avisa que el posible impacto negativo se producirá en primera instancia en los países vecinos. “La lejanía de España la hace partir en una posición de ventaja frente a otros destinos como Turquía”.

Antes de la invasión rusa en Ucrania y la amenaza de una guerra a escala mundial, hoteleros, aerolíneas y turoperadores consideraban que la recuperación arrancaría con fuerza en abril. La última encuesta de la patronal hotelera Cehat, hecha pública a mediados de enero, anticipaba que las reservas para marzo se habían cuadruplicado y que el destino más beneficiado sería Canarias, inmersa en ese momento en plena temporada alta y con el impacto de la erupción del volcán en La Palma.

Capacidad aérea récord

En ese mismo periodo, aerolíneas como Ryanair o Jet2.com se mostraban exultantes y anunciaban un aumento de capacidad para temporada alta en verano,que dejaba el número de asientos disponibles un 3,5% por encima del nivel de 2019. Javier Gándara, director general de EasyJet para el sur de Europea y presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), reconoce que el repunte inflacionista y la invasión de Ucrania han cambiado el escenario. “Respecto al tráfico aéreo, Rusia y Ucrania supusieron 3 millones de pasajeros transportados en 2019, apenas un 1% del total, con lo que el impacto del cierre de ambos mercados es bastante limitado. El otro efecto directo es que el cierre del espacio aéreo ruso para las aerolíneas europeas obligará a seguir la ruta transiberiana. El impacto será también limitado ya que el tráfico de largo radio estaba muy parado”, recalca.

El petróleo, rozando los 120 dólares, supone el 30% de los costes operativos de las aerolíneas

Donde sí cree Gándara que habrá un impacto indirecto será en el incremento del precio del combustible, con un barril de brent rozando los 120 dólares. “El crudo supone el 30% de los costes operativos y la mayoría de aerolíneas solo tiene cubierto la mitad del combustible contra futuras subidas de precios, mientras que la otra mitad sí se ve afectada por el incremento de precio del crudo. El presidente de ALA recalca que otro impacto negativo es la caída en la confianza de los consumidores. “No se han producido cancelaciones de las reservas previas al conflicto, pero sí una menor demanda en las mismas”.

El gasto medio por viajero, en niveles precrisis

Enero. El turismo empieza a dar los primeros síntomas de recuperación. Los datos de llegadas y de gasto en enero, hechos públicos ayer por el INE, confirman que el gasto medio diario por turista (1.217 euros) y la estancia media por viajero (9,86 días) ya están por encima de los niveles precrisis. El gasto total fue de 3.027 millones de euros, lo que supuso un 63% respecto a enero de 2020, lastrado porque la llegada de viajeros está creciendo a menor velocidad que el gasto.

Llegadas. La irrupción de la variante ómicron en Europa, que surgió en diciembre y explotó en enero, frenó abruptamente la senda de recuperación del turismo extranjero en España iniciada en septiembre. En ese mes llegaron 4,7 millones de viajeros, un 53% respecto a septiembre de 2019; en octubre subieron a 5,1 millones, un 67%; mientras que en noviembre fueron 3,3 millones, un 71%, el máximo desde el inicio de la crisis del coronavirus en marzo de 202o. La senda ascendente se cortó en diciembre, con 2,9 millones de turistas, un 68% respecto al mismo mes de 2019, y sufrió un fuerte retroceso en enero, en el que llegaron 2,4 millones de viajeros, un 59% comparado con el mismo mes de 2019.

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