Por qué Jane Fraser, de Citi, personifica la brecha salarial de Wall Street

Pagar a los jefes de bancos de alto rendimiento mucho más que a los de bajo es menos sensato de lo que parece

Jane Fraser, CEO de Citibank, en el centro.
Jane Fraser, CEO de Citibank, en el centro. reuters

El paquete de 22,5 millones de dólares de Jane Fraser por dirigir Citi encarna una brecha salarial. No la de género, aunque Fraser recibe un tercio menos que sus colegas hombres de Wall Street. Más bien, tipifica la costumbre de pagar a los jefes de bancos de alto rendimiento mucho más que a los de bajo. Es menos sensato de lo que parece.

Para un ser humano normal, Fraser se hincha. Pero en Wall Street es poco. James Gorman, de Morgan Stanley, y David Solomon, de Goldman Sachs, cobran 35 millones cada uno; Jamie Dimon, de JP Morgan, y Brian Moynihan, de Bank of America, 34,5 y 32 millones, y sendas primas de retención de unos 50.

A primera vista, los resultados de Citi lo explican. Es el único gran banco de EE UU que cayó en Bolsa entre el 26 de febrero de 2021, cuando tomó el mando Fraser, y final de año. Morgan Stanley subió un 25%. El par más cercano de Citi es JP Morgan, cuya rentabilidad por acción no es demasiado diferente. Pero la firma de Fraser es menos eficiente, crece más lento y obtiene una menor rentabilidad sobre fondos propios. JP Morgan cotiza a un múltiplo de 1,8 veces; Citi, a menos de la mitad.

Los accionistas no quieren que un ejecutivo se haga de oro cuando ellos no, y sus asesores, como Institutional Shareholder Services, tienden a oponerse a los paquetes salariales que no están en consonancia con la rentabilidad. Pero Fraser empieza con el pie izquierdo, gracias a los años de destrucción de valor de su predecesor, Mike Corbat. Ha empezado a desmantelar una expansión de décadas, pero esos cambios enormes tardarán en dar sus frutos.

Los incentivos también importan. Si una empresa no va bien, su consejo (y los inversores) deberían querer a la mejor persona para sanearla. Además, dado que la mayor parte del paquete de un CEO se reparte en acciones a lo largo de años y está vinculado a objetivos financieros, lo que Fraser se lleve a casa dependerá de sus resultados. Si esas metas son difíciles, fijar el salario en línea con el de sus pares se parece menos a premiar el fracaso y más a incentivar la competencia. Mucho mejor que acabar como un banco con problemas y con un líder desmotivado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías