La descarbonización industrial, amenazada por el precio de la energía

España se está jugando no solo el futuro de su industria, sino la viabilidad de la recuperación y la posibilidad de transformar la economía

Descarbonización y circularidad son los atributos inexcusables de la industria del siglo XXI. La eficiencia medioambiental y económica pasa necesariamente por avanzar en esta doble vía. Las exigencias de los consumidores son claras y se vienen manifestando en su preferencia por los productos circulares y bajos en carbono. Las estrategias de las empresas, del Gobierno y de las instituciones europeas nos marcan esa misma senda, como así lo están haciendo los fondos Next Generation.

Y en esas estábamos todos afanados cuando la energía inicia una escalada de precios en modo Ómicron, marcando tanto la electricidad como el gas y los derechos de emisión de CO2 máximos históricos un día sí y otro también. Por si no era ya complicado el doble reto que tenemos por delante, nos enfrentamos ahora a un circense más difícil todavía.

La industria papelera, que viene haciendo un gran esfuerzo inversor en los últimos años, superior al 8% de su facturación, ha puesto sobre la mesa un nuevo plan de inversiones, presentado en su momento como propuesta de PERTE ante el Ministerio de Industria y centrado en la descarbonización y la circularidad.

Nuestro objetivo es impulsar la transformación de la cadena del papel española en un referente internacional de industria circular y descarbonizada. Y para ello proponemos un plan inversor para los próximos tres años con 1.400 millones de euros y 180 proyectos de medio centenar de empresas.

Las acciones que en el sector pretendemos abordar en el próximo trienio incluyen en cuanto a la descarbonización la sustitución del gas y los combustibles fósiles por combustibles renovables e hidrógeno verde en las cogeneraciones (eCogeneración), la incorporación del biogás y el hidrógeno verde como combustibles para atender la necesidad de energía térmica de nuestra industria y la integración de instalaciones de generación de electricidad a partir de fuentes renovables como fotovoltaica, biomasa, residuos renovables…

¿Cómo afrontar estas inversiones cuando los costes energéticos ya suponían para nuestro sector el 30% de los costes operativos y ahora están aumentando desorbitadamente con los actuales precios hasta niveles todavía por cuantificar? Cuando el gas natural supone el 64% de los combustibles que empleamos. Cuando exportamos casi la mitad de la producción de papel y celulosa y el tradicional diferencial de costes energéticos con nuestros competidores exteriores se está acrecentando.

La situación se está deteriorando tan rápidamente y sin horizonte de mejora que ya hay empresas en el sector que más que en planes de futuro tienen la vista puesta en una supervivencia inmediata, que empiezan a ver comprometida-

¿De qué nos van a servir –si nos quedamos en el camino– logros alcanzados con tanto esfuerzo como la alta tasa de reciclaje de papel, la importante reducción de las emisiones que hemos logrado desacoplar del crecimiento de la producción, el uso de materias primas locales, los avances en la certificación forestal…? Corremos el peligro de que un consenso tan arduamente logrado entre consumidores, empresas y administraciones públicas para caminar juntos hacia la neutralidad climática salte por los aires. Son muchos los factores que nos han llevado a esta situación, algunos de ámbito mundial o europeo y otros nacionales, muchas las instancias de decisión implicadas y complejos los acuerdos necesarios.

El Gobierno ha puesto en marcha iniciativas que han contribuido a paliar la situación como la flexibilización de los contratos de gas, la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica o la reducción transitoria de los cargos eléctricos.

La prioridad debe ser ahora, tal y como hemos trasladado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, implementar nuevas iniciativas en el muy corto plazo que faciliten la máxima liquidez a los consumidores industriales, como la habilitación de mecanismos para la cobertura de riesgos y garantías de contratos energéticos, en línea con el Fondo Español de Reserva para Garantías de Entidades Electrointensivas (Fergei), y acelerar la publicación de la convocatoria de 2022 de ayudas para la compensación de costes indirectos de CO2 y ayudas a consumidores electrointensivos. También es urgente la adopción y efectiva liquidación de la retribución a la operación que perciben las instalaciones de cogeneración, para el segundo semestre de 2021, y el adelanto de las del primer trimestre de 2022.

En cuanto a los costes de gas, es necesario reducir el tipo aplicado en España al mínimo habilitado por la normativa europea para el impuesto especial de hidrocarburos, así como el tipo de IVA del gas natural. Debe aprovecharse también el superávit en los costes regulados de gas de 2021 para emplearlos en la reducción de los peajes y cánones de gas para 2022. Y a corto y medio plazo, creemos necesario el desarrollo de un Estatuto de Consumidor Gasintensivo. Finalmente, no se entendería la aprobación del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico en sus actuales términos, más gravoso si cabe en una coyuntura como la actual.

Hemos visto con la pandemia del Covid-19 que la receta de la colaboración en el ámbito europeo y la máxima de a grandes males grandes remedios, con un toque de audacia, verdaderamente funciona. Es urgente proporcionar certidumbre, previsibilidad y un entorno de costes energéticos competitivos a nuestra industria que facilite la transición energética y despeje el camino hacia la descarbonización. Hay que reformar lo que no funciona: son necesarias acciones urgentes en el ámbito de la UE que permitan superar esta situación.

Nos jugamos demasiado como país como para no buscar soluciones por difíciles que sean para preservar la competitividad de la industria. Y no es ya solo el futuro de la industria, sino la recuperación económica y la transformación de nuestra economía lo que nos estamos jugando. ¿De verdad entre todos no se puede poner un poco de cordura a este tremendo disparate de los precios de la energía?

Elisabet Alier es Presidenta de ASPAPEL (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón)