España necesita una reforma fiscal que estimule el crecimiento

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) presentó ayer una propuesta de reforma fiscal para España que cuenta ya de partida con dos puntos a su favor: su calculada oportunidad estratégica, al adelantarse a la propuesta que presentará en breve el grupo de expertos del Ministerio de Hacienda, y los argumentos con los que expone la factura que podría pasar a la economía española una deficiente política fiscal. El informe del IEE, que aboga por una respuesta centrada en la mejora de la eficiencia, la competitividad y el crecimiento económico a medio y largo plazo, pone el foco de la vuelta a la consolidación fiscal española no en una presión sobre los ingresos, sino en una racionalización y optimización de los gastos públicos. A lo largo de 800 páginas, el think tank de los empresarios defiende que un alza impositiva y una subida de la presión fiscal destruirían actividad y empleo en España, rechaza los planes del Gobierno de revertir la corresponsabilidad fiscal de las comunidades autónomas y sostiene que la armonización fiscal regional que está ahora mismo en el centro del debate es un subterfugio para acometer un alza general de los impuestos que puede perjudicar seriamente la recuperación.

Los cálculos del IEE sobre lo que puede costar una reforma como la que a priori quiere impulsar el Ejecutivo arrojan un incremento de la presión fiscal de 3 puntos de PIB, una pérdida de renta a medio y largo plazo del orden de 5 puntos de PIB y la destrucción de un millón de empleos. Según esos cálculos, en el caso de una retirada de la corresponsabilidad fiscal, la factura para una comunidad autónoma como Madrid, con una política tributaria fuertemente competitiva que se ha convertido en un quebradero de cabeza político para el Gobierno, puede suponer una contracción del PIB regional del 2% y de medio punto porcentual en el PIB nacional.

Más allá del debate sobre el coste de la reforma, de lo que no hay duda es de que España necesita afrontar cuanto antes una revisión de su enmarañado e ineficiente sistema fiscal, con el fin de alcanzar una suficiencia económica imprescindible para sostener los recursos públicos y volver a la senda de la consolidación fiscal, tras una crisis histórica que ha disparado el endeudamiento del país y el desequilibrio entre ingresos y gastos. Esa reforma debe tener en cuenta aspectos que van más allá del corto plazo, como el hecho de que la acomodaticia política monetaria que impera hoy en Europa no durará mucho tiempo y de que es necesario diseñar un esquema tributario que no solo resulte equitativo, sino que estimule la actividad económica y ayude a las empresas a recuperar su actividad como principal fuente de creación de riqueza del país.