Aferrarse a EE UU tiene un coste en la cotización de Santander

Botín está dirigiendo bien la unidad en el país, pero los inversores no ven las ventajas de seguir allí

Ana Botín, presidente de Banco Santander.
Ana Botín, presidente de Banco Santander.

A Ana Botín le gusta Estados Unidos. Los inversores del Banco Santander, la entidad de 55.000 millones de euros que preside, son menos entusiastas. Si esa diferencia de opinión persiste, la presión para que abandone aquel país será abrumadora.

El aferramiento del Santander a Estados Unidos es inusual. BBVA se deshizo de su negocio de allí, para vendérselo a PNC Financial Services, en 2020. BNP Paribas hizo lo propio el año pasado con la venta de su filial estadounidense a BMO Financial. Las acciones del grupo francés han superado a las del Santander en 8 puntos porcentuales desde que Reuters reveló por primera vez la inminente salida de BNP de EE UU.

Para ser justos, Botín está dirigiendo bien su unidad equivalente. Espera una relación coste-ingreso del 43% este año, en comparación con una media de aproximadamente el 60% para los 20 mayores bancos estadounidenses. Hay que admitir que esta cifra es baja, en parte, porque la unidad estadounidense de Santander centrada en la financiación al consumo, que incluye los préstamos a los compradores de automóviles, es naturalmente de bajo coste. Pero está superando cómodamente un probable coste de capital del 10%. La unidad generó una rentabilidad subyacente del 14% sobre los fondos propios tangibles en 2021. Botín aspira a alcanzar el 19% este año.

También tiene un plan para impulsar aún más los beneficios. En la actualidad, muchos de los préstamos para automóviles se financian a través de los mercados mayoristas en lugar de mediante los depósitos de la banca minorista de Santander. Por tanto, la integración de los dos negocios aumentaría los márgenes de los préstamos en Estados Unidos. Además, gestionar un gran negocio de financiación de automóviles en aquel país refuerza las relaciones del Santander con fabricantes como Stellantis, propietario de Chrysler, Volvo Car y Hyundai Motor. Ello debería ayudar al Santander a afianzar su negocio en Europa.

Sin embargo, los inversores no se lo creen. Supongamos que Santander EE UU gana 1.400 millones de euros este año, como predicen los analistas de UBS. Con un múltiplo conservador de 10 veces, un descuento del 30% respecto a la media de los 20 mayores bancos estadounidenses, valdría 14.000 millones de euros. El múltiplo precio-beneficio implícito para el resto del grupo sería entonces de 6,2 veces, frente a las 9 veces de grandes bancos europeos como BNP y BBVA. En otras palabras, los inversores están valorando Santander con un descuento enorme respecto a la suma de sus partes.

Cuanto más dure esta situación, más difícil será para Botín justificar la extensa presencia de Santander, que abarca países tan diversos como Brasil y Polonia. Al igual que BBVA y BNP, entidades globales como Citigroup y HSBC están centrándose en un menor número de mercados principales. El contrarianismo de Botín tiene un coste.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías