Industria

Gestamp diseña la fábrica inteligente de automoción que viaja con el cliente

En 2025 lanzará una 'Smart factory' adaptada a diferentes piezas y clientes

René González en el laboratorio de Bizkaia.
René González en el laboratorio de Bizkaia.

Gestamp ensaya la fábrica de automoción del futuro en un pabellón en una colina apartada en la pequeña población de Areitio (Bizkaia). Una veintena de especialistas de la multinacional española (con una plantilla de más de 40.000 trabajadores en todo el mundo) afinan la Smart Factory, la fábrica inteligente que dará el relevo a la Industria 4.0.

Es un paso más allá de la digitalización, explica René González Castro, director de fabricación avanzada y responsable de un proyecto de investigación a cuatro años con una inversión de 18 millones en nuevos equipos, como robots, y que ha sido financiada al 50 % por el Gobierno vasco.

René González y su equipo quieren tener a punto en 2025 su aportación a la cuarta revolución industrial. Con un planteamiento disruptivo. Primero, porque su fábrica inteligente es desmontable y viaja. Segundo, porque tiene la capacidad de trabajar para diversos componentes de distintos modelos de vehículos.

Hasta ahora, las marcas de automoción encargaban a sus proveedores un volumen de trabajo sobre unas estimaciones de ventas de los nuevos coches que sacaban al mercado. Esos cálculos suelen fallar a la baja, pero los suministradores ya han invertido en capacidad instalada para responder a unos pedidos que no llegan en su totalidad.

Y la incertidumbre sobre las posibles matriculaciones es mayor que nunca. Ya quedó demostrado con imponderables como la pandemia de la Covid-19. Paró las fábricas y el consumo, para luego arrancar con una demanda excesiva y entorpecida por la falta de semiconductores y el bloqueo logístico.

El cóctel de dudas sube de grados con las nuevas tendencias en automoción. Coche compartido, autónomo, con más conectividad a bordo e impulsado por baterías para no contaminar. Aluvión de novedades para las marcas y sus proveedores, que luchan por estar al día sin perder rentabilidad.

La fábrica inteligente de Gestamp encaja en este escenario. Está organizada en base a células, islas de trabajo con robots que ensamblan las piezas que les trasladan otros autómatas. Los operarios están en una esquina, cargando los componentes en los androides con ruedas. Esas células tienen medidas estándar para poder ser desmontadas y transportadas por camiones convencionales. Por ejemplo, a una nave alquilada junto al cliente que ha contratado los componentes de Gestamp.

La inversión en una nueva Smart Factory es la misma que en la de una planta convencional, pero la amortización es máxima. La factoría inteligente no está “amarrada” a un terreno y al citado “monocultivo” de una pieza para un coche concreto. Además, su producción es universal y no hace falta invertir en una planta “que no se mueve” y con un probable exceso de capacidad por las citadas oscilaciones de la demanda.

A pocos kilómetros de Areitio y también en Bizkaia, Gestamp cuenta con un centro de estampación en Abadiño. Fue el germen del grupo hace 25 años. La corporación de la familia Riberas cuenta ahora con más de 100 plantas y sus actividades se extienden por 24 países.

En Abadiño, con 700 trabajadores y una facturación anual de 200 millones, trabajan para varias marcas. Cada línea de producción tiene sus respectivos troqueles, que estampan una plancha de acero para darle la forma correspondiente. Por cierto, el acero lo suministra Gonvarri, otra empresa del holding Acek de los Ribera.

Las tres cuartas partes de los ingresos de Abadiño proceden de la cercana planta de Mercedes-Benz en Vitoria. Las puertas y otros componentes de los modelos Vito y Clase V de la marca de la estrella llevan el sello de Gestamp.

Abadiño y Areitio reflejan el presente y futuro de la automoción. La primera está “anclada” con unos troqueles y estampadoras que trabajan para unos pedidos concretos de las marcas. La segunda puede hacer mudanza y operar para todo tipo de piezas.

La nueva era de la automoción reclamará perfiles profesionales relacionados con el software y la gestión de datos. Gestamp, que ha desarrollado un software propio para su Smart Factory, calcula que del 10 % al 15 % de la plantilla de cada uno de sus centros estará integrada a medio plazo por estos profesionales. Optará con su proyecto a la captación de fondos del programa Next Generation.

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