El auge de Vox y el declive de la influencia de los medios

El gran ganador de las elecciones de Castilla y León no ha participado en los debates televisivos, se enfrenta a la prensa y apuesta todo a las redes sociales

Las elecciones de Castilla y León ofrecen múltiples interpretaciones y dos datos inequívocos: el gran ganador es Vox, que pasa de 1 a 13 diputados, y el gran perdedor es Ciudadanos, que hace el viaje inverso, de 12 escaños a 1. Este resultado contrasta con el hecho de que Vox tenga una presencia menor en los medios de comunicación, ni siquiera ha participado en los debates de televisión, ya que la ley electoral la limita a los partidos con grupo parlamentario, a la vez que Ciudadanos (Francisco Igea), logra mayor atención y es reconocido como el ganador de las confrontaciones televisivas con los candidatos de PP y PSOE. Por tanto, el vencedor de los debates, pierde en las urnas y, el ausente, sale ganando.

Esto sucede en un contexto de pérdida de confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación y en los políticos. Mientras, Vox se presenta como el antipartido, abiertamente enfrentado a la prensa. Para entender la estrategia de esta formación es interesante la confesión que hizo, en marzo de 2019, Víctor Manuel Sánchez del Real, el primer vicesecretario de comunicación de Vox, a Rubén Cuéllar Rivero para su trabajo de fin de grado en la Universidad de Salamanca.

Sánchez del Real, que coordinó la campaña electoral de Andalucía de 2018, señala que cuando asumió su función “me puse a organizar una acción de comunicación basada en una ausencia total de cobertura mediática y puse en práctica mi filosofía. Yo decía hace 10 años que un ser humano tendría la misma capacidad de llegada que la Coca Cola, sin tener que gastarse 15 millones de euros. Había que ir a por aquellos pequeños grupos de personas ya organizadas que piensan lo mismo, pero que no están articuladas. Lo hemos hecho en Andalucía con los cazadores, los taurinos, los policías, los guardias civiles, los militares, los hombres sometidos a violencia de género…. Nosotros hacemos política a gamberradas… entonces, no dejar a entrar a La Sexta (en los mítines) en Andalucía era táctico, para que La Sexta no hiciera el programa de las andaluzas, si no de nosotros. Así fue. No somos amateurs”.

“Lo que yo había diseñado era una factoría de contenido. Los raíles es ser dueño de tu propio canal, con lo cual eliminas la distorsión del mensaje. Tu mensaje llega sin ruido. Pero no estamos inventando nada nuevo. Esto ya lo hacía el Pravda (periódico oficial del Partido Comunista de Rusia), el órgano de partido ha existido siempre. Napoleón editaba el boletín en el que informaba a sus tropas sobre lo valiente que eran ellos y lo tonto que eran sus enemigos”, señala el actual diputado por Badajoz.

A Sánchez del Real le sustituyó en 2019 Manuel Mariscal Zabala, diputado por Toledo, que es licenciado en Periodismo por la Complutense, donde realizó un máster en Comunicación Política, e inició su carrera en el PP de Esperanza Aguirre, en el equipo de redes sociales. El mismo currículum de Isabel Díaz Ayuso, con quien seguramente coincidió en las redes de Aguirre. Con Mariscal, Vox da un salto en redes sociales. Hoy suma 2,2 millones de seguidores en Twitter, Instagram, Facebook y Youtube, un millón más que el PP, a quien aspira a reemplazar. Es especialmente llamativa su capacidad de crear vídeos que acaban en el WhatsApp del último ganadero.

En la creación de relatos juega un papel clave el alter ego de Santiago Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, copropietario de Tizona Comunicación junto con Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza, ex diputado del PP y dueño del Grupo Intereconomía. Tizona, cuyo logo es una espada que escribe y su color el verde Vox, es la agencia de comunicación cabecera del partido de ultraderecha. Ahí gobiernan La Gaceta de la Iberosfera, el Pravda de Vox, al igual que La Última Hora es el órgano de Podemos.

Los resultados de las elecciones de Castilla y León retratan el éxito que Mariscal y Méndez-Monasterio han tenido en trasladar su relato saltándose a los medios clásicos, sean analógicos o digitales. Pero no todo es mérito suyo, también tiene mucho que ver con el desastre de su competidores (guerra total en el PP) y el descreimiento en los medios de comunicación.

El barómetro de confianza de la agencia Edelman señala a gobiernos (los políticos) y medios de comunicación como los que menos confianza generan, en comparación con las empresas y las ONG. El 69% de los españoles encuestados no considera imparciales a los periodistas y el 72% cree que los medios ni son imparciales, ni objetivos. Los líderes políticos no salen mejor parados, el 65% piensa que engañan deliberadamente.

Ese mismo estudio señala que el 55% de los encuestados comparte o reenvía noticias que les parecen interesantes, pero tan sólo el 41% verifica el origen de las noticias y si son ciertas antes de compartirlas. Es el territorio ideal para las redes sociales que viven de la fuerza de la inmediatez y simplicidad; de ser virales, no veraces.

La pérdida de confianza en políticos y medios y la explosión de las redes sociales es un hecho. Las razones que justifican el descrédito requieren un estudio profundo. Se ha extendido la percepción de que los medios de comunicación han dejado de ser el cuarto poder, para ser una herramienta más del establisment político. Las tertulias serían la foto finish. Los ciudadanos ven como sientan a periodistas a izquierda y derecha en debates y se alinean miméticamente con los partidos de esas posiciones. Cuando llevas décadas con esa imagen es difícil no pensar que todo es lo mismo.

En este contexto, Vox se presenta como el antiestablishment. Ni políticos, ni periodistas. Ni de izquierdas, ni de derechas. Dicen ser una revolución cultural (de ultraderecha, está claro), que empatiza con Vladimir Putin y Marie Le Pen. Que levanta pasiones en el campo, un terreno que sobrevive gracias a mucho trabajo y a las subvenciones de la Política Agraria Común y la mano de obra barata de los inmigrantes. Y luego votan al partido más anti-UE y xenófobo.

Es el mundo de contradicciones que rodea a un partido de aluvión, capaz de aglutinar el cabreo nacional y que va camino de ser el imán de la crisis del PP y Ciudadanos. No descarten que Díaz Ayuso y Rosa Díez acaben de cabeza de cartel de Vox.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense